Las espléndidas sombras
De la memoria
Sus oscuros rincones
Sus nítidas ausencias
carlos perrotti
1400. “Proteger a sus tres gatitos Percy, Polly y
Pete de los cariñosos pero asfixiantes abrazos y apretujones de la pequeña
Shasha de dos años resultó una tarea ardua para Millie, la gata madre. Incluso
con la constante vigilancia de Millie y la madre de la beba Shasha las
posibilidades de supervivencia de los gatitos parecían escasas hasta el día en
que Shasha cumplió tres años. Porque a esa edad los bebés se convierten en
niños y los gatitos en compañeros de juego en lugar de juguetes...” Reseña de
‘Percy, Polly y Pete’, libro de 1952 de Clare Turlay Newberry en el que
encontramos la reconocida combinación perfecta entre su prosa e ilustraciones y
la formidable encantadora identificación que tenía con los gatos. La historia
que narra es simple y los dibujos de trazo firme con toques de rosa y azul
violáceo exhiben una característica distintiva de sus trabajos ricos en
texturas y poseedores de esa ternura con la que siempre supo cautivar a sus
lectores.
1399. Clare Turlay Newberry (10 de abril de 1903
- 12 de febrero de 1970) fue una escritora e ilustradora estadounidense con 17
libros infantiles publicados y que alcanzó la fama por especializarse en dibujar
gatos. Nacida en Enterprise, Oregón, comenzó a dibujarlos con apenas dos años y
vendió sus primeras ilustraciones a la revista infantil John Martin's Book al
cumplir los 16. Pasó un año en la Universidad de Oregón, luego estudió arte en
la Escuela del Museo de Arte de Portland y más tarde en la Escuela de Bellas
Artes de California. En 1930 fue a París a estudiar en la Académie de la Grande
Chaumière. Al año siguiente, deseosa de volver a su país, ilustró un cuento que
había escrito antes de partir hacia París, sobre una niña llamada Sally que
recibió de regalo un leoncito (siempre los felinos en sus obras) para su
cumpleaños. Fue publicado con gran éxito como su primer libro y se llamó
“Herbert el León”. El New York Times lo elogió como «un libro refrescantemente
imaginativo, repleto de ingeniosos hilarantes disparates ». Su siguiente libro,
“Mittens”, cuenta la historia de un niño de seis años que publica un anuncio
buscando a su gatito perdido, y nuevamente convertido en éxito de ventas fue
declarado uno de los Cincuenta Libros del Año por el Instituto Americano de
Artes Gráficas. Tuvo cuatro libros galardonados con el gran premio Caldecott
Honor. Ellos fueron: “Barkis”, sobre una hermana celosa del gatito de su
hermano; “Marshmallow”, sobre la relación entre un gato y un conejito; “April's
Kittens”, sobre una familia con un gatito polizonte en un apartamento donde
sólo se permitía tener un animal y “T-Bone the Babysitter”, sobre un gato con
fiebre primaveral. Su libro “Smudge” también fue considerado uno de los
Cincuenta Libros del Año de la AIGA. En 1946 su obsesión con los felinos la
hizo comprarle un ocelote al que llamó Joseph por 500 dólares a un marinero
venido de Venezuela. El New York Times tituló la noticia "No es demasiado
comprarse también un ocelote?" Tan famosa fue siempre Clare Turlay
Newberry por su gatidad.”
1398. Según contó en una entrevista la actriz
estadounidense criada en Argentina Anya Taylor-Joy decidió adoptar a su gato
Kitsune de raza Ragdoll (muñeco de trapo) cuando firmó un contrato por el que
debía vivir durante un año en Australia, donde se llevaría a cabo la filmación
de “Furiosa. A Mad Max saga”. “Se veía que iba a ser un mundo demasiado intenso
ese rodaje y que me sentiría con la necesidad de tener a alguien esponjoso a
quien amar, que me colmara de afecto y me proveyera serenidad. Venía yo de una
situación sentimental muy compleja. Por lo que, entiéndeme por favor, Kitsune
no es mi gato sino mi bebé peludito, mimoso y dormilón.”
