lunes, 1 de junio de 2026

Versos válidos (a instancias de Jorge Luis Borges) ---


(Revolution, obra de 1934 de René Magritte)

 


Demasiadas veces no sé lo que digo
Entre lo que escribo
Hay cosas sin sentido
Pero que suenan bien
Y en algunos casos
Gracias al orfebre trabajo del tiempo
Que les repuja impurezas
Defectos e imperfecciones
Veo que logran finalmente decir algo
Exudando inespaciales matices
Inescrutables tonalidades y rasgos
Que les extraen inéditos significados
Ya ocultos o impensados
Lo que termina convirtiéndolos
En versos válidos


Bolsa de Gatos 1361/1370

 




1370. El legendario diseñador de moda italiano Giorgio Armani (1934-2025) falleció el 4 de septiembre a los 92 años. Hasta el último día no sólo fue un visionario de la moda sino también un apasionado amante de los gatos. Pasó sus últimos años en Milán con sus dos gatos: Angel, con quien protagonizó numerosas campañas de adopción, y Mairi. Armani utilizó su fama y fortuna no sólo para el mundo de la moda sino también para concientizar sobre el abandono animal. En una entrevista dijo: «Mi familia siempre ha tenido animales; nos educaron para tratarlos bien. Creo que los animales traen vida y alegría a cualquier hogar. Me encantan especialmente los gatos porque son independientes y orgullosos. Sólo se les puede acariciar cuando ellos quieren. Pero a pesar de eso son verdaderos amigos, te brindan libertad y llenan cualquier ambiente con una calidez especial».





1369. “Escribo para exorcizar mis demonios que, aunque no lo crean, son más que mis ángeles. Escribo para sacar afuera mi tristeza, para elevar una plegaria a todos mis gatitos que me observan desde su cielo. Primero fue Tomi, el michi de mi hija, al que vi como cuatro perros lo asesinaban y yo, cerco de por medio, no pude hacer nada. Luego, mi Momo, el gato más bueno, mi compañerito de vida que se fue una mañana, a su ronda habitual, y ya no regresó. No olvido su última mirada, su irse por nuestro jardín moviendo su culito gordo y luego... ¡Esa llamada telefónica!  Ese aviso de "a tu gato lo mató un perro". Tirar sus cenizas en nuestro jardín apenas fue un intento de calmar mi angustia. Entonces...  apareció Morrison y supe siempre que él -Momito- me lo había enviado para calmar mi tristeza. Si bien un michi no reemplaza a otro, con Morri volvieron mis rutinas gatunas, las caricias, la ternura, los ronroneos y así, aún extrañando cada día a Momo, pasé otros cuatro michiaños felices con su compañía de "medio tiempo". Es que, literalmente, no era mi gato. En sentimientos sí lo era. Vivía en una casa vecina, pero se pasaba el día completo conmigo. Sólo cuando el ocaso dejaba caer su manto de nostalgia, yo ponía su comida en el hall frío y lo despedía: "hasta mañana Morri, tenés que ir a tu casa", y entonces cerraba mi puerta y él, luego de comer, salía por la puertita gatera aunque siempre lo hacía con pocas ganas. Creo que, si lo hubiera dejado, se hubiera quedado conmigo también por las noches. Hasta que... un día dejó de venir, y al siguiente...¡y pasaron 6! No estaba en la cuadra, en mi jardín, en ninguna parte. Fui a tocar la puerta de mi vecina con el corazón apretado, con el temor de oír la peor noticia. No. No lo había matado un perro pero... ¡allí estaba! Flaquito, casi sin moverse, con la mirada triste. No obstante, me pareció, su expresión gatuna cambió al verme. Cáncer de hígado, era su diagnóstico y ya no tenía fuerzas. La vecina me permitió traerlo, y así se sucedieron seis días. Lo iba a buscar y, luego de unas horas, lo llevaba de regreso. Y con enorme alegría, dentro del gris panorama, yo veía cómo él se sentía mejor en mi casa, ronroneaba bajito, con la poca fuerza que le quedaba, cuando yo lo acariciaba y él miraba por su ventana preferida.  Finalmente, la vecina, me dijo que fuera a buscarlo para nuestra despedida. Al día siguiente lo llevaría para que lo duerman para siempre. Y desde entonces no puedo olvidar el momento en que ella -la vecina- vino a buscarlo. Morrison se aferraba a mí y no quería irse. Pocos días después de tan triste despedida, apareció Michifou, el gato "naranjita" ¡Él sí que era "callejero por derecho propio"! Tanto que sin dudas digo que -como en la novela de GGM- su andar callejero era la "Crónica de una muerte anunciada" No obstante, vino durante casi un año. Algunas veces, pasaba la noche en mi casa y yo me entusiasmaba pensando que, tal vez, finalmente elegiría vivir sin tanta libertad pero a resguardo de los peligros de la calle. ¡las veces que llegaba lastimado! Pero no hubo caso. Ya lo dije: "era callejero por derecho propio" De todos modos, saber eso, no me evitó el duelo. Como era esperable, un día dejó de venir. No supe que le sucedió pero puedo imaginar algunas maneras de muerte violenta.  Gente mala entraña que envenena michis ¡si que las hay! perros callejeros -o no- que los atacan ¡también! Y mi vida siguió signada por esas "apariciones gatunas": Se va uno, llega otro. A los pocos días que dejó de venir Michifou... ¡Apareció Titi! También "medio tiempo" (Era de otra casa del barrio) Pero ya no quiero escribir. Ya no quiero contar que hacen exactamente nueve días que también desapareció. ¡Lo extraño tanto! Volveré, algún día, sobre el tema. Pero no hoy. Hoy estoy demasiado triste y prefiero salir a mi jardín a esperar, otra vez, que llegue como siempre contento, pidiéndome mimos y comida. (Conmovedor relato de Lucía, en la foto con Momo, publicado el viernes 27 de febrero de 2026 -y todavía me dura la emoción- en su imperdible blog https://quemeimportatupasado.blogspot.com/)





