Por qué se demora en suceder?
Y si acaso lo que era imposible
Hubiera sucedido otra vez?
Como tantas veces antes...
O no estás haciendo lo que debés hacer
O ya no te sirve lo que creés que sabés
carlos perrotti
1390. “No obedecen al amo los gatos / pero saben
que los dioses son ángeles caídos / No babean por huesos los gatos / pero
suelen abrigarle el silencio a las viudas / y estirarse en la alfombra y
bostezar / como si hubieran heredado el sol / y dormir y dormir arzobispales /
y cazar una mosca haciendo ochos / Adoran los cojines los gatos / se ovillan en
rincones inauditos / alacenas, rendijas, claroscuros ignotos / donde cabe un
alfiler / recelosos y altivos sin carné / baberos de bebés sin cochecito /
cunitas para huérfanos, de todo / Secretos micifuces, imprevistos / qué goce
contemplaros a la hora de la siesta / suspendiendo las mates y aprendiendo / la
impúdica lección de la vida privada de los gatos.” (“Gatos”, poema de noviembre
de 2010 por Joaquín Sabina)
1389. Reseña de “El gato que no quería ser
vegano”, de Sanne Vogel. Se trata de una lectura corta, agradable que combina
la comedia ligera con una mirada profunda sobre los vínculos entre los seres
humanos y los animales. A través de Míster, un gato con mucha personalidad que
convive con una humana vegana en Ámsterdam, la autora construye un retrato
lleno de humor, ironía y ternura sobre la vida en nuestra sociedad. En su
recorrido por el vecindario Míster va conectando con personajes que arrastran
soledades y heridas: un niño que lidia con la muerte de su padre, una anciana
que proyecta en Míster la memoria de su marido, un antiguo acróbata atrapado
por la televisión. La presencia del gato actúa como un hilo invisible que
enhebra las historias. Sanne Vogel es además actriz y directora neerlandesa.
Esta es su primera novela y ha sido todo un éxito en los Países Bajos.
1388.
Rodney Marvin "Rod" McKuen (29 de abril de 1933 - 29 de enero
de 2015) fue un cantautor, músico y letrista estadounidense, uno de los más
reconocidos a fines de los 60's. Sentía un gran amor por los gatos y ellos
aparecieron con frecuencia en sus obras. Una de sus canciones más populares es "Un
gato llamado Sloopy" del álbum "Listen to the Warm" de 1968. “Es
una historia de amor, dolor y duelo. La letra es un consuelo. La historia fue
así. Yo vivía en Nueva York, estaba en la ruina, me compadecía a mí mismo. Pero
apareció Sloopy para consolar mi vida y estimularme para salir adelante. Era un
gato persa con un ojo azul y otro amarillo. Él hizo de mí gran parte de lo que
soy”.