1397. "Por la mañanas, cuándo mi gata quiere
que me despierte, se acurruca sobre mi pecho y me da palmaditas en la mejilla
con su patita. O, si estoy de costado, se acurruca cerca de mi cara y me da
suaves muy suaves caricias con su patita. Cuando abro los ojos le digo que no
quiero despertar. Cierro los ojos y me da suaves palmaditas en los párpados.
Luego me lame la nariz y empieza a ronronear
a cinco centímetros de mi cara. Entonces, mientras sigo fingiendo estar
dormida, me muerde delicadamente la nariz hasta que me río y me levanto. Y ahí
salta de la cama y baja corriendo las escaleras: para que le abran la puerta
trasera si es verano o para que le dé de comer si es invierno". (Doris
Lessing)
1396. «El Tango del Morrongo» es un popular cuplé
de principios del siglo XX, interpretado por cantantes tales como Nati Mistral,
Marujita Díaz, Amalia Molina, incluida Carmen Sevilla en la película “Una mujer
de cabaret” de 1974. La letra destaca por su carácter pícaro y de doble sentido
aludiendo a un gato (en España les llaman «morrongo»). Aquí un fragmento bien
descriptivo: «Arsa y dale, yo tengo un morrongo / que cuando en la falda así me
lo pongo. / Arsa y toma, yo tengo un minino / de cola muy larga, de pelo muy
fino. / Si le paso la mano al indino / se estira y se encoge de gusto el minino
/ y le gusta pasar aquí el rato; / ¡ay, arsa que toma, qué pícaro gato! / Ay,
qué fino, ay, qué fino / el pelito que tiene el minino. / Ay, morrongo, ay,
morrongo / qué contento si así me lo pongo.»
1395. Jean Honoré Fragonard, (1732-1806)
maestro del rococó y cuñado de su discípula Marguerite Gérard,
(1761-1837) pintaron en juntos “El gato de Angora” en algún momento entre
1783-1785. Esta icónica pintura, expuesta en el Museo
Wallraf-Richartz de Alemania desde 2011, representa a una joven elegante
mirando a su gato blanco de angora mientras juega con una esfera reflectante.
Lo más fascinante de la obra son sus detalles ocultos: los artistas se reflejan
en la esfera pintando en sus respectivos caballetes sus autorretratos. En
formato vertical este complejo óleo sobre lienzo muestra la escena
desarrolándose en el interior del estudio donde una anciana sirvienta, escondida
en la penumbra al fondo, observa todo con divertida curiosidad tras la puerta
entreabierta, mientras un pequeño perro ese revuelca sobre el piso de madera en
el ángulo inferior izquierdo.
1394. Ara Malikian, virtuoso violinista libanés
de ascendencia armenia radicado en España, muestra frecuentemente en sus redes
sociales a sus gatos Dorado y Plata. Son los felinos compañeros de juegos de su
hijo Kairo y a menudo comparte imágenes de ellos y sus diferentes reacciones
ante sus interpretaciones, tanto aquellas que los divirtieron y alegraron como
algunas de tensión y desagrado, como en una ocasión que se hizo muy popular
cuando Plata (en la foto con Ara) gruñó y salió corriendo furibundo ante la
ejecución de un nuevo innovador arreglo del Capriccio N.5 de Paganini.
1393. Instantáneas gatunas - "Fumador de
opio con su gato" es una fotografía de 1905, muestra a un hombre con su
gato en un fumadero en la Chinatown de San Francisco. Tales fumaderos, aunque
clandestinos, eran habituales durante la Fiebre del Oro del siglo XIX. La copia
original se conserva en la Biblioteca de Investigación North Baker y es
custodiada por la Sociedad de Historia de California.
1392. El poeta Allen Ginsberg sentía un gran
cariño por los gatos y tuvo varios a lo largo de su vida. En una carta de 1954
para el poeta y escritor Jack Kerouac escribió: «Tengo un gato sobre mi hombro
mientras te escribo». No está claro a qué gato se refería, pero pudo haber sido
el que tuvo durante el período que pasó en una habitación destartalada del
Hotel Beat en París junto a otros compañeros escritores. Años después, ya de
vuelta en Nueva York, tuvo un siamés al que llamó «Howl», en honor a su icónico
poema «Aullido». Ese siamés fue un compañero entrañable y aparece
frecuentemente en fotos y registros y en conversaciones sobre la vida y obra de
Ginsberg. Sus gatos, en definitiva, aparecen también en pequeños poemas que
mandaba a los suplementos de los diarios, entre los que destacan versos tales
como: «La verdad se me sube a la cama ronroneando como un gato negro".