1368. “El gato toma su estatura real / Enardecido crece hasta el techo/ Huye por ventanas imaginarias / La noche es pequeña para sus ojos reflectores / Su cuerpo, artificio del embrujo / En el amanecer/ Cuando el día cae como una estatua a los pies de la rutina / El gato es un caracol en la silla de los descansos…” (Poema de Nadia Contreras, escritora, poeta y académica mexicana)





1367. Esta fotografía fue tomada en 1954 por el fotógrafo japonés Ishii Akira para retratar el amor de Jirō Osaragi por los gatos. Osaragi fue un escritor japonés conocido por la serie histórica sobre el enmascarado espadachín justiciero Kurama Tengu, ambientada en el Japón de finales del periodo Edo (1603-1868) bajo el Shogunato Tokugawa. Osaragi vivió durante 10 años con su gato en la habitación 318 del Hotel New Grand de Yokohama antes de establecerse en Kamakura donde logró tener más espacio para cuidar de más gatos. Dejó registro en sus diarios personales sobre su cuidado y sustento para más de 500 gatos, muchos de ellos semisalvajes. “Los cuido y convivo con ellos, pero no soy su dueño”. Su extensa colección de libros, estampas y objetos relacionados con los gatos se convirtió posteriormente en una atracción central del Museo Conmemorativo de Jirō Osaragi en Yokohama. También su casa en Kamakura abre al público en la actualidad y allí los visitantes pueden pasar el día entre gatos, muebles, enseres y bibliotecas del gran escritor Jirō Osaragi.





1366. Instantáneas gatunas - Gato con barbijo. Fotografía de una familia con su gato durante la epidemia de gripe española de 1918.





1365. Królewna Kotka (La Princesa Gata), obra de 1928  del escultor polaco Konstanty Laszczka (1865-1956). El artista se inspiró en un cuento popular polaco que escuchó en su niñez. En su libro de 1927, Gawędy z uczniami (Conversaciones con estudiantes), Laszczka comparte el cuento sobre una benevolente y hermosa princesa que es convertida en una gata negra por una bruja celosa. En el cuento el color del pelaje de la gata va cambiando de negro a marrón y finalmente a blanco puro según el amor que ella recibe. De ahí que Laszczka creó una escultura negra (la que se ha perdido), una marrón y una blanca que se conservan en el museo de Dobre. Laszczka estudió en París de joven recibiendo una profunda influencia de Rodin en cuanto al tratamiento de la figura humana, a la que nunca debía tratar como una forma acabada sino en pleno proceso de transformación. 