1387. El artista neerlandés Maurits Cornelis
Escher no es especialmente conocido por dibujar gatos, sino por sus grabados
xilográficos o a media tinta de construcciones imposibles, objetos y mundos
imaginarios, y teselados basados en cálculos matemáticos. Pero hubo un periodo
muy corto de su vida en que dibujó a un gato blanco. Parece ser que se lo
regaló la dueña de la casa donde vivía mientras estudiaba en Harlem en la
Escuela de Arquitectura y Artes Decorativas donde no tardó en formarse bajo la
tutela del artista de las artes gráficas Samuel Jessurun de Mesquita, con el
que mantuvo una gran amistad hasta la muerte de éste en el campo de
concentración de Auschwitz en 1944. Los cuatro dibujos para grabados con un gato
blanco, más el de un gato negro, están todos fechados en 1919. Aunque no
sepamos nada del gato blanco (ni del negro) está claro que ese año un gato se
cruzó en la vida del artista. En un grabado realizado en 1926, «Sexto día de la
Creación», volvió a incluir a un gato blanco frotándose contra las piernas de
Eva, y cinco años después, en 1931, a varios gatos negros escuchando a otro
gato además de un grupo de perros, un búho, unos ratones y una rana, todos
ellos en armonía, si no fuera por la presencia amenazadora de unas serpientes
en el grabado llamado «Escolástica - Noche de luna llena». Después de 1926, que
sepamos, jamás volvió a dibujar a un gato, pero sí los incorporó en sus famosos
teselados regulares inspirados en los mosaicos de la Alhambra y basados en la
simetría geométrica. (Extractado de “El gato blanco de Maurits Cornelis
Escher”, publicado en el siempre recomendable sitio https://gatosyrespeto.org/)
1386. Es ‘psicóloga’ de gatos. "Tengo la capacidad de pensar como un
felino". Nai Osepyan es Conductista Felina Certificada según consta en su
Instagram @comportamientofelino y cuenta que su abuelo amaba a los animales,
menos a los gatos, hasta que un día, a los 6 años, hace ya 30 de esto, ella se
cruzó un felino abandonado en la calle. Iban con el auto con papá y mamá. Lo
vio en la vereda, lastimado, bebé y lo levantó. Como no había lugar en su casa
se lo llevó de regalo a su abuelo que tenía chanchitos, terneros y conejos.
Pero nunca jamás gatos. “Era 28 de octubre. El día de San Simón. En esa casa
los animales llevaban los nombres de los santos y al poco tiempo mi abuelo ya
adoraba a Simón más que a nada en el mundo y para siempre", sonríe Nai, y
cuando dice "para siempre" es literal. Simón y Eduardo Julio
Montenegro, su abuelo, convivieron 18 años y murieron el mismo día. Su abuelo
en un hospital, por un infarto, y Simón por un problema en los pulmones, ya
viejito. Al volver a la casa de Ramos Mejía del velatorio del abuelo
descubrieron que ya Simón también se había ido. A la mañana siguiente la
familia Osepyan Montenegro llegaría a un acuerdo con el responsable de la casa
de sepelios. Abuelo y gato se irían juntos en la misma caja de madera. Juntos
para siempre." (Extractado de un artículo de infobae.com)
1385. La artista española nacionalizada mexicana
Remedios Varo en su estudio con su gato Pituso, fotografiados por la artista
visual húngara nacionalizada mexicana Kati Horna.
1384. Los gatos fueron una figura recurrente en
las pinturas de Remedios Varo. La artista española, naturalizada mexicana fue y
aún es una de las pintoras surrealistas más reconocidas por su característica
forma de retratar el mundo con una original combinación de esoterismo,
misterio, mundos fantásticos e incluso ciencias ocultas en sus obras. Remedios
amaba la libertad. De ahí que no conectaba con ninguna vanguardia, puesto que
eso hubiera sido la antítesis de lo que era ella como creadora, y es por eso
mismo que en su obra está tan presente la figura del gato, como símbolo de todo
lo que ese ser intuitivo, sensible, inteligente y de espíritu libre
representa.” (Extractado de un folleto de una exposición sobre Remedios Varo en
el MALBA. En imagen su cuadro de 1956, “Cosmic Energy”)
1383. En 1975 el físico estadounidense Jack H.
Hetherington se enfrentó a un gran dilema al concluir la elaboración de un
artículo científico. Resulta que, modesto el hombre y como era su costumbre,
había escrito en plural el texto que probaba su teoría, utilizando el pronombre
personal "nosotros", aunque él era su único autor. Pero el asunto fue
que la prestigiosa revista de física a la que le dirigió su artículo no aceptó
el plural para un solo autor y le exigió que lo reescribiera completo a máquina
como condición para enviarlo a la imprenta, un esfuerzo titánico y frustrante que,
en aquellos tiempos, Jack no estaba dispuesto realizar, por lo que tuvo la
brillante e ingeniosa idea de agregar a su gato Chester como coautor oficial
del trabajo. Para que pareciera más formal, inventó el elegante seudónimo
"F.D.C. Willard" que tras la edición, aclararía en todos los medios,
significaba “F de Felis, D de Domesticus y C de Chester en tanto que Willard
había sido el nombre del gato padre de Chester que así se convertiría en el
primer y único gato en ser coautor de un trabajo de física de renombre mundial.