Ginsberg escribió otra vez sobre los gatos: "Un mundo aprendí de cada uno
de los gatos que amé". (Esta foto de Ginsberg y Howl fue tomada en el
departamento del Poeta en el 170 East 2nd Street, Nueva York, el 9 de enero de
1960.)
1391. El rescate de animales tras los terremotos
en Venezuela dejó historias conmovedoras, siendo el caso más viral el de Luli,
una gatita que sobrevivió 23 días bajo los escombros. Fue localizada en Catia
La Mar, estado de La Guaira, por sus maullidos que alertaron a los equipos de
socorro. Los bomberos y rescatistas trabajaron por horas para sacarla con vida
y la llevaron a un campamento veterinario. Más de 600 mascotas han sido
rescatadas en las zonas devastadas por los terremotos del 24 de junio de 2026,
generando emotivos reencuentros con sus familias. (CNN en español)
1390. “No obedecen al amo los gatos / pero saben
que los dioses son ángeles caídos / No babean por huesos los gatos / pero
suelen abrigarle el silencio a las viudas / y estirarse en la alfombra y
bostezar / como si hubieran heredado el sol / y dormir y dormir arzobispales /
y cazar una mosca haciendo ochos / Adoran los cojines los gatos / se ovillan en
rincones inauditos / alacenas, rendijas, claroscuros ignotos / donde cabe un
alfiler / recelosos y altivos sin carné / baberos de bebés sin cochecito /
cunitas para huérfanos, de todo / Secretos micifuces, imprevistos / qué goce
contemplaros a la hora de la siesta / suspendiendo las mates y aprendiendo / la
impúdica lección de la vida privada de los gatos.” (“Gatos”, poema de noviembre
de 2010 por Joaquín Sabina)
1389. Reseña de “El gato que no quería ser
vegano”, de Sanne Vogel. Se trata de una lectura corta, agradable que combina
la comedia ligera con una mirada profunda sobre los vínculos entre los seres
humanos y los animales. A través de Míster, un gato con mucha personalidad que
convive con una humana vegana en Ámsterdam, la autora construye un retrato
lleno de humor, ironía y ternura sobre la vida en nuestra sociedad. En su
recorrido por el vecindario Míster va conectando con personajes que arrastran
soledades y heridas: un niño que lidia con la muerte de su padre, una anciana
que proyecta en Míster la memoria de su marido, un antiguo acróbata atrapado
por la televisión. La presencia del gato actúa como un hilo invisible que
enhebra las historias. Sanne Vogel es además actriz y directora neerlandesa.
Esta es su primera novela y ha sido todo un éxito en los Países Bajos.
1388.
Rodney Marvin "Rod" McKuen (29 de abril de 1933 - 29 de enero
de 2015) fue un cantautor, músico y letrista estadounidense, uno de los más
reconocidos a fines de los 60's. Sentía un gran amor por los gatos y ellos
aparecieron con frecuencia en sus obras. Una de sus canciones más populares es "Un
gato llamado Sloopy" del álbum "Listen to the Warm" de 1968. “Es
una historia de amor, dolor y duelo. La letra es un consuelo. La historia fue
así. Yo vivía en Nueva York, estaba en la ruina, me compadecía a mí mismo. Pero
apareció Sloopy para consolar mi vida y estimularme para salir adelante. Era un
gato persa con un ojo azul y otro amarillo. Él hizo de mí gran parte de lo que
soy”.
