sábado, 18 de mayo de 2024

Tres razones por las que uno escribe (debe haber más)

 




Uno escribe lo que no sabe
Acicateado por todo ese bagaje que lo ha formado
De modo que escribir es una búsqueda
Y el hallazgo de una certeza que desentraña que uno es
Su más íntimo secreto a la par que su principal interrogante



Uno escribe aquello que lo persigue
Lo que durante determinado tiempo ha venido
Tratando de darle alcance para que tomaran forma
Ciertos pretenciosos exabruptos, más o menos inesperados
(No por eso originales) y en el mejor de los casos impensados



Uno escribe lo que cree que tiene para decir
Y que no es otra cosa que “lo que le sale escribir”
Acaso como prosa o poema cuya sinuosa naturaleza cambiante
Más que eso, impermanente, oscilante y no estable
Jamás llega a ser algo definitivo y puntual como para ser definido
Con el término inmutable que identifica a lo que es imposible que cambie
Sino apenas un rejunte de miradas, imaginerías, versiones y reflejos
Ocultándose siempre detrás de infinidad de escenas, máscaras, muecas, personajes...
 


jueves, 16 de mayo de 2024

Bolsa de Gatos 1121/1130






1130. “Los gatos son príncipes callejeros, aristógratas refinados de entre casa, finas bestias aún en la pelea y en la noche. Es un privilegio para los seres humanos gozar de compañías de tal sofisticación. Tener un gato es aprender a vivir más sensualmente” postula el escritor y filósofo argentino Alejandro Rozitchner, en la foto con su gato Father.





1129. En la portada del segundo número de la revista chilena “La gata de Colette”, título que homenajea a la célebre escritora francesa devota de los gatos, se anuncia que la ex ministra de cultura Paulina Urrutia explica cómo fue que aprendió a enfrentar la pérdida en compañía de sus gatos. Ramón Griffero, que acababa de ser nombrado director del teatro nacional, cuenta sobre Miau, su gato, y comparte su mirada sobre el arte y su evolución. Ramón Díaz Eterovic, autor de la famosa saga policial del detective Heredia, habla de su trayectoria, del gato Simenon, de sus gatos y de los gatos en general. (Pueden leer online los sucesivos números de esta imperdible revista gatuna de colección en www.lagatadecolette.cl)





1128. “Convivir con un gato significa convivir con un filósofo del tiempo. En muchos sentidos son nuestros maestros. Hay tanto que aprender de ellos. Yo creo que los gatos, en el fondo, sienten lástima de los humanos. Les da pena que seamos una especie inferior y menos evolucionada. Comparados con ellos, carecemos de su elasticidad, su capacidad de salto, su indolencia, su agudeza visual, su gestión impecable del tiempo, su infinita elegancia, su maravilloso sistema nervioso, que les concede el privilegio de relajarse a voluntad… Y tantas y tantas virtudes más. Escritores y gatos mezclan bien, estoy de acuerdo con eso. Se ha dicho muchas veces que el gato es una criatura literaria. Lo es, porque comparte con nosotros la necesidad de aislamiento, el carácter furtivo, el apego por las cosas silenciosas y las mesas llenas de libros y papeles. Y aunque su fama de ariscos les precede, lo cierto es que, al menos en mi caso (no me atrevo a generalizar), mi gato es una criatura cariñosa, muy necesitada de mimos, juegos y caricias, hasta que de vez en cuando, sin saber por qué ni venir a cuento, me da un zarpazo o me muerde; quizá para recordarme, por si se me había olvidado, que el amor también duele...” (Fragmento de “Mi gato”, escrito por el cuentista y ensayista español Eloy Tizón)