1382. “Sigo intentando que las dos inquilinas con
las que comparto vivienda se hagan cargo de parte de los gastos derivados de su
fastuoso modo de vida. Mi última intentona ha sido convencer a la negrita para
dar clases de yoga porque, ¿quién mejor que un felino para acercarnos a los
misterios de una actividad física que acaba devenida filosofía? Los gatos no
tienen prisa ni agenda, han convertido su forma de estar en el mundo en un
arte. Su indiferencia no es descuido, es desapego. No buscan validación ni les
importa si el alumno progresa o se queda donde está, es el alumno quién debe
luchar por ser digno de su maestro. Creo que podríamos asimilar mucho de ellos.
Con sólo compartir en silencio la misma habitación aprenderíamos a ser
flexibles, pero no sólo con el cuerpo. Un felino duerme donde puede, come
cuando encuentra comida, cambia de postura sin drama ni explicaciones.
Adaptación sin sufrimiento. Cambio sin queja. Tampoco fingen. Si algo les
duele, dejan de hacerlo. Si tienen sueño, duermen. Si el cuerpo pide estirarse,
se estira. No hay distancia entre lo que siente y lo que hace. Todo lo que
cuesta años aprender encima de una esterilla, los gatos lo traen escrito en los
genes… Para aquellos que tengan interés, os dejo la primera tanda de
ejercicios, los podéis ir practicando en casa, siempre bajo vuestra
responsabilidad. “El Gran Bollo” - Padmasana peluda - la postura esférica
perfecta, manos invisibles, gravedad dominada. “La Esfinge Dubitativa -
Mantenla-o-no-sana - pecho en alto, patas delanteras estiradas, mirada que
juzga. “El Acordeón Invertido” - Estiramiento de las Siete Vértebras - lomo
arqueado al máximo, bostezos opcionales. “La Yogui Introspectiva” - Eka pada
shirsha felina - una pata levantada verticalmente, limpieza en curso. ”La
Postura del Indiferente Cósmico” - panza arriba, patas en cruz, ojos
entornados: la iluminación. “El Mollete Meditativo” - cuello girado 180°, nariz
enterrada en el lomo.” (“Escuela felina de yoga”, excelente artículo, no se lo
pierdan, visiten https://www.elartistadelalambre.net/escuela-felina-de-yoga/ y
verán.)
1381. Infinidad de anécdotas muestran a Stanley
Kubrick como un apasionado por los gatos. En el libro 'Stanley Kubrick' Emilio
D'Alesandro y Filippo Ulivieri destacan: “Muy pocos saben del amor extremo y
visceral que el maestro Kubrick sentía por los gatos, a los que consideraba sus
hijos. Su cuidado y bienestar eran una preocupación constante”. Su hija
Katharina recuerda que cuando toda la familia se trasladó a Irlanda para el
rodaje de 'Barry Lyndon' su padre redactó quince páginas de instrucciones. Por
dar un ejemplo, el punto 37 contenía las siguientes recomendaciones: “Si
Freddie y Leo se peleasen (dos gatos machos, padre e hijo), la única forma de
separarlos es rociándoles agua suavemente o gritar para distraer a Leo y así
poder agarrar a Freddie para guarecerlo en otro lugar.” Philip Kaplan, uno de
sus abogados y gran amigo de Kubrick, contó una vez que el realizador canceló a
último momento una cita con otro abogado que había venido especialmente de
Estados Unidos para firmar un contrato millonario porque se había pasado la
noche en vela con uno de sus gatos que agonizaba y no se sentía bien ni creía
que podría concentrarse para mantener dicha reunión. Una vez el propio Kubrick
dijo: “Tengo una esposa, tres hijas y muchos gatos. No soy un solitario que
sufre como Franz Kafka”.