1387. El artista neerlandés Maurits Cornelis
Escher no es especialmente conocido por dibujar gatos, sino por sus grabados
xilográficos o a media tinta de construcciones imposibles, objetos y mundos
imaginarios, y teselados basados en cálculos matemáticos. Pero hubo un periodo
muy corto de su vida en que dibujó a un gato blanco. Parece ser que se lo
regaló la dueña de la casa donde vivía mientras estudiaba en Harlem en la
Escuela de Arquitectura y Artes Decorativas donde no tardó en formarse bajo la
tutela del artista de las artes gráficas Samuel Jessurun de Mesquita, con el
que mantuvo una gran amistad hasta la muerte de éste en el campo de
concentración de Auschwitz en 1944. Los cuatro dibujos para grabados con un gato
blanco, más el de un gato negro, están todos fechados en 1919. Aunque no
sepamos nada del gato blanco (ni del negro) está claro que ese año un gato se
cruzó en la vida del artista. En un grabado realizado en 1926, «Sexto día de la
Creación», volvió a incluir a un gato blanco frotándose contra las piernas de
Eva, y cinco años después, en 1931, a varios gatos negros escuchando a otro
gato además de un grupo de perros, un búho, unos ratones y una rana, todos
ellos en armonía, si no fuera por la presencia amenazadora de unas serpientes
en el grabado llamado «Escolástica - Noche de luna llena». Después de 1926, que
sepamos, jamás volvió a dibujar a un gato, pero sí los incorporó en sus famosos
teselados regulares inspirados en los mosaicos de la Alhambra y basados en la
simetría geométrica. (Extractado de “El gato blanco de Maurits Cornelis
Escher”, publicado en el siempre recomendable sitio https://gatosyrespeto.org/)
1386. Es ‘psicóloga’ de gatos. "Tengo la capacidad de pensar como un
felino". Nai Osepyan es Conductista Felina Certificada según consta en su
Instagram @comportamientofelino y cuenta que su abuelo amaba a los animales,
menos a los gatos, hasta que un día, a los 6 años, hace ya 30 de esto, ella se
cruzó un felino abandonado en la calle. Iban con el auto con papá y mamá. Lo
vio en la vereda, lastimado, bebé y lo levantó. Como no había lugar en su casa
se lo llevó de regalo a su abuelo que tenía chanchitos, terneros y conejos.
Pero nunca jamás gatos. “Era 28 de octubre. El día de San Simón. En esa casa
los animales llevaban los nombres de los santos y al poco tiempo mi abuelo ya
adoraba a Simón más que a nada en el mundo y para siempre", sonríe Nai, y
cuando dice "para siempre" es literal. Simón y Eduardo Julio
Montenegro, su abuelo, convivieron 18 años y murieron el mismo día. Su abuelo
en un hospital, por un infarto, y Simón por un problema en los pulmones, ya
viejito. Al volver a la casa de Ramos Mejía del velatorio del abuelo
descubrieron que ya Simón también se había ido. A la mañana siguiente la
familia Osepyan Montenegro llegaría a un acuerdo con el responsable de la casa
de sepelios. Abuelo y gato se irían juntos en la misma caja de madera. Juntos
para siempre." (Extractado de un artículo de infobae.com)
1385. La artista española nacionalizada mexicana
Remedios Varo en su estudio con su gato Pituso, fotografiados por la artista
visual húngara nacionalizada mexicana Kati Horna.
1384. Los gatos fueron una figura recurrente en
las pinturas de Remedios Varo. La artista española, naturalizada mexicana fue y
aún es una de las pintoras surrealistas más reconocidas por su característica
forma de retratar el mundo con una original combinación de esoterismo,
misterio, mundos fantásticos e incluso ciencias ocultas en sus obras. Remedios
amaba la libertad. De ahí que no conectaba con ninguna vanguardia, puesto que
eso hubiera sido la antítesis de lo que era ella como creadora, y es por eso
mismo que en su obra está tan presente la figura del gato, como símbolo de todo
lo que ese ser intuitivo, sensible, inteligente y de espíritu libre
representa.” (Extractado de un folleto de una exposición sobre Remedios Varo en
el MALBA. En imagen su cuadro de 1956, “Cosmic Energy”)
1383. En 1975 el físico estadounidense Jack H.
Hetherington se enfrentó a un gran dilema al concluir la elaboración de un
artículo científico. Resulta que, modesto el hombre y como era su costumbre,
había escrito en plural el texto que probaba su teoría, utilizando el pronombre
personal "nosotros", aunque él era su único autor. Pero el asunto fue
que la prestigiosa revista de física a la que le dirigió su artículo no aceptó
el plural para un solo autor y le exigió que lo reescribiera completo a máquina
como condición para enviarlo a la imprenta, un esfuerzo titánico y frustrante que,
en aquellos tiempos, Jack no estaba dispuesto realizar, por lo que tuvo la
brillante e ingeniosa idea de agregar a su gato Chester como coautor oficial
del trabajo. Para que pareciera más formal, inventó el elegante seudónimo
"F.D.C. Willard" que tras la edición, aclararía en todos los medios,
significaba “F de Felis, D de Domesticus y C de Chester en tanto que Willard
había sido el nombre del gato padre de Chester que así se convertiría en el
primer y único gato en ser coautor de un trabajo de física de renombre mundial.
