jueves, 22 de febrero de 2024

EspƎjos ---

 




Un espejo es un límpido río de inmóviles aguas

Una imperceptible superficie donde los ojos se ven naufragar

Donde los hechos sin memoria se hunden

Donde cualquier imagen sin dejar rastro se pierde

Un vidriado plano donde una sucesión infinita de reflejos emergen

E invariablemente uno tras otro se desenmascaran

Un impenetrable caudal de tiempo que incluso a sí mismo se traga


miércoles, 14 de febrero de 2024

Un poema ---

 


(Obra de Gerhard Richter)


Un poema escrito con un dedo en un espejo empañado
Quiso el destino que al dejar estampado tu beso allí
Una bocanada de tu aliento me lo haya revelado
 
Un poema llegado hasta mí desde el más oscuro silencio
Atiborrado de voces en blanco, versos ciegos
Rimas quebradas, metáforas apagadas, sonidos callados
 
Un poema que leí con ingenua irrefrenable devoción
Embelesado -confieso- a la vez que desesperado
Como si de “La Chasse Spirituelle” se hubiera tratado
 
Un poema de un anónimo poeta nacido al Otro Lado
Quien, luego de rastrear el principio de los tiempos
Se encontró con que hacía ya rato que estaba empezado
 
Un poema que con cierta pretensión había dilucidado
Que la lectura debiera siempre extraer de lo escrito
Nuevos significados, en lo posible inesperados




martes, 6 de febrero de 2024

Tanka Qián ---


 



La poesía
Nada más acontece
Se transparece
Bajo la superficie
De lo que apenas se ve


jueves, 1 de febrero de 2024

Cavilando el tiempo otra vez... ---

 




...Y si fuera nomás el río la metáfora del tiempo
Y cada gota una íntima parte de su caudal incesante
Su cauce sería el que contiene un mismo espaciotiempo
Del que mana y se reanuda en forma constante


Y si acaso la metáfora del tiempo fuera el árbol
Cuyas hojas brotaran y se deshojaran cíclicamente
Mientras la hojarasca se acumula dorándose al sol
Para que la tierra por las noches se nutra nuevamente


Y si otra metáfora del tiempo fuera un desierto
Donde cada grano de arena es como un instante
Qué hay entre cada grano de arena sino otro desierto
Y qué sino más tiempo entre cada instante...
 


Bolsa de Gatos 1091/1100

 




1100. “Ahora, en esta larga despedida apuñalada de incertidumbres, descubro que jamás te he dedicado un poema. Quizá porque te he sentido tan parte de mí, tan inmóvil en este mundo cambiante, que no soy capaz de imaginar una oscuridad en la que no resalten las diminutas linternas amarillas de tus pupilas. Y ya ves, Luna, incluso hoy se me agota la poesía cuando te recuerdo y pienso que la muerte te ha arrebatado de mi lado, igual que se ha llevado a todos los que he querido, a quienes me han querido a mí, dejando el mundo más frío, más sumido en solitarias tinieblas. He comprendido, Luna, que la vida es un pulso prolongado con la muerte. Un pulso que hemos perdido antes de comenzar. Un viaje absurdo cuyo fin es aceptar nuestra soledad desbocada y contemplar a los seres queridos como maravillosas aves de paso que depositan su calor para después marcharse. Nadie se queda aquí. La muerte nos configura lentamente, nos dibuja surcos en la frente y en el corazón. Mientras, nos dedicamos a soñar que vivimos. No tengo todavía un poema para regalarte. Si alguna vez lo escribo, quisiera reflejar en él tu genio de tigresa asilvestrada, la sombra de tu cuerpecillo acechando tras las esquinas, las cicatrices que me has dejado en la piel. Pero también tus besos de lija, el ronroneo que comenzaba cuando mis dedos se deslizaban por tu cuello, por detrás de tus orejas. «Tu gata es una fiera» me decían; pero ellos no conocían la forma en que me mirabas, el maullido preocupado que me dedicabas cuando me invadía el desconsuelo. Y subías a mis piernas y rozabas la cabecita con mi piel y a veces te quedabas así, pegada tu frente contra mí en un gesto de amor inusitado. ¡Y cómo te enfadabas cuando discutimos en casa!... Nadie, excepto tu familia, conocerá todo eso. Serás un gato más para el mundo, otro animal de compañía que ha pasado por la vida y ha completado su ciclo. Como todos los gatos y los perros que vemos por la calle o en las casas de conocidos. Pero para mí has sido y eres mucho más: una hermana, una criatura que ha demostrado más sensibilidad que la mayoría de los humanos. Inteligente, curiosa, intuitiva, fiel. Caprichosa, iracunda, mimosa, arrogante. Entrañable. Poblada de una sabiduría ancestral, inherente a tu raza, que no aspiro a comprender. Luna, Luna. Qué haré ahora que te has apagado y no puedo mirar ya tus ojos verdes que me dicen todo con su silencio. A quién le contaré mis diatribas mentales, para quién repetiré los temas de los exámenes. Quién se subirá a mi mesa mientras escribo. Qué triste el mundo sin el sutil crujido de tus uñas contra el parqué. Nadie comprenderá el alcance de tu humanidad y pensarán: es sólo otro gato. En estos dieciséis años, algo más de la mitad de mi vida, me has visto abandonar la adolescencia y entrar, llena de confusión, en el mundo adulto. Has conocido a amores y amistades que se marcharon sin dejar rastro. Te has sentado junto a mi abuelo en el sofá –el mismo sofá que destrozaste– y os habéis regalado vuestra mutua compañía silenciosa. Has viajado a Villafranca, a Chiclana, a Conil; has mordido a mis amigos y no has dejado indiferente a nadie, ni siquiera a los veterinarios, que tenían que sujetarte como si fueras una pantera, en vez de un gato. Has conocido los tiempos felices y has visto desmoronarse nuestro mundo, ayudándonos a sobrevivir entre estas ruinas emocionales, tejiendo una mansa complicidad, ofreciéndonos un refugio familiar, algo que permanece, sereno, a lo que podemos aferrarnos. Al final, nos has dejado sólo tu recuerdo. Pero eso nadie nos lo puede quitar.” (“Luna” por la escritora y Doctora en Literatura Española Marina Casado, encontrado en https://marinacasado.com/)