Inespacial es la sustancia esencial
A través de la cual
Con sus vírgenes miradas
Plenas de inescrutables emanaciones impensadas
Los poetas místicos alcanzan a ver
Que en una sola gota de agua fluyen océanos
Que desiertos se ven dentro de un grano de arena
Que en medio de dos notas musicales miríadas de melodías
suenan
Que por las resecas nervaduras de una hoja de otoño
brotan nuevas selvas
Que entre las llamas se elevan castillos y fortalezas de
fuego
Que tras las estrellas existen aún demasiados cielos
Así como constelaciones de universos alberga cualquier
célula
Como de cada solitario verso infinidad de kalpas de poemas se crean
1380. Instantáneas gatunas - Luis Poirot, gran
fotógrafo y reconocido testigo de la historia político-social y cultural de
Chile de los últimos 70 años, junto a sus amadas gatas Perla y Colette, en una
fotografía tomada por Fernanda Larraín y subida a Instagram para ilustrar un
artículo de la reconocida revista “La Gata de Colette” dirigida a los amantes
de los gatos y la cultura.
1379. ¿Te imaginas que un gato tallado en piedra
pudiera inspirar uno de los personajes más enigmáticos de todos los tiempos? En
1865, Lewis Carroll publicó "Alicia en el País de las Maravillas" y
presentó al mundo al Gato de Cheshire, ese felino místico capaz de desaparecer
dejando sólo su sonrisa flotando en el aire. Pero la pregunta que ha intrigado
a historiadores durante más de un siglo es ¿de dónde surgió esta criatura
imposible? La respuesta está grabada en piedra. Literalmente. En la iglesia de
St. Wilfrid en Grappenhall, Inglaterra - a sólo kilómetros del lugar donde
nació Carroll- hay una talla de piedra del siglo XVI en la torre oeste. Es un
gato y está sonriendo. Carroll, cuyo padre fue rector en la cercana iglesia de
St. Peter en Crofton-Tees, donde también existe otra talla similar, habría
visto estos felinos pétreos sonrientes durante su infancia. Pero esta historia
se vuelve aún más fascinante. En 1992, visitantes descubrieron algo
extraordinario: cuentan que cuando te arrodillas frente al altar de St. Peter
la talla del gato parece esfumarse gradualmente hasta que sólo queda visible su
sonrisa de oreja a oreja. Exactamente como en el libro. Y hay más: la frase
"sonreír como un Gato de Cheshire" ya existía en la literatura
inglesa desde 1855, probablemente originada en los quesos de la región de
Cheshire que se moldeaban con forma de gatos sonrientes. O tal vez porque los
leones heráldicos pintados por artistas locales en los letreros de las posadas
eran tan torpes que parecían gatos sonrientes. El Gato de Cheshire no sería
entonces un personaje literario. Es un misterio tallado en piedra, moldeado en
queso y susurrado en antiguos proverbios ingleses, todos convergiendo en la
mente brillante de un matemático de Oxford, Lewis Carroll, quien decidió
convertir la más enigmática sonrisa de Inglaterra en inmortalidad literaria.
1378. El gato de Leonardo Sbaraglia se llama
Félix Telémaco Quarentine. “Hace algunos años, cuando estábamos encerrados por
la pandemia, apareció en mi vida este gato al que automáticamente le puse Félix
porque justo en ese momento estábamos promocionando una serie que hice en
España, muy linda, pero que tuvo muy poca difusión y que se llamaba ‘Félix’,
como mi personaje. Telémaco fue inevitable agregárselo porque así lo quiso mi
hija que por ese tiempo estudiaba latín. Quarentine es obvio, no?”
1377. Existe un Museo de Wanda Gag en New Ulm, su
ciudad natal, y en la puerta de la biblioteca pública una escultura la muestra
dibujando junto a su gato Noopy, al que muchas veces llamó “su inspiración”.