1382. “Sigo intentando que las dos inquilinas con
las que comparto vivienda se hagan cargo de parte de los gastos derivados de su
fastuoso modo de vida. Mi última intentona ha sido convencer a la negrita para
dar clases de yoga porque, ¿quién mejor que un felino para acercarnos a los
misterios de una actividad física que acaba devenida filosofía? Los gatos no
tienen prisa ni agenda, han convertido su forma de estar en el mundo en un
arte. Su indiferencia no es descuido, es desapego. No buscan validación ni les
importa si el alumno progresa o se queda donde está, es el alumno quién debe
luchar por ser digno de su maestro. Creo que podríamos asimilar mucho de ellos.
Con sólo compartir en silencio la misma habitación aprenderíamos a ser
flexibles, pero no sólo con el cuerpo. Un felino duerme donde puede, come
cuando encuentra comida, cambia de postura sin drama ni explicaciones.
Adaptación sin sufrimiento. Cambio sin queja. Tampoco fingen. Si algo les
duele, dejan de hacerlo. Si tienen sueño, duermen. Si el cuerpo pide estirarse,
se estira. No hay distancia entre lo que siente y lo que hace. Todo lo que
cuesta años aprender encima de una esterilla, los gatos lo traen escrito en los
genes… Para aquellos que tengan interés, os dejo la primera tanda de
ejercicios, los podéis ir practicando en casa, siempre bajo vuestra
responsabilidad. “El Gran Bollo” - Padmasana peluda - la postura esférica
perfecta, manos invisibles, gravedad dominada. “La Esfinge Dubitativa -
Mantenla-o-no-sana - pecho en alto, patas delanteras estiradas, mirada que
juzga. “El Acordeón Invertido” - Estiramiento de las Siete Vértebras - lomo
arqueado al máximo, bostezos opcionales. “La Yogui Introspectiva” - Eka pada
shirsha felina - una pata levantada verticalmente, limpieza en curso. ”La
Postura del Indiferente Cósmico” - panza arriba, patas en cruz, ojos
entornados: la iluminación. “El Mollete Meditativo” - cuello girado 180°, nariz
enterrada en el lomo.” (“Escuela felina de yoga”, excelente artículo, no se lo
pierdan, visiten https://www.elartistadelalambre.net/escuela-felina-de-yoga/ y
verán.)
1381. Infinidad de anécdotas muestran a Stanley
Kubrick como un apasionado por los gatos. En el libro 'Stanley Kubrick' Emilio
D'Alesandro y Filippo Ulivieri destacan: “Muy pocos saben del amor extremo y
visceral que el maestro Kubrick sentía por los gatos, a los que consideraba sus
hijos. Su cuidado y bienestar eran una preocupación constante”. Su hija
Katharina recuerda que cuando toda la familia se trasladó a Irlanda para el
rodaje de 'Barry Lyndon' su padre redactó quince páginas de instrucciones. Por
dar un ejemplo, el punto 37 contenía las siguientes recomendaciones: “Si
Freddie y Leo se peleasen (dos gatos machos, padre e hijo), la única forma de
separarlos es rociándoles agua suavemente o gritar para distraer a Leo y así
poder agarrar a Freddie para guarecerlo en otro lugar.” Philip Kaplan, uno de
sus abogados y gran amigo de Kubrick, contó una vez que el realizador canceló a
último momento una cita con otro abogado que había venido especialmente de
Estados Unidos para firmar un contrato millonario porque se había pasado la
noche en vela con uno de sus gatos que agonizaba y no se sentía bien ni creía
que podría concentrarse para mantener dicha reunión. Una vez el propio Kubrick
dijo: “Tengo una esposa, tres hijas y muchos gatos. No soy un solitario que
sufre como Franz Kafka”.