1364. “Debía llamarse Catalina, pero como nadie en la casa le daba bola y yo la llamaba «¡Eh gatulina, vení gatulina...!», terminó llamándose así. La Gatulina era desmesuradamente gorda, tenía la cola cortita, un carácter espantoso, gruñía si alguien se le acercaba y le faltaba un ojo. Lo perdió una tarde, cuando la llamé y saltó a la calle justo cuando pasaba un auto. Salí y no la encontré. Desapareció un día entero y a la mañana esperaba en la puerta, con un bulto negro en el lugar del ojo. Se lo sacaron y yo, lo juro, averigüé por ojos de vidrio para gatos. Pero había que importarlos y valían una fortuna. La dejaron así nomás, y me acostumbré. Es más, cuando veía a otros gatos me impresionaba. Demasiados ojos. La Gatulina y yo convivimos 15 años. Se mudó conmigo a cuatro casas distintas y le compré las comidas más exóticas. La gente se quedaba mirándola, como a un auto de colección. Una vez estaba con ella en la vereda, sentado en el umbral, y una parejita se paró para mirarla bien. Me preguntaron, señalándola con el dedo: –Qué es? No me ofendí para nada. Al contrario. –Una gatulina –contesté. Ella gruñó, satisfecha. Era inteligente, mala, egoísta, comía como lima nueva, sabía abrir puertas bajando el picaporte y me quería en silencio. Amé a la Gatulina como a pocos seres en este mundo.”, nos cuenta el periodista y analista político argentino Hugo Asch.





1363. “Desde la luna llena del campanario de Montblanc el viejo gato añora los ecos por las azoteas de aquel febrero carnavalesco en el que se disfrazaba de amante devorando la noche a bocados de aliento y zarpa que desgarraba las sombras huidizas de los muslos húmedos y cálidos de aquella princesa felina entregada bajo los tejados resbaladizos donde se quebró el alma y el espinazo el pobre y viejo gato. Amén.” (Sinpuntosnicomas op.119 editado en el Instagram del muy personal poeta fotógrafo Luis San Andrés Malo, de quien también recomiendo su blog De barro y luz - https://versoabeso.blogspot.com/)





1362. Pintura de un mono acunando en brazos a un gatito realizada por el maestro chino Yi Yuanji de la dinastía Song, siglo XI d. C. (c. 1000-1064), célebre por sus representaciones de gatos y otros animales extraordinariamente realistas.





1361. Odiseo Elytis es uno de los principales poetas griegos del siglo pasado y el segundo en ganar el Premio Nobel de Literatura en 1979. Falleció el 18 de marzo de 1996, dejando una profusa obra que destaca por su himnología a la naturaleza griega y del Egeo, así como por la valoración y combinación del hiperrealismo con la tradición, la cultura y la lírica griega. Para él los gatos tienen un conocimiento secreto de la vida que el hombre desconoce, por lo que postula sobre la necesidad de volver a un estado de ‘panteísmo sagrado’ donde el gato sea un sensible exponente y el hombre no pretenda ya dominar a la naturaleza siendo consciente de formar parte de ella. 


miércoles, 27 de mayo de 2026

Y no... ---





Hay veces que nada es del todo cierto
Como es real también lo que no existe
O como una mentira puede ser verdad
Y no siempre evidente aunque suceda
En otras más nítidas certeras palabras:
Sin descubrirse jamás aunque la creas
 


sábado, 23 de mayo de 2026

Amado Bob

 




“Amado Bob”, búsquenlo en Spotify o en Youtube, un podcast sobre Bob Dylan y sus canciones, una recorrida a lo largo de su obra e historia como artista a través de la infinidad de versiones que ha hecho de tales canciones en lo que va de su carrera, tanto de lo que ellas han reflejado como de la influencia que han tenido en el tiempo histórico que les ha tocado atravesar… En este primer episodio presentamos la tal vez más emblemática canción de su etapa inicial, Blowin' in the wind… Soplando en el viento.  




- Amado Bob, Episodio 1 -


martes, 19 de mayo de 2026

Chōka’s Time ---







 

Sólo existe

Un inasible presente

Interminable

Entre un eterno ayer

Y un mañana que es

Inalcanzable

Un simultáneo devenir

Irrefrenable

A la vez incesante

No hay más que este hoy

Eco eterno del ayer

Siempre por venir

Mientras que el mañana llegó

Pero ya se fue

Qué será lo que viene después no sé



martes, 12 de mayo de 2026

Obra de Arte si las hay ---

 






“Not to be reproduced” o “Prohibida su reproducción” es la obra de 1937 en la que René Magritte retrata al poeta Edward James delante a la vez que dentro de un espejo que lo duplica de un modo surrealista, es decir lo ubica (es mejor el término) de espalda, en un ámbito que es el propio cuadro, como metido “al otro lado del espejo”, mirándose la nuca mientras que su rostro no se refleja, mostrándolo incógnito a la par que dándonos la espalda, como reflejo de alguien buscándose y como observación o advertencia del propio artista de que precisamente a eso estamos condenados, a no ser nunca del todo reflejados, ya que no hay imagen que no sea ilusoria porque constantemente cambia, ya que nunca somos el mismo sino que vamos siendo, infinidad de reflejos venimos siendo desde siempre, lo cual pone en serias dudas la subjetividad de la identidad (si es que existen aún tales categorías en verdad), aparte de evidenciar su libertad como pintor visionario.