1127. “Los perros son absolutamente sumisos, lameculos, serviles. Uno no puede imaginarse tirándole un hueso quinientas veces a un gato y que venga babeando con el hueso. Los gatos van completamente a su aire. Son seres libres, son muy domésticos. Se ponen en un rayito de sol como si lo hubieran inventado ellos al sol. Ocupan la casa de una manera que terminas siendo un siervo de ellos y mendigando que te quieran un poquito. Son absolutamente superiores” dice Joaquín Sabina en su cuenta de Instagram divulgando su libro “Garagatos”. Todo empezó cuando los médicos le aconsejaron que cuidara su voz entre actuaciones. Sabina tomó entonces nota, pero no quiso quedarse quieto. Así empezó a recurrir a cuadernos y anotadores en los cuales volcar su creatividad, y así en camerinos o en habitaciones de hotel durante sus viajes y giras, agarraba lápices y rotuladores y escogía colores y empezó a dibujar gatos, princesas, más gatos, playas soleadas, viejos amores y amigos y gatos, siempre sus amados gatos... (En la imagen vemos a algunos de sus gatos y su libro "Garagatos" sobre la mesa)





1126. “Así son las cosas con un gato, ya sabes, cualquier gato. Les importa un carajo la disciplina, no pueden evitarlo, así son ellos. Pero, si lo miras mejor y eres justo, no se trata de insubordinación: esa no es una palabra que se aplique a un gato. De ninguna manera. Un gato nunca es esclavo, siervo o sirviente de nadie, y no puede serlo, no está en él serlo: puesto que es la única criatura en el cielo, en la tierra o en cualquier lugar que no puede obedecer a nadie, incluidos los ángeles, lo cual lo coloca por encima de todo el asunto, lo coloca en una clase aparte. Él es independiente. ¿Entiendes lo que es? ¿Lo grande de su tamaño? Siempre hay alguien a quien incluso un rey tiene que obedecer: ya sea su ramera, un sacerdote, un anillo, una nación, una deidad o lo que sea, pero no es así nunca con un gato. Él será tu amigo si quieres, si lo respetas, ese será el límite: igualdad de condiciones también, ya seas rey o zapatero; no puedes jugar a 'soy más que vos' con un gato. ¡No, señor! Será tu amigo pero si lo tratas como un caballero, no en otros términos…” dice en el "El refugio de los abandonados" Mark Twain, en la fotografía jugando con dos de sus gatos.)





1125 “El comisario Kostas Jaritos se aburre. Recientemente fue dado de baja y se recupera de una delicada operación luego que, durante la investigación de un caso, le dispararan en el pecho. Para distraerse recibe la visita de sus compañeros policías, lee los periódicos, mira la televisión y como ya no soporta a su jodida mujer termina yéndose a la plaza donde pelea territorio con un gato callejero que no lo quiere por allí...” (Así plantea su novela “Suicidio Perfecto” Petros Márkaris, escritor y guionista griego reconocido por su saga de historias policíacas protagonizadas por el comisario Kostas Jaritos en las que nunca faltan gatos.)





1124. Eartha Kitt estuvo en la inaguración del “Meow Mix Café” ubicado en pleno corazón de Manhattan. Los gatos, sus dueños y admiradores pueden ahora disfrutar del sofisticado establecimiento para fe-linos, el primero en abrir sus puertas en Nueva York en octubre de 2017. Los primeros clientes ya dieron su aprobación, devorando hasta el último bocado del menú gatuno especial compuesto por variedades de pescado, higado y pollo. La inauguración contó además con la presencia de la actriz, cantante y madrina del establecimiento Eartha Kitt, la recordada Gatúbela de Batman, icónica serie de televisión de los años 60’s quien, ante los flashes y requisitoria periodística se jactó, confirmando que sigue siendo toda una gata: “La diferencia en mi labor en la serie, en comparación con las demás excelentes actrices que hicieron de Gatúblea, fue que los gatos en el set venían a mí y no necesitamos siquiera ensayar nunca nada. Con las otras hubo anécdotas de toda clase, la que no era alérgica gustaba más de los perros o les tenía desconfianza. En fin, entienden de lo que les hablo?”