1376. “Millones de Gatos” de Wanda Gag tuvo un
diseño novedoso para su época, porque integraba texto e imagen al mismo tiempo
que permitía extender las ilustraciones por las dobles páginas de su formato
apaisado rompiendo incluso los propios límites de tamaño del libro. El
argumento gira en torno a un matrimonio de ancianos que viven en una preciosa
casa rodeada de jardines, muy felices se la pasan, pero llega un momento que les
gustría tener un gato, por lo que el hombre va en busca de uno, tantos suelen
verse por las calles, pero el problema es que no encuentra uno sino muchos,
cientos, miles, millones, y ante su indecisón e incapacidad para escoger uno,
todos le gustan, le parecen adorables y
todos quieren ir con él, termina abriendo su casa para millones de gatos, con
las divertidas y también inquietantes consecuencias que eso le traerá a la
apacible vida que llevaba junto a su mujer.
1375. Wanda Gag (1893-1946) fue una militante feminista de izquierda, transgresora, que se declaraba enamorada absoluta de los gatos sin excepción. Artista versátil, escritora, traductora e ilustradora nacida en St. Paul, Minnesota, se hizo conocida tras afincarse en Nueva York donde escribió e ilustró 'Millones de Gatos', el libro infantil de ilustraciones más antiguo y reconocido del género que aún se imprime en Estados Unidos y que oportunamente fuera galardonado con el premio Newbery Honor en 1929.
1374. En un boceto de 1932, Edward Hopper se
dibuja en cuatro patas medigando que al menos le den las sobras de la comida
mientras el gato de su esposa ocupa el lugar relevante en la mesa como dueño de
casa. El nombre del gato era Arthur, un gato callejero que su esposa, Jo
Hopper, artista también, había rescatado durante los primeros años del
matrimonio.
1373. Jean-Pierre Melville era conocido por su
amor por los gatos, y en particular por los siameses, que fueron una presencia
recurrente en su vida personal y profesional. Melville fue fotografiado
frecuentemente con sus gatos en su casa y estudio entre 1956 y 1972. Según el
libro "Melville on Melville", el director utilizó sus gatos: un
siamés llamado Amok, un Maine Coon llamado Fiorello y un himalayo llamado
Griffaulait en su película de 1970 "Le Cercle Rouge". Los siameses siempre
aludieron en la obra de Melville a temas como la lealtad, el misterio y el
vínculo y relaciones entre los personajes. Una anécdota viene bien para
terminar de pintar a Jean-Pierre Melville. El incendio del 29 de junio de 1967
que consumió su estudio cinematográfico y su apartamento en el piso de arriba
fue un suceso devastador. Destruyó gran parte de su obra y pertenencias. La
esposa de Melville se encontraba ausente en el momento del incendio. El
director se despertó gracias al maullido de su gato siamés Amok, lo que le permitiría
escapar del fuego. Pero instantes después, aturdido, ya en la calle se dió
cuenta que Amok maullaba recordándole que algo había quedado entre las llamas y
de inmediato Melvill regresó al infierno para rescatar la foto firmada por el
general Charles de Gaulle que tenía enmarcada sobre su escritorio.
1372. El artista culinario japonés Onigiri
Gekijou crea los retratos comestibles más puntillosos y adorables de una amplia
diversidad de gatos. Combinando ingredientes tradicionales del sushi como
algas, salmón, arroz, pasta de sésamo, wasabi, copos de bonito seco y semillas
de nori, el artista logra expresar las diferentes personalidades y
características en sus modelos felinos.
1371. «El gato es un animal muy interesante. A mí
me entretienen y me hacen gracia, son buenos compañeros de vida. Para mí
siempre lo han sido. Soy una persona muy casera y los gatos acompañan. Todo lo
que puedo decirte de los gatos lo digo en mi novela “El destino de un gato
común”. No es fácil tener gatos, porque suelen morirse antes que uno», dijo el
escritor y académico español Álvaro Pombo, en la foto cargando en brazos a
Rudyard, por Kipling, claro...
