jueves, 2 de julio de 2026

Bolsa de Gatos 1371/1380






1380. Instantáneas gatunas - Luis Poirot, gran fotógrafo y reconocido testigo de la historia político-social y cultural de Chile de los últimos 70 años, junto a sus amadas gatas Perla y Colette, en una fotografía tomada por Fernanda Larraín y subida a Instagram para ilustrar un artículo de la reconocida revista “La Gata de Colette” dirigida a los amantes de los gatos y la cultura.





1379. ¿Te imaginas que un gato tallado en piedra pudiera inspirar uno de los personajes más enigmáticos de todos los tiempos? En 1865, Lewis Carroll publicó "Alicia en el País de las Maravillas" y presentó al mundo al Gato de Cheshire, ese felino místico capaz de desaparecer dejando sólo su sonrisa flotando en el aire. Pero la pregunta que ha intrigado a historiadores durante más de un siglo es ¿de dónde surgió esta criatura imposible? La respuesta está grabada en piedra. Literalmente. En la iglesia de St. Wilfrid en Grappenhall, Inglaterra - a sólo kilómetros del lugar donde nació Carroll- hay una talla de piedra del siglo XVI en la torre oeste. Es un gato y está sonriendo. Carroll, cuyo padre fue rector en la cercana iglesia de St. Peter en Crofton-Tees, donde también existe otra talla similar, habría visto estos felinos pétreos sonrientes durante su infancia. Pero esta historia se vuelve aún más fascinante. En 1992, visitantes descubrieron algo extraordinario: cuentan que cuando te arrodillas frente al altar de St. Peter la talla del gato parece esfumarse gradualmente hasta que sólo queda visible su sonrisa de oreja a oreja. Exactamente como en el libro. Y hay más: la frase "sonreír como un Gato de Cheshire" ya existía en la literatura inglesa desde 1855, probablemente originada en los quesos de la región de Cheshire que se moldeaban con forma de gatos sonrientes. O tal vez porque los leones heráldicos pintados por artistas locales en los letreros de las posadas eran tan torpes que parecían gatos sonrientes. El Gato de Cheshire no sería entonces un personaje literario. Es un misterio tallado en piedra, moldeado en queso y susurrado en antiguos proverbios ingleses, todos convergiendo en la mente brillante de un matemático de Oxford, Lewis Carroll, quien decidió convertir la más enigmática sonrisa de Inglaterra en inmortalidad literaria.





1378. El gato de Leonardo Sbaraglia se llama Félix Telémaco Quarentine. “Hace algunos años, cuando estábamos encerrados por la pandemia, apareció en mi vida este gato al que automáticamente le puse Félix porque justo en ese momento estábamos promocionando una serie que hice en España, muy linda, pero que tuvo muy poca difusión y que se llamaba ‘Félix’, como mi personaje. Telémaco fue inevitable agregárselo porque así lo quiso mi hija que por ese tiempo estudiaba latín. Quarentine es obvio, no?”




1377. Existe un Museo de Wanda Gag en New Ulm, su ciudad natal, y en la puerta de la biblioteca pública una escultura la muestra dibujando junto a su gato Noopy, al que muchas veces llamó “su inspiración”. 





1376. “Millones de Gatos” de Wanda Gag tuvo un diseño novedoso para su época, porque integraba texto e imagen al mismo tiempo que permitía extender las ilustraciones por las dobles páginas de su formato apaisado rompiendo incluso los propios límites de tamaño del libro. El argumento gira en torno a un matrimonio de ancianos que viven en una preciosa casa rodeada de jardines, muy felices se la pasan, pero llega un momento que les gustría tener un gato, por lo que el hombre va en busca de uno, tantos suelen verse por las calles, pero el problema es que no encuentra uno sino muchos, cientos, miles, millones, y ante su indecisón e incapacidad para escoger uno, todos le gustan, le parecen adorables  y todos quieren ir con él, termina abriendo su casa para millones de gatos, con las divertidas y también inquietantes consecuencias que eso le traerá a la apacible vida que llevaba junto a su mujer.





1375. Wanda Gag (1893-1946) fue una militante feminista de izquierda, transgresora, que se declaraba enamorada absoluta de los gatos sin excepción. Artista versátil, escritora, traductora e ilustradora nacida en St. Paul, Minnesota, se hizo conocida tras afincarse en Nueva York donde escribió e ilustró 'Millones de Gatos', el libro infantil de ilustraciones más antiguo y reconocido del género que aún se imprime en Estados Unidos y que oportunamente fuera galardonado con el premio Newbery Honor en 1929.

 




1374. En un boceto de 1932, Edward Hopper se dibuja en cuatro patas medigando que al menos le den las sobras de la comida mientras el gato de su esposa ocupa el lugar relevante en la mesa como dueño de casa. El nombre del gato era Arthur, un gato callejero que su esposa, Jo Hopper, artista también, había rescatado durante los primeros años del matrimonio.





1373. Jean-Pierre Melville era conocido por su amor por los gatos, y en particular por los siameses, que fueron una presencia recurrente en su vida personal y profesional. Melville fue fotografiado frecuentemente con sus gatos en su casa y estudio entre 1956 y 1972. Según el libro "Melville on Melville", el director utilizó sus gatos: un siamés llamado Amok, un Maine Coon llamado Fiorello y un himalayo llamado Griffaulait en su película de 1970 "Le Cercle Rouge". Los siameses siempre aludieron en la obra de Melville a temas como la lealtad, el misterio y el vínculo y relaciones entre los personajes. Una anécdota viene bien para terminar de pintar a Jean-Pierre Melville. El incendio del 29 de junio de 1967 que consumió su estudio cinematográfico y su apartamento en el piso de arriba fue un suceso devastador. Destruyó gran parte de su obra y pertenencias. La esposa de Melville se encontraba ausente en el momento del incendio. El director se despertó gracias al maullido de su gato siamés Amok, lo que le permitiría escapar del fuego. Pero instantes después, aturdido, ya en la calle se dió cuenta que Amok maullaba recordándole que algo había quedado entre las llamas y de inmediato Melvill regresó al infierno para rescatar la foto firmada por el general Charles de Gaulle que tenía enmarcada sobre su escritorio. 





1372. El artista culinario japonés Onigiri Gekijou crea los retratos comestibles más puntillosos y adorables de una amplia diversidad de gatos. Combinando ingredientes tradicionales del sushi como algas, salmón, arroz, pasta de sésamo, wasabi, copos de bonito seco y semillas de nori, el artista logra expresar las diferentes personalidades y características en sus modelos felinos.





1371. «El gato es un animal muy interesante. A mí me entretienen y me hacen gracia, son buenos compañeros de vida. Para mí siempre lo han sido. Soy una persona muy casera y los gatos acompañan. Todo lo que puedo decirte de los gatos lo digo en mi novela “El destino de un gato común”. No es fácil tener gatos, porque suelen morirse antes que uno», dijo el escritor y académico español Álvaro Pombo, en la foto cargando en brazos a Rudyard, por Kipling, claro...



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