1123. “El precio que pagamos por ser fieles a nosotros mismos vale la pena.”(Eartha Kitt)/ Mala, quería ser mala, / fugarse con sangre y piel en las uñas, / atrapando luces en el aire. / Mala, gata mala. / Ir hacia las miradas con sigilo, /  acariciando muebles, paredes, espaldas, / lamiéndose con su lengua de serpiente de agua. / Ser peligrosa, una pradera de leonas. / De sus amantes coleccionar costillas. / Vomitar algodón, escupir tachuelas, / orinar las esquinas, andar desnuda. / Toda dueña de su cuerpo. / Ella libre, ella mala.” (“I Want To be Evil”, poema del escritor y poeta venezolano Fedosy Santaella Kruk dedicado a Eartha Kitt)





1122. “La verdad es que en el principio fue un Gato llamado Eduardo Torres que soñaba que era un Gato llamado Augusto Monterroso que soñaba que era un escritor que escribía acerca de un provinciano amante de las letras llamado Eduardo Torres que soñaba que era un Gato. Cuando en una portada o contraportada de un libro atribuido a Augusto Monterroso que reúne estudios o entrevistas sobre un autor así llamado vemos a un señor afable de gorrita de pana, mirada un tanto burlona y sonrisa apenas insinuada sosteniendo entre los brazos a un gatito inofensivo y un poco asustado, blanco y negro, lleno de bigotes y pestañas, retratado de perfil y que mira asombrado con un solo ojo hacia un punto invisible para nosotros donde se encuentra sin duda el objeto de su asombro que es sin duda un espejo (porque los gatos sólo miran tan consternados cuando lo que miran es o tiene las cualidades de un espejo), no hay duda: la fotografía que estamos viendo es el revelado de un negativo que es el sueño de aquel personaje que se sueña soñado por Augusto Monterroso. El asombro del gatito fotografiado es explicable porque lo que le devuelve el espejo invisible es otro gato inquietantemente parecido a él mismo y ese personaje ausente de la foto es el responsable de todo: del inocente gatito blanco y negro que hace como si fuera el gato de Monterroso, de un tal Eduardo Torres que hace como si fuera el personaje de un escritor que suele firmar Augusto Monterroso y del hombre de la gorrita, que hace como si fuera el dueño del gatito y el inventor de un personaje ficticio llamado Eduardo Torres y que para todos esos efectos y otros tales como dedicar a sus amigos libros llamados “Movimiento perpetuo” o “La oveja negra y demás fábulas” hace como si fuera Augusto Monterroso. Yo antes creía que Tito amaba a los gatos. Ahora sé que los gatos aman a Tito como uno ama a sus sueños. Lo aman porque lo han inventado. Porque el Gato ausente de la fotografía, el gran responsable es todos los gatos, o mejor acaso el Gato entelequia, el Gato platónico, el Gato más gato de todos los gatos, el Gato arquetípico. Y al inventar a Tito ese Gato que es todos los gatos lo hizo, como Dios al hombre. A su imagen y semejanza. O, como describía un contemporáneo de Huysmans el talante felino del autor de “A rebours”: «distraídamente atento, con una mirada de benévola malicia»: tierno y juguetonamente cruel, curioso, entre próximo y distante, entre amistoso y solitario. Todo ello por causa de esa arcana sabiduría que les viene a los gatos y a Tito, como bien lo advirtió Théophile Gautier «al seguir con los ojos, con una extremada intensidad de atención, escenas invisibles para los simples mortales». (Escrito de Julieta Campos sobre Augusto Monterroso, escritor hondureño nacionalizado guatemalteco y exiliado en México, considerado uno de los maestros de la minificción y el microrrelato)





1121. Zviad Gogolauri nació en Rustavi (Georgia) en 1969 y se graduó en la Academia de Bellas Artes en 1994. Desde 2003 es miembro de la Comunidad de Artistas de Tiflis. Su obra tiene un trazo vitalista. Los personajes femeninos retratados miran vívidamente al espectador, no hay rostros sombríos, no hay muecas aciagas. Lo naif es folclórico en sus lienzos que nos recuerdan a los de Nedelchev... Y gatos, siempre pinta gatos acompañando a sus modelos, «porque lo femenino es íntimo de los felinos», asegura.