“Amado Bob”, vean por Youtube este segundo episodio de nuestra recorrida a lo largo de la historia de Bob Dylan y sus canciones, tanto de lo que ellas han reflejado como de la influencia que han tenido en el tiempo histórico que les ha tocado atravesar… Hoy presentamos la ya mítica “Like A Rolling Stone”.
- Episodio 2 -
- Festival de Newport 1965 -
- Judas
en Manchester 1966 -
(Así salió este tanka, ni bien me enteré por la tele;
obvio, parafrasendo su frase)
Gracias siempre, Indio!!
1370. El legendario diseñador de moda italiano
Giorgio Armani (1934-2025) falleció el 4 de septiembre a los 92 años. Hasta el
último día no sólo fue un visionario de la moda sino también un apasionado
amante de los gatos. Pasó sus últimos años en Milán con sus dos gatos: Angel,
con quien protagonizó numerosas campañas de adopción, y Mairi. Armani utilizó
su fama y fortuna no sólo para el mundo de la moda sino también para
concientizar sobre el abandono animal. En una entrevista dijo: «Mi familia
siempre ha tenido animales; nos educaron para tratarlos bien. Creo que los
animales traen vida y alegría a cualquier hogar. Me encantan especialmente los
gatos porque son independientes y orgullosos. Sólo se les puede acariciar
cuando ellos quieren. Pero a pesar de eso son verdaderos amigos, te brindan
libertad y llenan cualquier ambiente con una calidez especial».
1369. “Escribo para exorcizar mis demonios que, aunque no lo crean, son más que mis ángeles. Escribo para sacar afuera mi tristeza, para elevar una plegaria a todos mis gatitos que me observan desde su cielo. Primero fue Tomi, el michi de mi hija, al que vi como cuatro perros lo asesinaban y yo, cerco de por medio, no pude hacer nada. Luego, mi Momo, el gato más bueno, mi compañerito de vida que se fue una mañana, a su ronda habitual, y ya no regresó. No olvido su última mirada, su irse por nuestro jardín moviendo su culito gordo y luego... ¡Esa llamada telefónica! Ese aviso de "a tu gato lo mató un perro". Tirar sus cenizas en nuestro jardín apenas fue un intento de calmar mi angustia. Entonces... apareció Morrison y supe siempre que él -Momito- me lo había enviado para calmar mi tristeza. Si bien un michi no reemplaza a otro, con Morri volvieron mis rutinas gatunas, las caricias, la ternura, los ronroneos y así, aún extrañando cada día a Momo, pasé otros cuatro michiaños felices con su compañía de "medio tiempo". Es que, literalmente, no era mi gato. En sentimientos sí lo era. Vivía en una casa vecina, pero se pasaba el día completo conmigo. Sólo cuando el ocaso dejaba caer su manto de nostalgia, yo ponía su comida en el hall frío y lo despedía: "hasta mañana Morri, tenés que ir a tu casa", y entonces cerraba mi puerta y él, luego de comer, salía por la puertita gatera aunque siempre lo hacía con pocas ganas. Creo que, si lo hubiera dejado, se hubiera quedado conmigo también por las noches. Hasta que... un día dejó de venir, y al siguiente...¡y pasaron 6! No estaba en la cuadra, en mi jardín, en ninguna parte. Fui a tocar la puerta de mi vecina con el corazón apretado, con el temor de oír la peor noticia. No. No lo había matado un perro pero... ¡allí estaba! Flaquito, casi sin moverse, con la mirada triste. No obstante, me pareció, su expresión gatuna cambió al verme. Cáncer de hígado, era su diagnóstico y ya no tenía fuerzas. La vecina me permitió traerlo, y así se sucedieron seis días. Lo iba a buscar y, luego de unas horas, lo llevaba de regreso. Y con enorme alegría, dentro del gris panorama, yo veía cómo él se sentía