Su sabor insaciable
Eco del fulgor
Mientras me derramo en vos
Enardece el aire
1380. Instantáneas gatunas - Luis Poirot, gran
fotógrafo y reconocido testigo de la historia político-social y cultural de
Chile de los últimos 70 años, junto a sus amadas gatas Perla y Colette, en una
fotografía tomada por Fernanda Larraín y subida a Instagram para ilustrar un
artículo de la reconocida revista “La Gata de Colette” dirigida a los amantes
de los gatos y la cultura.
1379. ¿Te imaginas que un gato tallado en piedra
pudiera inspirar uno de los personajes más enigmáticos de todos los tiempos? En
1865, Lewis Carroll publicó "Alicia en el País de las Maravillas" y
presentó al mundo al Gato de Cheshire, ese felino místico capaz de desaparecer
dejando sólo su sonrisa flotando en el aire. Pero la pregunta que ha intrigado
a historiadores durante más de un siglo es ¿de dónde surgió esta criatura
imposible? La respuesta está grabada en piedra. Literalmente. En la iglesia de
St. Wilfrid en Grappenhall, Inglaterra - a sólo kilómetros del lugar donde
nació Carroll- hay una talla de piedra del siglo XVI en la torre oeste. Es un
gato y está sonriendo. Carroll, cuyo padre fue rector en la cercana iglesia de
St. Peter en Crofton-Tees, donde también existe otra talla similar, habría
visto estos felinos pétreos sonrientes durante su infancia. Pero esta historia
se vuelve aún más fascinante. En 1992, visitantes descubrieron algo
extraordinario: cuentan que cuando te arrodillas frente al altar de St. Peter
la talla del gato parece esfumarse gradualmente hasta que sólo queda visible su
sonrisa de oreja a oreja. Exactamente como en el libro. Y hay más: la frase
"sonreír como un Gato de Cheshire" ya existía en la literatura
inglesa desde 1855, probablemente originada en los quesos de la región de
Cheshire que se moldeaban con forma de gatos sonrientes. O tal vez porque los
leones heráldicos pintados por artistas locales en los letreros de las posadas
eran tan torpes que parecían gatos sonrientes. El Gato de Cheshire no sería
entonces un personaje literario. Es un misterio tallado en piedra, moldeado en
queso y susurrado en antiguos proverbios ingleses, todos convergiendo en la
mente brillante de un matemático de Oxford, Lewis Carroll, quien decidió
convertir la más enigmática sonrisa de Inglaterra en inmortalidad literaria.
1378. El gato de Leonardo Sbaraglia se llama
Félix Telémaco Quarentine. “Hace algunos años, cuando estábamos encerrados por
la pandemia, apareció en mi vida este gato al que automáticamente le puse Félix
porque justo en ese momento estábamos promocionando una serie que hice en
España, muy linda, pero que tuvo muy poca difusión y que se llamaba ‘Félix’,
como mi personaje. Telémaco fue inevitable agregárselo porque así lo quiso mi
hija que por ese tiempo estudiaba latín. Quarentine es obvio, no?”
1377. Existe un Museo de Wanda Gag en New Ulm, su
ciudad natal, y en la puerta de la biblioteca pública una escultura la muestra
dibujando junto a su gato Noopy, al que muchas veces llamó “su inspiración”.
1376. “Millones de Gatos” de Wanda Gag tuvo un
diseño novedoso para su época, porque integraba texto e imagen al mismo tiempo
que permitía extender las ilustraciones por las dobles páginas de su formato
apaisado rompiendo incluso los propios límites de tamaño del libro. El
argumento gira en torno a un matrimonio de ancianos que viven en una preciosa
casa rodeada de jardines, muy felices se la pasan, pero llega un momento que les
gustría tener un gato, por lo que el hombre va en busca de uno, tantos suelen
verse por las calles, pero el problema es que no encuentra uno sino muchos,
cientos, miles, millones, y ante su indecisón e incapacidad para escoger uno,
todos le gustan, le parecen adorables y
todos quieren ir con él, termina abriendo su casa para millones de gatos, con
las divertidas y también inquietantes consecuencias que eso le traerá a la
apacible vida que llevaba junto a su mujer.
1375. Wanda Gag (1893-1946) fue una militante feminista de izquierda, transgresora, que se declaraba enamorada absoluta de los gatos sin excepción. Artista versátil, escritora, traductora e ilustradora nacida en St. Paul, Minnesota, se hizo conocida tras afincarse en Nueva York donde escribió e ilustró 'Millones de Gatos', el libro infantil de ilustraciones más antiguo y reconocido del género que aún se imprime en Estados Unidos y que oportunamente fuera galardonado con el premio Newbery Honor en 1929.
1374. En un boceto de 1932, Edward Hopper se
dibuja en cuatro patas medigando que al menos le den las sobras de la comida
mientras el gato de su esposa ocupa el lugar relevante en la mesa como dueño de
casa. El nombre del gato era Arthur, un gato callejero que su esposa, Jo
Hopper, artista también, había rescatado durante los primeros años del
matrimonio.
1373. Jean-Pierre Melville era conocido por su
amor por los gatos, y en particular por los siameses, que fueron una presencia
recurrente en su vida personal y profesional. Melville fue fotografiado
frecuentemente con sus gatos en su casa y estudio entre 1956 y 1972. Según el
libro "Melville on Melville", el director utilizó sus gatos: un
siamés llamado Amok, un Maine Coon llamado Fiorello y un himalayo llamado
Griffaulait en su película de 1970 "Le Cercle Rouge". Los siameses siempre
aludieron en la obra de Melville a temas como la lealtad, el misterio y el
vínculo y relaciones entre los personajes. Una anécdota viene bien para
terminar de pintar a Jean-Pierre Melville. El incendio del 29 de junio de 1967
que consumió su estudio cinematográfico y su apartamento en el piso de arriba
fue un suceso devastador. Destruyó gran parte de su obra y pertenencias. La
esposa de Melville se encontraba ausente en el momento del incendio. El
director se despertó gracias al maullido de su gato siamés Amok, lo que le permitiría
escapar del fuego. Pero instantes después, aturdido, ya en la calle se dió
cuenta que Amok maullaba recordándole que algo había quedado entre las llamas y
de inmediato Melvill regresó al infierno para rescatar la foto firmada por el
general Charles de Gaulle que tenía enmarcada sobre su escritorio.
1372. El artista culinario japonés Onigiri
Gekijou crea los retratos comestibles más puntillosos y adorables de una amplia
diversidad de gatos. Combinando ingredientes tradicionales del sushi como
algas, salmón, arroz, pasta de sésamo, wasabi, copos de bonito seco y semillas
de nori, el artista logra expresar las diferentes personalidades y
características en sus modelos felinos.
1371. «El gato es un animal muy interesante. A mí
me entretienen y me hacen gracia, son buenos compañeros de vida. Para mí
siempre lo han sido. Soy una persona muy casera y los gatos acompañan. Todo lo
que puedo decirte de los gatos lo digo en mi novela “El destino de un gato
común”. No es fácil tener gatos, porque suelen morirse antes que uno», dijo el
escritor y académico español Álvaro Pombo, en la foto cargando en brazos a
Rudyard, por Kipling, claro...