 

lunes, 13 de mayo de 2024

Haikus para esta pintura de J. M. W. Turner






Trémula calma
Una ola sacude
El cuerpo del mar








Duerme la tarde
Una ola sacude
El sueño del mar



lunes, 6 de mayo de 2024

Chöka algo críptico

 




Lo imposible
A menudo sucede
Y lo posible
Vaya uno a saber…
Ha dejado de suceder
Al menos como lo soñé
No lo he vuelto a ver
¿Qué habrá sido de él?
Si es que se fue
¿Adónde será que anda
En caso de todavía ser?


sábado, 27 de abril de 2024

El élan ---

 





El arte reside en lo que la obra no exhibe
Y que es precisamente (me corrijo), paradojalmente
Aquello que el artista intentó delinear e irradiar:
El élan que se instila en el espíritu de quienes
Gozan la obra o la desdeñan, invariablemente
Ya sea porque han logrado ponerla en palabras comprensibles
O porque de ninguna manera siquiera la entienden…
El arte reside en lo que la obra no exhibe
Pero que en sí pervive como sustrato inescrutable, latente
Todo lo demás: las formas, las sonoras sombras y coloraturas
Las voces, acordes y texturas son adornos y retoques simplemente
No son lo que la intención del artista aún transmite
No son el élan por el cual la obra en el tiempo prevalece.



lunes, 22 de abril de 2024

Tal tanka (dos versiones)

 




Es un poema
Que se desescribe según
Se va leyendo...
La vida mientras vivís
Te hace ir muriendo


Es un poema
Que se desescribe según
Se va leyendo...
Casi como que vivir
Hace que vayas muriendo


domingo, 14 de abril de 2024

Chöka insomne mientras llueve ---







Oigo crepitar
La lluvia entre sueños
Como si fuego
Fuera al viento arde
Al ras del pasto
Y entre los árboles
Briznas de luz salpican
La piel del aire
Para luego guarecerse
Bajo las hojas
A esperar que escampe




martes, 9 de abril de 2024

Haiku-tanka duàn (considera el que prefieras)

 





Desconfiá de quien
Tiene sólo respuestas.
Incluso ésta...
Creele al que nada más
Tenga preguntas nuevas.



lunes, 1 de abril de 2024

Haiku ām ---

 




Lo imposible
Suele ser, lo posible
Es infrecuente

 


Bolsa de Gatos 1111/1120

 




1120.”Un gato callejero llamado Bob” de James Bowen es un best seller mundial: la historia en primera persona de un hombre que vive en las calles de Londres y tiene la buena fortuna de hacerse amigo de un gato. James Bowen es un músico callejero de los tantos que hay por las calles de todo el mundo que un día se encuentra con un gato callejero de los tantos que hay por las calles y tejados de todo el mundo, y decide llamarlo Bob para, a partir de ese mismo momento y por varios años, ser compañeros inseparables. Tanto le cambiaría la vida a James Bowen ese encuentro fortuito con el gato Bob que se convertiría en millonario. Juntos viajarían por todos lados y hasta harían la película “Un gato callejero llamado Bob” contando sus vivencias y aventuras, y publicarían además tres libros, “El mundo según Bob”, “Un regalo de Bob” y “El pequeño libro de Bob” vendiendo más de 10 millones de copias en casi 40 idiomas. James Bowen pasaría entonces de vivir en la calle a tener su propio piso, dejaría atrás la triste vida de un marginal depresivo que no podía dejar las drogas para reintegrarse a la sociedad, siempre al lado de su querido amigo Bob, hasta que pasados los años, muy felices años juntos, al cumplir sus 14 Bob falleció, lo que llevó a James Bowen a comunicar a través de un conmovedor mensaje en su Twitter rubricando esta inolvidable gran historia real: “Bob me salvó la vida. Tan simple como eso. Me dio mucho más que su afecto y compañía. Con él a mi lado encontré mi camino y la determinación que me faltaba. Nunca hubo nadie como él para mí y nunca lo habrá. Siento como si hubieran apagado la luz en mi vida. Nunca lo olvidaré ni alcanzaré a agradecerle todo lo que hizo posible…”



1119. “Todos los gatos de la región son un ruido en el techo / igual que el de los reos fondeados entre bolsas en un hueco del río / -ritos de amor, ritos de combate- / hasta que se descuelgan ya muertos o cansados / para asediar mi casa / se revuelven / como tribus de arañas en el fondo del agua / me reclaman un lugar en el lecho / y de comer según los usos del último tratado / -alianza concertada con el viejo que dio nombre a los gatos / sembró las margaritas, los geranios / (donde orino cuando estoy apurado) / comió sobre esta mesa /  durmió sobre esta cama / murió sobre esta cama como un sapo / Las moscas de mi mesa son las mismas que engordan / en la mesa de mis ochovecinos pensionados de guerra / son de vuelo pesado y paso torpe / mansas para la muerte, son el día / Por la noche los gatos / Allá vuelven / Cierro la puerta con dos vueltas de llave, toco madera” (“Por la noche los gatos - Poesía 1961-1986” de Antonio Cisneros)