mejor en mi casa, ronroneaba bajito, con la poca fuerza que le quedaba, cuando yo lo acariciaba y él miraba por su ventana preferida. Finalmente, la vecina, me dijo que fuera a buscarlo para nuestra despedida. Al día siguiente lo llevaría para que lo duerman para siempre. Y desde entonces no puedo olvidar el momento en que ella -la vecina- vino a buscarlo. Morrison se aferraba a mí y no quería irse. Pocos días después de tan triste despedida, apareció Michifou, el gato "naranjita" ¡Él sí que era "callejero por derecho propio"! Tanto que sin dudas digo que -como en la novela de GGM- su andar callejero era la "Crónica de una muerte anunciada" No obstante, vino durante casi un año. Algunas veces, pasaba la noche en mi casa y yo me entusiasmaba pensando que, tal vez, finalmente elegiría vivir sin tanta libertad pero a resguardo de los peligros de la calle. ¡las veces que llegaba lastimado! Pero no hubo caso. Ya lo dije: "era callejero por derecho propio" De todos modos, saber eso, no me evitó el duelo. Como era esperable, un día dejó de venir. No supe que le sucedió pero puedo imaginar algunas maneras de muerte violenta. Gente mala entraña que envenena michis ¡si que las hay! perros callejeros -o no- que los atacan ¡también! Y mi vida siguió signada por esas "apariciones gatunas": Se va uno, llega otro. A los pocos días que dejó de venir Michifou... ¡Apareció Titi! También "medio tiempo" (Era de otra casa del barrio) Pero ya no quiero escribir. Ya no quiero contar que hacen exactamente nueve días que también desapareció. ¡Lo extraño tanto! Volveré, algún día, sobre el tema. Pero no hoy. Hoy estoy demasiado triste y prefiero salir a mi jardín a esperar, otra vez, que llegue como siempre contento, pidiéndome mimos y comida. (Conmovedor relato de Lucía, en la foto con Momo, publicado el viernes 27 de febrero de 2026 -y todavía me dura la emoción- en su imperdible blog https://quemeimportatupasado.blogspot.com/)
1368. “El gato toma su estatura real / Enardecido
crece hasta el techo/ Huye por ventanas imaginarias / La noche es pequeña para
sus ojos reflectores / Su cuerpo, artificio del embrujo / En el amanecer/
Cuando el día cae como una estatua a los pies de la rutina / El gato es un
caracol en la silla de los descansos…” (Poema de Nadia Contreras, escritora,
poeta y académica mexicana)
1367. Esta fotografía fue tomada en 1954 por el
fotógrafo japonés Ishii Akira para retratar el amor de Jirō Osaragi por los
gatos. Osaragi fue un escritor japonés conocido por la serie histórica sobre el
enmascarado espadachín justiciero Kurama Tengu, ambientada en el Japón de
finales del periodo Edo (1603-1868) bajo el Shogunato Tokugawa. Osaragi vivió durante
10 años con su gato en la habitación 318 del Hotel New Grand de Yokohama antes
de establecerse en Kamakura donde logró tener más espacio para cuidar de más
gatos. Dejó registro en sus diarios personales sobre su cuidado y sustento para
más de 500 gatos, muchos de ellos semisalvajes. “Los cuido y convivo con ellos,
pero no soy su dueño”. Su extensa colección de libros, estampas y objetos
relacionados con los gatos se convirtió posteriormente en una atracción central
del Museo Conmemorativo de Jirō Osaragi en Yokohama. También su casa en
Kamakura abre al público en la actualidad y allí los visitantes pueden pasar el
día entre gatos, muebles, enseres y bibliotecas del gran escritor Jirō Osaragi.
1366. Instantáneas gatunas - Gato con barbijo.
Fotografía de una familia con su gato durante la epidemia de gripe española de
1918.