La pintura destaca también, como si ya no estuviera claro, la idea símbolo del espejo infiel, como efectivamente lo son todos los espejos cuyos reflejos son transitorios, impermanentes, momentáneos, pasajeros o dicho más nítidamente irreversiblemente irrepetibles y hasta nuevos. El espejo, ¿hace falta insistir sobre el particular?, es entonces como un mirador que enmarca una oquedad en la realidad a la vez contigua con otra simultánea realidad, es también de algún modo un vacío de ilusorio contenido disimulado por un cristal que en una de sus caras tiene adosada una lámina de metal reflectante donde uno y su medioambiente pueden en ella reflejarse como sitial desde el cual puede uno mirarse a la cara o a los ojos, vestirse o peinarse a la par que verse envuelto por su espacio circundante. 



Adicionalmente, además, lo que Magritte incluso nos enseña es que nadie puede verse jamás sino apenas como una versión más de las tantas que alberga cada cual, desafiando la creencia de que el arte es espejo de la realidad, ya que a lo sumo logra replicarla en parte o tal vez convertirla en una falsedad. Adviértase asimismo que sobre el estante aparece un libro, un ejemplar de "La narración de Arthur Gordon Pym" de Edgar Allan Poe, cuyo inquietante mensaje, tan vigente en la actualidad, postula que el ser humano vive inmerso en una vorágine entre lo desconocido y la fragilidad de la razón al tiempo que termina admitiendo como posible lo que creía imposible en su imprecisa cada vez más insondable realidad.






viernes, 8 de mayo de 2026

Uno no siente todo el tiempo ---

 





Impermanente en el espejo mi reflejo
Me devuelve la mirada
En la que se va desvaneciendo
Tu espejismo del que permanentemente me alejo
Uno no siente todo el tiempo


Tan inasible como un sueño
Tan inescrutable como el deseo
Tan posible como algo imposible
Tan cierto como lo que es incierto
Uno no siente todo el tiempo


Tan presente como una ausencia
Tan de mentira como una verdad a medias
Tan latente como lo que aún no es
Tan indolente como al final pudiste ser
Uno no siente todo el tiempo


Enmarcado en el olvido del que provengo
Tan impreciso como cualquier recuerdo
Tan filoso como sólo el silencio
Y tan real también como lo que no fue
Uno no siente todo el tiempo



miércoles, 1 de abril de 2026

Poema de ayer ---

 






Amaba mirarte
Ni siquiera un segundo
Ni por todo el oro del mundo
Y aún a riesgo de quedarme ciego
Dejaba de contemplarte
Incluso reflejado
En el espejo en tu ausencia
Amaba admirarte
Musitando desnuda
Aquel poema de Juan L. que jamás leíste
“La Brisa Profunda”
Hundido en el fondo del aire
Amaba amarte
En alas de un vívido paisaje de recuerdos
De lo que nunca nos ha sucedido
En aras de un mismo deseo compartido
Hoy ya confinado
Entre los oscuros fulgores del olvido
Ser tu destino y que fueras el mío…
Amaba soñarte
Hasta que ayer de vos me despertaste


(Juan L. Ortíz, Poeta a cuya obra aludí en un verso)


Bolsa de Gatos 1351/1360

 




1360. Adolphe León Willette, (Châlons-sur-Marn, 31 de julio de 1857 - París, 4 de febrero de 1926) amante de los gatos, fue un pintor, ilustrador y caricaturista francés, conocido por ser el arquitecto del famoso cabaret Moulin Rouge. Además incursionó en política presentándose como candidato "antisemita" en el distrito 9 de París para las elecciones legislativas de septiembre de 1889. En su biografía consta que estudió durante cuatro años en la Escuela de Bellas Artes de París bajo la tutela de Alexandre Cabanel, amigo dilecto del Poeta Rimbaud y tantos intelectuales de entonces, lo que le dio oportunidad de posicionarse entre los humoristas gráficos y artistas de Francia. Ya en comedia o tragedia, en trivialidad delicada o en sátira política, su obra lo muestra con una profunda sensibilidad creativa. Fue muy prolífico y contribuyó a la ilustración francesa con varios seudónimos: "Cemoi", "Pierrot", "Louison", "Bebe" y "Nox", de los que se dice fueron los nombres de algunos de sus gatos. Tuvo participación en la placa identificatoria del mítico cabaret “Le Chat Noir”, ya que hizo el diseñó original (un gato en la luna) en el que luego se basaría Théophile Steinlen para crear el icónico cartel estilo art nouveau del mismo local. (En imagen vemos cómo Willete se autorretrató de joven con su gato negro Noir sobre su tablero de trabajo.) 