1118. “Desde siempre me he visto envuelta en esas situaciones, como aquella mañana con el psiquiatra. Él estaba viviendo en la casita detrás de la mía mientras remodelaban la casa que se acababa de comprar. Parecía muy simpático, y además era guapo, así que por supuesto quería causarle buena impresión, y hasta le habría llevado unos pastelitos de chocolate, pero tampoco quería violentarlo. Una mañana, justo al amanecer, como de costumbre, me estaba tomando un café y contemplando desde la ventana mi jardín, que en ese momento era un prodigio, con las enredaderas de caracolillo en flor y los delfinios y el cosmos. Me sentí, bueno, me sentí rebosante de alegría… ¿Por qué titubeo al contarlo? No quiero parecer melindrosa, quiero causar buena impresión. La cuestión es que estaba contenta, y eché un puñado de alpiste en la terraza y sonreí abstraída mientras docenas de tórtolas y pinzones acudían a comer las semillas, cuando de pronto, zas, dos gatos enormes saltaron a la terraza y empezaron a zamparse los pájaros entre una nube de plumas, en el preciso momento que el psiquiatra salía por su puerta. Me miró consternado, dijo «¡Qué horror!» y huyó. A partir de aquella mañana me evitó completamente, y no eran imaginaciones mías. Cómo habría podido explicarle que todo ocurrió muy rápido, que no sonreía porque me divirtiera la carnicería de los gatos, sino que no había dado tiempo a que mi felicidad al ver los caracolillos y los pinzones se disipara...”(Fragmento de “Manual para mujeres de la limpieza” de Lucia Berlin)





1117. Jacopo Bassano pintó este cuadro en 1542 cuando el gato era visto como un símbolo de los más horrendos pecados, por lo que, según los estudiosos, en sus varias representaciones de “La Última Cena”, mordaz como solía ser, ubicó siempre al gato cerca de Judas, el traidor.





1116. Los Bassano fueron todos grandes pintores amantes de los gatos. Todos integrantes del manierismo de la Escuela de Venecia proveniente del Renacimiento italiano. La familia estaba compuesta por Jacopo Bassano, hijo de Francesco Bassano El Viejo y padre de Francesco Bassano El Joven, y Leandro Bassano, todos nacidos en Bassano del Grappa, localidad a pocos kilómetros de Venecia, y todos además coincideron en incluir gatos en sus obras. (Este cuadro fue pintado por Leandro Bassano, 1557-1622)





1115. “¿Por qué tantos escritores eligen al gato como mascota? «Porque mi mujer me lo impone, dado que ella también es una gata y de hecho, aunque adora a los perros, tiene tanto miedo de que les hagan daño a alguno de nuestros tres mininos que jamás entraría un can en esta casa», nos dice contundentemente Antonio Escohotado. «Esmeralda, y dudo con ese nombre porque empezó llamándose Melania, tiene como una extraña pasión carnal conmigo (risas), y no es broma. Le ha dado tal ataque de amor que todas las noches duerme en mi cama, ¡sobre mis partes pudendas! Ignoro si porque se trata de una zona calentita o si anidan en ella otros motivos. El caso es que tengo que levantarme varias veces al baño, y no lo necesitaría, pero es que me presiona la vejiga», remata con humor el filósofo, jurista, ensayista, traductor y profesor universitario español Antonio Escohotado Espinosa en esta entrevista en https://www.larazon.es/





1114. «Mi gata estuvo ahí como testigo de todos mis libros», dijo la escritora uruguaya Natalia Mardero.