1099. “Cuando me mudé a Topanga Canyon seguía con los Buffalo Springfield, pero faltaba poco para la disolución. Me quedé en casa de una amiga, Linda Stevens. Me gustaba vivir con ella y su hija. Me había traído mis gatos de Laurel Canyon. Eran dos gatitos de color naranja. Uno se llamaba Duck Egg y el otro Orange Julius, como la bebida. En aquella época había muchos puestos de Orange Julius en Los Angeles. Era una mezcla de de zumo de naranja con huevo batido hasta obtener un líquido espumoso con hielo. Alimentaba y estaba bueno. Tengo un recuerdo vívido del sabor y del olor, pero ya a nadie le interesa, salvo a mí. Es un recuerdo único porque lo asocio con ese sabor, al igual que el olor del Los Angeles de entonces, época en la que me trincaron por posesión de marihuana en la casa de Stephen Stills en Topanga…”, cuenta Neil Young en su libro de memorias “El Sueño de un Hippie”.





1098. Trabajaba para JP Morgan pero renunció para cumplir su sueño: abrir un hotel boutique para gatos. A los 50 años Margaret Lean Cole se replanteó su vida, invirtió tiempo y dinero, y se aferró a su amor por los gatos y al de su familia. Ahora alberga 40 gatos en una casa acondicionada para tal fin llamada ‘Espacio Gatos’. Aunque estudió veterinaria en la Universidad de Buenos Aires, Margaret Lean Cole nunca ejerció, y tras un breve paso por un laboratorio de genética su vida tomó otro rumbo y fue consultora en Sistemas de la Banca JP Morgan. Pero tenía su proyecto pendiente y lo cumplió: “Me animé a cumplir mi sueño” le contó a TN. ‘Espacio Gatos’ no es como una guardería estándar sino un hotel que cuenta con tres pisos y dos salas. Abajo está el espacio común y en los dos pisos superiores las suites privadas. Margaret y su compañero, Rene Vera Cortez, acondicionaron una vieja casa tipo chorizo para transformarla en un hotel felino. “El éxito fue la combinación de inversión, responsabilidad, compromiso, amor por los animales, la familia comprometida y animarme a crecer”, resumió la emprendedora, entre los maullidos de sus huéspedes. Los requisitos son: los gatos huéspedes deben tener las vacunas al día, estar desparasitados, traer su pipeta para las pulgas y, preferentemente, tener las uñas cortadas. Para compartir el espacio común, además, deben estar castrados y presentar el resultado negativo para VIF y VILEF (Sida y leucemia felina). Actualmente se pueden hospedar hasta 40 gatos, pero Margaret no tiene proyectado seguir creciendo y, aunque muchos se lo proponen, desecha abrir franquicias. “Hasta acá crecí. Quiero trabajar bien y vivir tranquila” concluyó. (Extractado de https://tn.com.ar/)





1097. “Las Alas del Sueño”, autorretrato de Toshiyuki Enoki. Las obras de Enoki son una eficaz combinación de realidad, mitos y fantasía. Utilizando pinceles particularmente desgastados logra atmósferas muy distintivas junto con una paleta de colores cálidos y apelando muchas veces al dorado crea serenas representaciones oníricas. En este muy particular autorretrato de 2012, así lo definió el propio artista, “autorretrato”, se representa junto a un gato.