1359. 'Es fanático de los gatos. Convive con dos: García y López. “Son sanadores. Una vez tenía inflamado un ganglio y ellos me curaron con sus ronroneos", aseguró en el programa televisivo “Cantando 2020” el comediante y presentador argentino Juan Martín Rago, conocido artísticamente como Jey Mammón.' (www.infobae.com)





1358. “Árbol y gato / Se juntan dos pasiones / Viento y fuego / Siempre curioseando / No dudéis que os quiero” (Precioso sincero tanka encontrado en el Instagram de Milena, poeta que edita el exquisito blog https://chymundaendanza.blogspot.com/ que recomiendo visitar)





1357. En vida de Claude Monet, el gato de cerámica que alguien le había traído de Japón permaneció por años acurrucado sobre un almohadón, allí donde al maestro impresionista francés le gustaba verlo, en el luminoso comedor amarillo de su casa y atelier de Giverny, rodeado de grabados y pinturas japonesas. Sin embargo, tras la muerte del pintor, el gato de cerámica un día desapareció, desconociéndose hasta hoy por qué razón, si acaso fue sustraído por algún visitante de la casa o entregado por alguien a algún coleccionista. En fin, esa parte de la historia aún nadie la ha revelado. El asunto es que tras la pesquisa organizada por el Ministerio de Cultura francés y la Fundación Claude Monet finalmente, luego de varios años y a partir de la denuncia, se logró dar con el paradero de dicha reliquia, la cual estaba en poder del marchante japonés de arte y numismática Hideyuki Wada, quien inmediatamente "deslindó responsabilidades" donando el gato de cerámica al museo que es hoy la casa y atelier de Giverny, adonde de inmediato regresó para volver a permanecer acurrucado sobre el mismo almohadón en el que Monet disfrutaba exibirlo para admiración de sus visitantes.





1356. El Bake Neko Matsuri (Festival del Gato Monstruo) se celebra en el barrio de Kagurazaka en Tokio, Japón, durante el segundo fin de semana del mes de octubre. La gente asiste disfrazada o maquillada como gato para el gran desfifle temático que remite al de Halloween con el aditamento de que conecta con el folklore de los gatos mágicos sobrenaturales o ‘bakeneko’ de la milenaria mitología japonesa. El festival incluye bailes, espectáculos musicales, puestos de comida y bebidas típicas y de venta de mercadería alusiva para los amantes de los gatos que en Japón son la gran mayoría.





1355. “Enséñame tu lenguaje de gato; / el parpadeo lento, esa mirada cristalina, / el ronroneo con los labios apretados / y el siseo con la boca abierta. / Déjame caminar con paso tranquilo, con la nariz en alto. / Enséñame a ignorar los llamados que te hacen. / Que sólo me interesen el temblor lejano de una caja de galletas, / el tintineo de un tenedor en un plato de porcelana. / Enséñame ese truco de desaparecer / donde aparecen abolladuras en los cojines cuando notan tu ausencia. / Muéstrame el viaje por la cuerda floja a lo largo de las vallas / hacia escondites que nadie más que vos sabés que existen…” (‘El lenguaje del Gato y otros poemas”, libro de Rachel Rooney, ganadora del Clippa Poetry Award, publicado en 2011)





1354. “No sé si escribiste: «Llueve fuera de mí» o «Huyo hacia fuera de mí». / Son trazos que no alcanzo a descifrar, / ahora que intento ordenar tus emociones veloces, / los gestos repentinos con los que sorprendías poemas desprevenidos / en la rendija de la ventana, en días como este. / Aquel día buscabas un cuaderno perdido / en el cuarto, en el salón, quién sabe dónde / pero yo sabía, y todos lo sabíamos, que buscabas algo más. / Los fantasmas de la casa, en realidad, sabían más que vos. / Tras las dobles ventanas, implacables, que aplastan el sonido, / el viento arrastraba la lluvia desde el norte hasta el sur del país. /Abriste entonces la ventana y el sonido entró, verdadero, / como la obertura de una ópera ensayada durante meses / y que ahora te parecía inevitablemente perfecta. / La gata intentaba jugar contigo. / Pero en aquel instante vos y ella sólo sintieron la lluvia, / sin pensar siquiera en sus consecuencias. / Llovía. Y bastaba. Ambos compartisteis un asombro animal. / Sacaste las manos hacia fuera y la gata huyó, / tal vez intuyendo la posible caída del agua sobre su lomo. / La lluvia resbaló entonces por los nervios vivos de los dedos de tu mano abierta. / Intentabas en vano apresar el invierno, / esa gracia atmosférica que ningún documental / sobre la condensación habría sabido explicarte. / Fue entonces cuando, por fin, te preguntaste / con verdadera seriedad / si vivir no basta.” (Gran poema que Luís Palma Gomes, poeta portugués, en la imagen que me envió por mail tratando de tener en brazos a su díscola gata Gaia que de ningún modo acepta fotografías. (https://arvorecomvoz.blogspot.com/ es su impecable blog que les recomiendo visitar.)