1113. Disco de Bob Dylan de 1965, “Bringing It All Back Home”. En la foto de portada aparecen Dylan con un gatito entre las manos y Sally Grossman, esposa de su manager Albert Grossman, rodeada de baratijas crípticas y long plays de Lord Buckley y los Impressions, Robert Johnson y Ravi Shankar, una revista Time con el presidente Lyndon B. Johnson en la portada y su gato, al que llamó Rolling Stone, entre otros elementos del decorado. Un poco como en un juego de objetos ocultos, el fotógrago Daniel Kramer logró plasmar una composición tan ecléctica como el contenido del disco e incluso recibió una nominación al Grammy a la mejor portada de álbum de rock de ese año. (Encontrado en https://faroutmagazine.co.uk/)





1112. Albert Einstein amaba a los gatos, pero no existen fotografías de él con los suyos, que tenía varios, aunque sí registros en los que explicó: “Me gustan mucho los gatos, me parecen admirables, pero debo tenerlos en la casa del fondo, por las pulgas, lo que me impide poder alzarlos y dormir con ellos como quisiera. Pero me encantan y me serenan también.” (Ante la carencia de imágenes de Einstein junto a sus gatos vemos esta de la Murrs Galerie Berühmter Katzen de Michael Mathias Precht)




1111. “Yo también reí / pero mi risa no era una criatura que habitaba el viento / sino un gatito púrpura y desnutrido que rápidamente se puso a jugar / con las avecillas verdes que llenaban la mañana / como un árbol de ramas invisibles.”  (Fragmento de “Maíz negro”, poema de Jhavier Romero, poeta, teatrista, artista conceptual, músico y profesor de literatura panameño, Premio Ricardo Miró de Poesía 2017, Premio Ricardo Miró de Teatro 2019. Encontrado en https://www.revistaaltazor.cl/)


jueves, 28 de marzo de 2024

Invenciones de los espejos vamos siendo ---

 


(Francis-Bacon-Roberto-Matta-Refraction)



No somos sueños
Afortunadamente nadie nos sueña
Es más, ni siquiera somos sino que vamos siendo
Invenciones de los espejos
En otras palabras, emanaciones
Puesto que emanamos de ellos
Del epicentro de sus inescrutables entrañas
Vamos siendo apenas instantáneas
Atiborradas de poses, máscaras
Muecas, desigualdades y semejanzas
Con libre albedrío para ser lo que deseemos
Tenemos un amplio catálogo de infinidades de reflejos
Listos para usar en cualquier terreno o circunstancia
Mientras continuamos siendo meras posibilidades
Tan inconstantes, inestables, inacabadas, sin sustancia
De ahí que a la gran mayoría sólo les preocupe
Cómo nos vemos frente a nuestro creador, el espejo
Y que sean sólo unos pocos apenas
Los que se animen a reflexionar que el problema
No es tanto adónde vamos
Sino que daríamos la vida
Por volver a adentrarnos
En el impenetrable espejo
Del que provenimos
Y que pareciera tener un más allá
Pero en paralelo con este lado de acá
Un espacio aledaño
Donde existe aquello que no ha sido
Y que fueya ya por la realidad sepultado
Un territorio sin memoria, desconocido
Sobre cuya infranqueable superficie vamos siendo reflejos
Que invariablemente se van disgregando y deshaciendo
O acaso el Tiempo no se va encargando de eso...?




(autor desconocido)


martes, 19 de marzo de 2024

Chöka rush (mi primer chöka) ---

 


(The lovers by René Magritte)



No lo creerías…
Pero fue atascado
Entre los pliegues
De tu inextinguible
Sabor rosado
Que añoré besarte
¡Azul melancolía!
Como si nuestro tiempo
No hubiera pasado



martes, 12 de marzo de 2024

La felicidad es estar en camino… ---

 




Pienso cosas que no pueden suceder
Recuerdo otras que me van a pasar
Si algo me duele es no saber
Reinvento los hechos que creí olvidar
Escribo según logro percibir
Conjugo verbos en tiempo disreal
Yo lo único que sé es que voy a ser feliz
Antes de conseguir lo que quiero…
Para que cuando lo obtenga pueda ya
Andar haciendo equilibrio detrás
De un nuevo sueño
La felicidad es estar en camino
¡No llegar jamás!
Debe ser por eso que ansío lo impensado
Que creo fervientemente en lo increado…
Allí se guarecen las respuestas que aún
Por falta de fe en mí mismo no he encontrado




miércoles, 6 de marzo de 2024

Tank'æyes ---






 