1365. Królewna Kotka (La Princesa Gata), obra de
1928 del escultor polaco Konstanty
Laszczka (1865-1956). El artista se inspiró en un cuento popular polaco que
escuchó en su niñez. En su libro de 1927, Gawędy z uczniami (Conversaciones con
estudiantes), Laszczka comparte el cuento sobre una benevolente y hermosa
princesa que es convertida en una gata negra por una bruja celosa. En el cuento
el color del pelaje de la gata va cambiando de negro a marrón y finalmente a
blanco puro según el amor que ella recibe. De ahí que Laszczka creó una
escultura negra (la que se ha perdido), una marrón y una blanca que se
conservan en el museo de Dobre. Laszczka estudió en París de joven recibiendo
una profunda influencia de Rodin en cuanto al tratamiento de la figura humana,
a la que nunca debía tratar como una forma acabada sino en pleno proceso de
transformación.
1364. “Debía llamarse Catalina, pero como nadie
en la casa le daba bola y yo la llamaba «¡Eh gatulina, vení gatulina...!»,
terminó llamándose así. La Gatulina era desmesuradamente gorda, tenía la cola
cortita, un carácter espantoso, gruñía si alguien se le acercaba y le faltaba
un ojo. Lo perdió una tarde, cuando la llamé y saltó a la calle justo cuando
pasaba un auto. Salí y no la encontré. Desapareció un día entero y a la mañana
esperaba en la puerta, con un bulto negro en el lugar del ojo. Se lo sacaron y
yo, lo juro, averigüé por ojos de vidrio para gatos. Pero había que importarlos
y valían una fortuna. La dejaron así nomás, y me acostumbré. Es más, cuando
veía a otros gatos me impresionaba. Demasiados ojos. La Gatulina y yo
convivimos 15 años. Se mudó conmigo a cuatro casas distintas y le compré las
comidas más exóticas. La gente se quedaba mirándola, como a un auto de
colección. Una vez estaba con ella en la vereda, sentado en el umbral, y una
parejita se paró para mirarla bien. Me preguntaron, señalándola con el dedo:
–Qué es? No me ofendí para nada. Al contrario. –Una gatulina –contesté. Ella
gruñó, satisfecha. Era inteligente, mala, egoísta, comía como lima nueva, sabía
abrir puertas bajando el picaporte y me quería en silencio. Amé a la Gatulina
como a pocos seres en este mundo.”, nos cuenta el periodista y analista
político argentino Hugo Asch.
1363. “Desde la luna llena del campanario de
Montblanc el viejo gato añora los ecos por las azoteas de aquel febrero
carnavalesco en el que se disfrazaba de amante devorando la noche a bocados de
aliento y zarpa que desgarraba las sombras huidizas de los muslos húmedos y
cálidos de aquella princesa felina entregada bajo los tejados resbaladizos
donde se quebró el alma y el espinazo el pobre y viejo gato. Amén.”
(Sinpuntosnicomas op.119 editado en el Instagram del muy personal poeta fotógrafo
Luis San Andrés Malo, de quien también recomiendo su blog De barro y luz - https://versoabeso.blogspot.com/)
1362. Pintura de un mono acunando en brazos a un
gatito realizada por el maestro chino Yi Yuanji de la dinastía Song, siglo XI
d. C. (c. 1000-1064), célebre por sus representaciones de gatos y otros
animales extraordinariamente realistas.
1361. Odiseo Elytis es uno de los principales
poetas griegos del siglo pasado y el segundo en ganar el Premio Nobel de
Literatura en 1979. Falleció el 18 de marzo de 1996, dejando una profusa obra
que destaca por su himnología a la naturaleza griega y del Egeo, así como por
la valoración y combinación del hiperrealismo con la tradición, la cultura y la
lírica griega. Para él los gatos tienen un conocimiento secreto de la vida que
el hombre desconoce, por lo que postula sobre la necesidad de volver a un
estado de ‘panteísmo sagrado’ donde el gato sea un sensible exponente y el
hombre no pretenda ya dominar a la naturaleza siendo consciente de formar parte
de ella.