Inespacial es la sustancia esencial
A través de la cual
Con sus vírgenes miradas
Plenas de inescrutables emanaciones impensadas
Los poetas místicos alcanzan a ver
Que en una sola gota de agua fluyen océanos
Que desiertos se ven dentro de un grano de arena
Que en medio de dos notas musicales miríadas de melodías
suenan
Que por las resecas nervaduras de una hoja de otoño
brotan nuevas selvas
Que entre las llamas se elevan castillos y fortalezas de
fuego
Que tras las estrellas existen aún demasiados cielos
Así como constelaciones de universos alberga cualquier
célula
Como de cada solitario verso infinidad de kalpas de poemas se crean
1380. Instantáneas gatunas - Luis Poirot, gran
fotógrafo y reconocido testigo de la historia político-social y cultural de
Chile de los últimos 70 años, junto a sus amadas gatas Perla y Colette, en una
fotografía tomada por Fernanda Larraín y subida a Instagram para ilustrar un
artículo de la reconocida revista “La Gata de Colette” dirigida a los amantes
de los gatos y la cultura.
1379. ¿Te imaginas que un gato tallado en piedra
pudiera inspirar uno de los personajes más enigmáticos de todos los tiempos? En
1865, Lewis Carroll publicó "Alicia en el País de las Maravillas" y
presentó al mundo al Gato de Cheshire, ese felino místico capaz de desaparecer
dejando sólo su sonrisa flotando en el aire. Pero la pregunta que ha intrigado
a historiadores durante más de un siglo es ¿de dónde surgió esta criatura
imposible? La respuesta está grabada en piedra. Literalmente. En la iglesia de
St. Wilfrid en Grappenhall, Inglaterra - a sólo kilómetros del lugar donde
nació Carroll- hay una talla de piedra del siglo XVI en la torre oeste. Es un
gato y está sonriendo. Carroll, cuyo padre fue rector en la cercana iglesia de
St. Peter en Crofton-Tees, donde también existe otra talla similar, habría
visto estos felinos pétreos sonrientes durante su infancia. Pero esta historia
se vuelve aún más fascinante. En 1992, visitantes descubrieron algo
extraordinario: cuentan que cuando te arrodillas frente al altar de St. Peter
la talla del gato parece esfumarse gradualmente hasta que sólo queda visible su
sonrisa de oreja a oreja. Exactamente como en el libro. Y hay más: la frase
"sonreír como un Gato de Cheshire" ya existía en la literatura
inglesa desde 1855, probablemente originada en los quesos de la región de
Cheshire que se moldeaban con forma de gatos sonrientes. O tal vez porque los
leones heráldicos pintados por artistas locales en los letreros de las posadas
eran tan torpes que parecían gatos sonrientes. El Gato de Cheshire no sería
entonces un personaje literario. Es un misterio tallado en piedra, moldeado en
queso y susurrado en antiguos proverbios ingleses, todos convergiendo en la
mente brillante de un matemático de Oxford, Lewis Carroll, quien decidió
convertir la más enigmática sonrisa de Inglaterra en inmortalidad literaria.
1378. El gato de Leonardo Sbaraglia se llama
Félix Telémaco Quarentine. “Hace algunos años, cuando estábamos encerrados por
la pandemia, apareció en mi vida este gato al que automáticamente le puse Félix
porque justo en ese momento estábamos promocionando una serie que hice en
España, muy linda, pero que tuvo muy poca difusión y que se llamaba ‘Félix’,
como mi personaje. Telémaco fue inevitable agregárselo porque así lo quiso mi
hija que por ese tiempo estudiaba latín. Quarentine es obvio, no?”
1377. Existe un Museo de Wanda Gag en New Ulm, su
ciudad natal, y en la puerta de la biblioteca pública una escultura la muestra
dibujando junto a su gato Noopy, al que muchas veces llamó “su inspiración”.