Saben los ojos
Ver como también sondear
Las corpóreas
Voces y sonoras formas
Que aún no pueden ser



viernes, 1 de marzo de 2024

Haiku 正 ---

 


(Obra de Guillaume Chiron)



Un buen poema
Será leído siempre
Por primera vez


Bolsa de Gatos 1101/1110

 




1110. “El gato llega a la puerta del cuarto donde escribo. / Se detiene… vacila… avanza… / Me clava su mirada. / Nos miramos. Ojos contra ojos… / ¡Casi con terror! / Como dos seres incomunicables y solitarios / Que fuésemos hechura de dioses diferentes.” (Poema de Mário Quintana, poeta brasileño nacido y muerto en Porto Alegre en 1906-1994)





1109. “Venía de la miseria y la soledad de una infancia sumergida en la promiscuidad familiar, de las violentas relaciones amor-odio con la madre, del hondo desdén por Augusto Morante, el padre legal, sujeto impotente y masoquista ante los castigos de la esposa, del rencor por el “tío” que los procreó para luego desaparecer. Sólo su sostenida pasión por los gatos, los niños y los juegos, que inventaba para jugar con sus hermanos, la preservó de la locura. Un origen de hambre y dolor que amargó su prematura independización (seguramente mal vista en la época) y muchas veces, sin culpa ni vergüenza, la arrastró a la prostitución. La relación con Alberto Moravia, con el cual se casó y convivió muchos años, contribuyó a ponerla en la mira, pero fue por la trascendencia de sus escritos que Elsa Morante se afianzó en el primer plano y obtuvo peso propio en el círculo de opiniones de la intelligentzia italiana de mediados de siglo –a la que por otra parte evitaba–, mientras en la intimidad se convertía en amiga dilecta de Pasolini, Bertolucci y Visconti.” (Por Alicia Plante para https://www.pagina12.com.ar)





1108. “Mucho de gato tenía Andy Warhol quien, después de sus vivencias en el Chelsea Hotel, compartió manta y sofá con sus veinticinco gatos en su apartamento de la avenida Lexington. A todos los llamaba Sam, los dibujaba y algunos le acompañaban en sus viajes más locos. Llegó a cancelar importantes citas de negocios, con tal de no separarse de ellos. Warhol se dejaba querer y entre ronroneos descubrió hasta qué punto le traían suerte, sobre todo un gato azul, al que, cuando su ausencia se le hacía insoportable, le escribía notitas que después le dejaba en su canastilla: Querido Sam. Te echo de menos. Quien te ama, A. (¿Quién va a ser si no?)” (Extractado de //sonandoconmaletas.com)





1107. El Dios Sol Ra con forma de gato matando a la serpiente Apofis junto al sicomoro sagrado, (1295-1186 a.c), una de las pinturas funerarias de la tumba de Inherkhau. Desde siempre el gato fue venerado porque mataba a las ratas que se devoraban los cereales de las cosechas acumulados en los graneros y porque ahuyentaba a las serpientes, muy numerosas a orillas del Nilo. Era además admirado por su belleza y elegancia y respetado y hasta temido por sus “cualidades mágicas" (el gato imponía respeto o miedo, dependiendo la persona),  las que no eran otra cosa que la capacidad de sus pupilas (o tapetum lucidum) de contraerse y brillar con la luz de la luna en la más cerrada oscuridad.





1106. En la víspera del accidente en el que perdió la vida, James Dean dejó a su gato Marcus al cuidado de su amiga Jeanette Doty con una nota en la que le indicaba cómo debía cuidarlo: “1 cucharadita de jarabe Karo.  1 lata grande de leche evaporada.  Misma cantidad de agua destilada o hervida. 1 yema de huevo. Mezclar y enfriar. No le des carne o leche fría. 1 gota de vitaminas diaria. Lleva a Marcus al Dr. Cooper en la calle Melrose la semana que viene, toca vacunarle.” Su siamés Marcus había sido un regalo de su íntima amiga Elizabeth Taylor al inicio de la filmación de su última película, 'Gigante'.