1353. George Harrison con su gato persa blanco con un ojo celeste y el otro verde en una foto de 1965. George amaba a los gatos y muy especialmente a Korky, su primer gato en plena beatlemanía tras mudarse a su casa de Kinfauns en 1964. Korky recibió su nombre del gato del cómic 'Dandy', obra que George leía de niño. Era un gato tal vez sordo, como muchos gatos blancos con ojos de colores mixtos, pero muy travieso y juguetón, del que Pattie Boyd, por entonces novia de George, refirió: “Nunca olvidaré llegar a casa un día y encontrar las cajas con las cartas y paquetes de los fans de George esparcidas por el piso. Parecía que alguien había entrado y nos había robado. Hasta que de pronto vemos que un paquete dirigido a nuestro adorable Korky estaba abierto, un paquete de una bola de hierba gatera, de esa que enloquece a los gatos. ¡Qué inteligente que era Korky! Nos miraba con esa cara de ‘yo no fuí’. Había olfateado y abierto su propio correo enviado por algún fan.”





1352. Gran amante de los gatos, el dramaturgo Noël Coward le escribió a su pareja, Graham Payn, desde Jamaica en 1971:“Croydon, que acaba de clavarme las garras en el tobillo, te envía también sus cariños. Es egoísta, no reprime sus malos sentimientos y le cuesta ser un poquito más dócil. Pero cómo lo amo…” (Las imágenes corresponden a una sesión fotográfica en el estudio del célebre Richard Avedon)





1351. Criada en la campiña inglesa, desde niña Elizabeth tuvo numerosas mascotas, aunque su predilección siempre fueron los gatos. Uno de los más conocidos fue Cassius. En 1974, cuando su entonces esposo, Richard Burton, fue a Oroville (California) para filmar El Klan, Liz lo acompañó llevando consigo a Cassius. La pareja había alquilado una residencia en la ciudad, pero Cassius tuvo dificultades para adaptarse al nuevo entorno y pronto desapareció por el barrio. Luego de buscarlo por todas partes y al no encontrarlo, Liz le escribió una conmovedora carta, “Carta a mi precioso gato perdido“, clamando por su regreso, lo que lamentablemente nunca ocurrió: “Te veo, mi niño precioso, en el reflejo de esas brillantes rocas de color negro y marrón que tengo adelante. Veo el verde de tus ojos en cada hoja llovida y sudorosa palpitando en mi mirada. Recuerdo el dulce aroma de tu pelaje en mi cuello cuando estuve en serios problemas y cómo, a tu manera, me los aliviaste. ¡Y lo sabías! Siempre supiste cuando sufría y me consolaste, como yo te consolé una vez cuando eras un gatito lastimado. Te quiero, Cassius. Gracias por tu belleza. Vuelve pronto por favor.”


viernes, 27 de marzo de 2026

Rare tanka ---

 





Sin más destino
Que tener que vérmelas
Conmigo mismo
Se me van los caminos
Mis pasos no regresan



lunes, 23 de marzo de 2026

No yo ---

 


(Fotografía de Robert y Shana ParkeHarrison)


No yo, Poeta es Baudelaire
John Keats, Rimbaud, William Blake
No yo, que en el mar de la Poesía
Ni me he mojado los pies
Poetas son Huidobro, Ferlinghetti, Pizarnik
Emily Dickinson, Octavio Paz, Miguel Hernández
Y usted que ahora lee también
Pero no yo, que ciego, torpe, balbuceante
Inhábil para adentrarme
En tan turbulentas profundidades
Me llamo a silencio
Ocioso, bien intencionado pero cobarde
Intentando vislumbrar detecciones
Metáforas y tempestades
Pero no yo, insisto, porque no existo
Ya que no soy quien está en mí
Sino alguien esperando oír
El canto de alguna musa que ande por ahí
Y que quiera tal vez confiarme
Algún verso o epifanía
“La sílaba luz contiene
Todas las formas, las inanimadas incluidas
Las inescrutables voces y miradas
Los colores, los lenguajes, las sinfonías…”
No yo, que entre los ecos de lo que no fue
Tantos presagios de lo que jamás
Cada atisbo de lo que sería
En medio de tales poéticas coordenadas
Apenas si puedo creer
En la sustancia de lo que es impensado
No yo, que todavía no sé que ése precisamente es
El otro nombre de la vida que vive porfiando


miércoles, 18 de marzo de 2026

Eventual haiku ---

 