1376. “Millones de Gatos” de Wanda Gag tuvo un
diseño novedoso para su época, porque integraba texto e imagen al mismo tiempo
que permitía extender las ilustraciones por las dobles páginas de su formato
apaisado rompiendo incluso los propios límites de tamaño del libro. El
argumento gira en torno a un matrimonio de ancianos que viven en una preciosa
casa rodeada de jardines, muy felices se la pasan, pero llega un momento que les
gustría tener un gato, por lo que el hombre va en busca de uno, tantos suelen
verse por las calles, pero el problema es que no encuentra uno sino muchos,
cientos, miles, millones, y ante su indecisón e incapacidad para escoger uno,
todos le gustan, le parecen adorables y
todos quieren ir con él, termina abriendo su casa para millones de gatos, con
las divertidas y también inquietantes consecuencias que eso le traerá a la
apacible vida que llevaba junto a su mujer.
1375. Wanda Gag (1893-1946) fue una militante feminista de izquierda, transgresora, que se declaraba enamorada absoluta de los gatos sin excepción. Artista versátil, escritora, traductora e ilustradora nacida en St. Paul, Minnesota, se hizo conocida tras afincarse en Nueva York donde escribió e ilustró 'Millones de Gatos', el libro infantil de ilustraciones más antiguo y reconocido del género que aún se imprime en Estados Unidos y que oportunamente fuera galardonado con el premio Newbery Honor en 1929.
1374. En un boceto de 1932, Edward Hopper se
dibuja en cuatro patas medigando que al menos le den las sobras de la comida
mientras el gato de su esposa ocupa el lugar relevante en la mesa como dueño de
casa. El nombre del gato era Arthur, un gato callejero que su esposa, Jo
Hopper, artista también, había rescatado durante los primeros años del
matrimonio.
1373. Jean-Pierre Melville era conocido por su
amor por los gatos, y en particular por los siameses, que fueron una presencia
recurrente en su vida personal y profesional. Melville fue fotografiado
frecuentemente con sus gatos en su casa y estudio entre 1956 y 1972. Según el
libro "Melville on Melville", el director utilizó sus gatos: un
siamés llamado Amok, un Maine Coon llamado Fiorello y un himalayo llamado
Griffaulait en su película de 1970 "Le Cercle Rouge". Los siameses siempre
aludieron en la obra de Melville a temas como la lealtad, el misterio y el
vínculo y relaciones entre los personajes. Una anécdota viene bien para
terminar de pintar a Jean-Pierre Melville. El incendio del 29 de junio de 1967
que consumió su estudio cinematográfico y su apartamento en el piso de arriba
fue un suceso devastador. Destruyó gran parte de su obra y pertenencias. La
esposa de Melville se encontraba ausente en el momento del incendio. El
director se despertó gracias al maullido de su gato siamés Amok, lo que le permitiría
escapar del fuego. Pero instantes después, aturdido, ya en la calle se dió
cuenta que Amok maullaba recordándole que algo había quedado entre las llamas y
de inmediato Melvill regresó al infierno para rescatar la foto firmada por el
general Charles de Gaulle que tenía enmarcada sobre su escritorio.
1372. El artista culinario japonés Onigiri
Gekijou crea los retratos comestibles más puntillosos y adorables de una amplia
diversidad de gatos. Combinando ingredientes tradicionales del sushi como
algas, salmón, arroz, pasta de sésamo, wasabi, copos de bonito seco y semillas
de nori, el artista logra expresar las diferentes personalidades y
características en sus modelos felinos.
1371. «El gato es un animal muy interesante. A mí
me entretienen y me hacen gracia, son buenos compañeros de vida. Para mí
siempre lo han sido. Soy una persona muy casera y los gatos acompañan. Todo lo
que puedo decirte de los gatos lo digo en mi novela “El destino de un gato
común”. No es fácil tener gatos, porque suelen morirse antes que uno», dijo el
escritor y académico español Álvaro Pombo, en la foto cargando en brazos a
Rudyard, por Kipling, claro...
“Amado Bob”, vean por Youtube este segundo episodio de nuestra recorrida a lo largo de la historia de Bob Dylan y sus canciones, tanto de lo que ellas han reflejado como de la influencia que han tenido en el tiempo histórico que les ha tocado atravesar… Hoy presentamos la ya mítica “Like A Rolling Stone”.
- Episodio 2 -
- Festival de Newport 1965 -
- Judas
en Manchester 1966 -