1096. Toshiyuki Enoki es un artista japonés nacido en Tokio en 1961, especialista en la técnica tradicional de la laca y en otras tales como las pinturas al óleo, acrílico, acuarela, en tinta china y en el uso de láminas de metal en distintos soportes, papel, lienzo y madera. Enoki estudió Arte y Diseño en la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio y su inocultable pasión, aparte de la pintura, desde siempre han  sido los gatos.





1095. “Mi gato se llama Billy, como Billy el Niño. Para mí fue una revolución, como también lo fue descubrir la lectura, tener a mi hija, enamorarme, desenamorarme... Decía María Zambrano que un gato es la perfección de algo, y es verdad. Yo les tenía fobia, los odiaba profundamente, hasta que mi hija encontró a Billy en la Alameda, siendo aún cachorro, me lo presentó y me dijo que iba a vivir con nosotras…” (Así narró la escritora Belén Rubiano su conversión a la religión gatuna en el Diario de Sevilla el domingo 1 de marzo de 2020)





1094. “Durante los últimos días se volvió viral en las redes sociales un video donde Axel Kicillof se encontraba dando una entrevista para la TV Pública, cuando de pronto, lo interrumpió su gata pasando por delante de la cámara, como si nada. Katia, tal es su nombre, forma parte de la familia Kicillof y había sido adoptada en 2019 cuando el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, declarado gatófilo, visitó la Clínica Veterinaria Municipal en compañía del Intendente de Berazategui Patricio Mussi.” (Extractado de (https://elsolnoticias.com.ar/)





1093. La periodista, escritora y activista feminista estadounidense Vivian Gornick vive en su piso del Bronx en Nueva York con dos gatas (a las que bautizó como Gata 1 y Gata 2) y a las que adoptó juntas cuando apenas tenían semanas de vida y pese a que nunca antes había sentido deseo alguno de convivir con un animal. "Luego de décadas de vivir sola un día de pronto me sentí anhelando que hubiera en casa algo vivo aparte de mí misma. El miedo de mi madre a todo bicho viviente de más de dos patas se me había contagiado desde pequeña, pero una vez que me serené se impuso mi anhelo y allá fui en busca de una criatura cariñosa que ronroneara en mi regazo, durmiera en mi cama o animara mi departamento… sólo que no fue una criatura la que encontré sino dos.” Así las cosas para ella, lo demás fue enfrentar la convivencia, difícil al principio, porque las gatas manifestaron su naturaleza felina, estirándose las uñas en sus sillones, mordisqueando algún adorno que les resultaba llamativo, subiéndose a cada estante o mueble alto que hubiera en la casa, deambulando durante las noches o intentando cazar polillas o moscardones que pudieran ingresar del exterior, hasta que Vivian se dio cuenta que también ella debía adaptarse a “la nueva vida en trío” y enseñarles, persuadirlas y ponerles límites, si fuera el caso, para establecer las necesarias pautas de convivencia, todo lo cual fue de a poco funcionando a medida que la relación entre ellas ensamblaba a la perfección. 





1092. “Yo soy un gato de metal / Vivo en un agujero / Tengo una ansiedad / Como de año nuevo / Nunca se dónde estoy / Nunca se adónde voy / Tengo miedo de la escena de la calle / Tengo miedo que en la calle no haya nadie / Esa es la rapsodia de los que decoran el tiempo / Por eso vivo en los tejados / Viajo en subterráneo / Amo a los extraños / Mi comodidad sólo es mi aventura / Nunca será igual / Nunca nada dura /¿Vos te querías comprar un perro? / Pero soy un gato / ¿Vos te querías comprar un perro? / Pero soy un gato.” (“Gato de metal, canción de Charly García del disco “Filosofía Barata y Zapatos de Goma”, su sexto álbum solista aparecido en 1990)




1091. "Los animales que ven en la noche son animales sagrados, como el búho y el gato. Ellos ven con el inconsciente, como los poetas, ven con lo no racional, con esferas inconscientes muy profundas. Por eso cuando te duele un hombro o el pecho, o cualquier lugar del cuerpo, el gato va y se acuesta donde te duele y absorbe las malas energías. Tiene su ‘ojo clínico’. Es un acompañante terapéutico magnífico y mágico.” (Alejandro Jodorowsky Prullansky, artista, cineasta y escritor chileno nacionalizado francés, en la foto con su gata Dulce)