(Aniela Sobieski)



Me tiene harto
Vivir olvidándote
A cada rato


lunes, 9 de marzo de 2026

Todo tiende a suceder ---

 





Nada deja de suceder
Por primera
Única
Y última vez
Aunque no lo puedas creer
Nada es igual ni una sola cosa
Ni lo mismo siempre
Nada se reitera tal cual es
De eso se trata la eternidad también
No tiene más allá
Ni principio ni final
Ni un antes ni un después
Nada hay que no suceda
Aunque haya cosas que aún no sean
Todo tiende a suceder
Aunque de diversas maneras
Incluso lo que será se renueva
Y hasta suele volver lo que ya fue

 

lunes, 2 de marzo de 2026

Contraversos ---

 





(Para Laura González Moliner) 


Dudo de lo que veo
Siento lo que no quiero
Tengo lo que me falta
Pienso lo que no debo
Gozo de lo incierto
Ansío lo que me temo
Reniego de lo que creo
Sufro lo que deseo
Pierdo lo que busco
Lloro lo que puedo
Cavilo lo que oculto
Yerro lo que encuentro
Vacilo lo que olvido
Ignoro lo que espero
Prefiero lo impensado
Sé que soy apenas esto



Bolsa de Gatos 1341/1350

 




1350. “No me gustan los gatos caros, finos, con pedigree que ronronean posando en los sofás de la sala. Me encantan los otros, los salvajes y despeinados. Los que cazan pájaros, caminan por donde quieren y corren por las calles como fantasmas buscando amor. ¿Te has dado cuenta de que las gatas callejeras están a menudo embarazadas? Es natural, porque también quieren amar...” (Pablo Picasso, según consta en la página 87 de las memorias de 1939 del célebre fotógrafo francés Brassay)




1349. “Filósofos de todas las épocas / los más sabios entre los sabios / han intentado analizar en vano con sus mentes / lo que no pueden siquiera comprender / Te desconcierta a cada paso / como el señor Hamlet en su obra / Desvía tu razonamiento / finge interés en el hilo o en la lana / o en cualquier cosa que ruede / Nos enseña que en la vida es mejor dejar hablar a los demás / y escucharlos decir las tonterías que uno mismo podría decir…” (“El Gato”, ilustración y poema de Oliver Herford (1863-1935) publicado en 1900. Herford fue un célebre ilustrador, poeta y dramaturgo estadounidense conocido como el "Oscar Wilde americano", famoso por su ingenio y su profunda afinidad con los gatos, reflejada en obras literarias como “The Kitten's Garden of Verses”.)





1348. “Los gatos logran sin ningún esfuerzo algo que para nosotros los seres humanos es imposible: pasar por la vida sin hacer alboroto.” (Ernest Hemingway)





1347. “Mientras escribo Philia viene a sentarse, a acomodarse sobre mis papeles, toma mi pluma con sus manos de terciopelo, se recuesta en mí con todo su ser. La acuno como en tiempos de Montaigne y La Boétie. Qué nombres, cuánto misterio, qué amores. Montaigne no nos dice que ha llamado La Boétie a su gata por placer, nos lo deja adivinar. Entre ellos, la costura que hace de los dos una única criatura es invisible. Cuando Philia mi gata se fusiona conmigo nuestros amores nos transportan más allá de ella y de mí. Es como cavila Montaigne: 'Juego con mi gata, pero quién sabe si no es ella la que pasa el tiempo jugando conmigo…' (Hélène Cixous en “Nosotras en suma”. Como feminista, profesora universitaria, escritora, poeta, dramaturga, filósofa, crítica literaria y especialista en retórica, ella siempre abordó la figura del gato (y los animales en general) en su obra, especialmente en “Animal amor”, como seres que escapan a la categorización humana y poseen su propio mundo. A través de sus experiencias personales, incluso con su gata Philia, exploró la alteridad, la convivencia íntima y el amor indómito, cuestionando la visión tradicional del animal como ser inferior. Cabe destacar que Philia, nombre que eligió para su gata, proviene del griego y quiere decir amor fraternal, y por extensión amistad, afecto o afinidad intensa. En la antigua Grecia representaba un amor basado en la admiración y el respeto. En italiano Figlia y en portugués Filha significan hija.)