1105. El maestro del cine Nicholas Ray contó sobre James Dean: “La última vez que lo vi fue una noche que de repente se apareció por mi casa a las tres de la mañana. Tenía ganas de hablar y lo hicimos durante horas, hasta que era ya de día. Hablamos sobre sus planes futuros, incluyendo la película que estaba haciendo, “Gigante”, y la que pretendía hacer. Luego, cuando ya se iba, me pidió un libro sobre gatos que le había comentado que tenía en mi biblioteca. Amaba a los gatos. Los consideraba sus maestros de actuación y concentración. Cuentan que el día de su muerte, su gato, al que había dejado al cuidado de una vecina amiga, desapareció. Sin dudas, James Dean fue uno de los más grandes'. (Esta foto, jugando con su siamés Marcus, le fue tomada en la casa que alquilaba en Sherman Oaks, California, días antes del trágico accidente automovilístico que le costó la vida.





1104. “Volver a Eliot y traducirlo todo ha supuesto una revisión de la influencia del gran poeta angloamericano en mí mismo (y en otros poetas de mi generación, como Joaquín Pérez Azaústre o José Daniel García). Desde la posguerra, Eliot ha estado presente en varias generaciones: en los novísimos, en la experiencia, en la mía propia. Ahora estará más presente aún un Eliot nuevo para nosotros, un Eliot que amaba los gatos y el té, un habitante de Hampstead con sombrero de seda, un revolucionario con traje y corbata, un hombre que fue vanguardista y conservador y que nos dio una lección de resistencia moral frente a lo convulso de todo tiempo.” (Así prologa su trabajo José Luis Rey, reconocido traductor del maestro poeta T.S. Eliot, en la fotografía en su estudio con su gato Zuaxo sobre su brazo, para https://wmagazin.com/)





1103. La autora, pintora e ilustradora estadounidense Dahlov Ipcar amaba a los gatos. Escribió y ella misma ilustró una treintena de libros infantiles, entre los que destaca “El Gato de Noche” (The Cat at Night), publicado en 1969, en el que narra las aventuras de Goliath, un gato blanco y negro que vive en una granja y duerme de día junto a la estufa hasta la noche cuando el granjero se va a dormir y lo saca de la casa. Goliath disfruta eso porque puede hacer lo que más le gusta, ver en la noche y explorar. No tiene sueño de noche. La noche lo despierta, es su mejor momento. Avanza sigilosamente, caza siempre algo y hasta se llega al pueblo vecino a reunirse con sus amigos gatos. Luego, con las primeras luces del nuevo día, regresa siempre justo después que el granjero ha ordeñado sus vacas. Al verlo la granjera lo saluda y le ofrece un cuenco de leche. Goliath se la bebe toda y recién entonces entra en la casa, se acurruca junto a la estufa y se queda dormido mientras el granjero exclama: “Pero qué gato tan perezoso, seguro que se pasa la noche por ahí durmiendo y duerme luego todo el día aquí”. Pero el gato ya no lo escucha, duerme profundamente y sueña con las aventuras de la noche pasada.





1102. “No me interesa hablar de poesía, prefiero hablar con mi gato o el jardinero. Aprendo más y me aburro menos. No me interesa ser personaje, porque cuando te ven así, tu poesía pasa a segundo plano. No me interesa si escribes o no escribes. En cambio ser poeta en serio es una responsabilidad. La gente no debe escribir poesía, deben ser poetas. La poesía no es una carrera, eso queda para la hípica. La poesía es la lucha contra nuestro enemigo el tiempo y un intento de integrarse a la muerte, de la cual tuve conciencia desde muy niño. La poesía no me interesa sólo como acto estético, sino ético. Una manera de cambiar el mundo es empezando a cambiarse a sí mismo. No importa ser bueno o mal poeta, sino transformarse en poeta, luchar contra el universo que se deshace, no aceptar los valores que no sean poéticos, de nada vale escribir poemas si somos personajes antipoéticos.” (Jorge Teillier, poeta chileno)





1101. “Cuando ya no tuve edad para enamorar ni enamorarme de mujeres hermosas tuve a mis gatos con quienes sí que nos amamos y respetamos todavía más. Eso para mí es felicidad.” (Bohumil Hrabal, renombrado prolífico novelista checo)