1346. Cuando Winston Churchill vendió su residencia de Chartwell para las reuniones y veladas del National Trust británico lo hizo con una inamovible condición: siempre debía haber un gato color naranja llamado Jock viviendo allí. Y no fue broma; lo hizo constar en las escrituras. Jock había sido su inseparable compañero y Churchill quería que de alguna manera su presencia perdurara después de su muerte. Hoy en día la tradición sigue vigente. Jock VII, un gatito anaranjado rescatado a los seis meses, se pasea orondo y sin restricciones de ninguna clase por los jardines, salones y habitaciones de Chartwell.





1345.  Irem Yazici es una extraordinaria artista autodidacta del bordado radicada en Eskisehir, Turquía. Amante de los gatos, como casi todos en su país, ella ha creado diversos motivos teniéndolos siempre como modelos. "La idea de mezclar la tradición inherente del bordado con enfoques modernos me pareció por demás interesante", postula. Su trayectoria artística empezó en 2014 creando obras que impactan por su belleza, diseño surreal y mágica visión, explorando en una gran variedad de combinaciones de colores y texturas, las que además son vendidas como creaciones únicas al no ser confeccionadas en serie. “Como cada gato es único, mis obras también lo son”, suele decir Irem Yazici. 





1344. "Mi marido me decía que eligiera, era él o mi gato. Pobre. A veces lo echo de menos..." solía ufanarse la devota gatera Zsa Zsa Gabor, verdadero ícono de una época dorada de Hollywood y Broadway. Actriz húngara-estadounidense, comenzó su rutilante carrera en los escenarios de Viena y fue coronada Miss Hungría en 1936. Casada varias veces entre 1937 y 1986 con adinerados personajes, solía además jactarse: “Soy una ama de casa maravillosa. Cada vez que dejo a un hombre, me quedo con mi gato y con sus casas".





1343. Lafcadio Hearn fue un periodista, traductor y escritor criado en Londres pero nacido en Grecia que se fue a vivir al Japón en 1890 hasta su muerte en 1904, tiempo durante el cual se convirtió en uno de los primeros y más influyentes intérpretes de la cultura japonesa para Occidente. Se nacionalizó japonés como Koizumi Yakumo, enseñó literatura en Matsue, Kumamoto y Tokio, y escribió obras clave como “Kwaidan: historias y estudios sobre fenómenos extrañas.” Lafcadio amaba a los gatos y solía pasar horas estudiándolos en un ambiente social y cultural donde el gato siempre tuvo un papel muy importante. Entre sus obras se desctaca el cuento «El niño que dibujaba gatos», publicado en 1898, el que narra la historia de un niño, el menor de una familia campesina japonesa, que es enviado a un templo para formarse como sacerdote. El niño se inicia en el sacerdocio mostrando que entre sus habilidades tiene una obsesión, la de dibujar gatos, lo que no es bien visto por su maestro instructor porque dificulta su aprendizaje. Así las cosas, el maestro instructor, tras muchas advertencias para que desista de dibujar gatos de todas las razas y en las más diversas circunstancias, termina expulsándolo del sacerdocio. El niño entonces se refugia en un templo cercano abandonado en cuyos paneles, frisos y paredes continúa dibujando gatos que cobran vida por las noches para protegerlo. El cuento combina leyendas del folkclore japonés con elementos sobrenaturales para enfatizar que los gatos además de amadas mascotas son poderosas figuras espirituales cuya función es combatir el mal… (Pueden leer el cuento completo en https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/lafcadio-hearn-el-nino-que-dibujaba-gatos/)





1342. “Cuando ellos quieren algo esperan que nosotros, sus sirvientes, porque así nos ven, se lo alcancemos de inmediato, ya sea su comida, sus juguetes o tan sólo nuestra atención. Hacen de nosotros lo que quieren…”, y no terminó de decir eso el politólogo polaco Jerzy Targalski que, en plena entrevista para el programa de televisión holandés ‘Nieuwsuur’,  su gato Lisio escaló por su brazo hasta acomodarse sobre sus hombros y comenzar a lamerle la oreja, refrendando como absolutamente cierto lo que acababa de decir Jerzy, mientras en la entrevista continuaba con el análisis de la actualidad política en Polonia.





1341. Un par de pendientes medievales de oro con forma de gato, con un peso de 22 gramos y un labrado minúsculo e intrincado de estrellas, gotas y medialunas aplicadas, mediante la técnica del grano, puede verse en estas verdaderas  reliquias del arte joyero armenio encontradas en las ruinas del pueblo de Subatán a 15 km de la antigua ciudad armenia de Ani, floreciente capital del reino Bagrátida, al este de Turquía, en los siglos X y XI antes de su declinación.