A cada momento
La poesía enmarca eternidad
Su contemplación
Descree de lo real
Aún en contradicción
Con la opinión racional
Detecta lo impensado:
La existencia de una sueñalidad
Desde la cual crear…
1030. “El actor Luis Callejo pasea cada día por
las calles de Madrid junto a su gato, Curro, lo lleva con una correa, como si
fuera un perro, y las vecinas, que ya conocen a este tándem tan peculiar, se
paran a saludarles. ‘Me lo llevo a todas partes. Incluso cuando nos vamos de
acampada, a la playa o al campo. A él le encanta.’ Callejo no había tenido
nunca una mascota y asegura que su felino le ha cambiado la vida, y que le ha
ayudado mucho en su profesión. Prácticamente lo considera uno de sus maestros de
interpretación. ‘Los gatos nunca hacen un gesto de más, en ese sentido son muy
económicos, y creo que eso es muy bueno para un actor; así es como aprendo mucho
con él...” (Extractado de https://elpais.com/)
1029. “La verías como esa tarde / cuando los contornos del infierno comenzaban a dibujarse/ en el tenue horizonte de Oklahoma / y por una de las puertas del patio Olivia escapó / y de un salto se trepó a un árbol / y allí permaneció por horas /como un golpe de belleza y perfección estremeciendo / este estercolero de inmensas y espigadas flores azules / El viento le sacudía el pelo / pues era otoño en los suburbios / y en septiembre las rugosas hojas de los árboles se queman solas / Los dioses nos dicen que los gatos / son animales mágicos que recorren el patio trasero de los manicomios / Olivia en los suburbios, Olivia en el hogar / avizorando allí en lo alto / como esa estrella que yo debía seguir / el perímetro de la cordura que traspasaba (inconscientemente) / como mis perversos vecinos / los jubilados de la tierna sonrisa / el vendedor recién promovido / el estudiante solitario o la muchacha drogadicta / esos que hacen tantas cosas prohibidas / en casas que siempre tienen las persianas echadas…” (Fragmento de “Olivia en los suburbios, Olivia en el hogar”, poema de Marcelo Rioseco, poeta, narrador y ensayista chileno, actualmente editor de la revista Latin American Literature Today)
1028. “Algunas noticias debieran dártelas siempre
y cuando tengas a mano un gato al cual poder abrazarte”, dice Paola Peretti,
escritora y periodista italiana, autora de “El Árbol de Las Cerezas”, su
exitoso debut literario, en el que narra la historia de Mafalda, una niña de
nueve años que ama ir a la escuela, jugar fútbol y a su gato, Ottimo Turcaret,
al tiempo que comienza a padecer la enfermedad degenerativa de Stargardt que
amenaza con dejarla de a poco ciega.
1027. Según el Tratado sobre Gatos (de autor/es de textos e ilustraciones anónimo/s) realizado en el Siglo XIX en Siam (actual Tailandia), la cría de gatos siameses estaba reservada a la familia real puesto que eran considerados “los guardianes de los templos budistas” por lo que les brindaban cuidados especiales y gran veneración. Había también otros gatos que aseguraban a sus propietarios buena suerte, salud y prosperidad en tanto algunos debían ser evitados porque atraían a la mala fortuna. Por ejemplo, un gato blanco con nueve pintas negras, ojos verdes agradables y una voz potente era considerado un gato de gran buena fortuna y garantizaban que por muy pobre que fuera su dueño se convertiría en una persona respetada que obtendría un elevado status social... (Tratado sobre Gatos 2)
1026. “Fascinación es lo que siempre sentí por
los gatos, desde muy niña, y ahora lo
que ma causan es una dulce serena inspiración” aseguró en una entrevista radial
la pianista, cantante y compositora Charlotte Reinhardt, sobrina nieta del
mítico guitarrista de jazz Django Reinhardt, en la foto publicada en Instagram
componiendo junto a su gato.
1025. “La gatita de Schrödinger contempla el
firmamento y parpadea/ ¿Creerá que si no mira desaparecen las estrellas? / o,
simplemente, busca confirmar que está viva / Ronronea moviendo lentamente la
cabeza / Todo tiene naturaleza dual y ella / podría ser parte o no de una
paradoja /Pero Erwin la ha elegido ‘minina cuántica’ / y se entretiene arañando
ecuaciones / Quizás ahueca las probabilidades de ahuyentar a la muerte /enredándolas
en ovillos de lana / Con un cierto desdén la princesa se atusa / vigila el
infinito, estimando la posibilidad de conocer / la posición y el momento de una
mota de polvo / Aunque para experimentos exóticos / ella adora las cajas, limitan
su universo / como todos los espacios clandestinos / y son óptimas para
conjeturar / sobre el comportamiento del átomo / Humedece las patas, extiende
los bigotes / ignorando la interpretación de Copenhague / intuye que en algún
punto / entre las moléculas y el canto del mirlo debe estar la salida” (Poema
de Elena Soto sobre “La Paradoja del Gato de Erwin Schrödinger” encontrado en https://establopegaso.wordpress.com/)
1024. La Paradoja del Gato de Schrödinger es un
experimento imaginario concebido en 1935 por el físico Erwin Schrödinger para
ilustrar uno de los aspectos más contraintuitivos de la mecánica cuántica, la
superposición. Según este experimento, se introducía un gato en una caja de
acero junto a una mínima dosis de material radiactivo. La cantidad era tan
pequeña que solo existía un 50% de posibilidades de que durante la hora
siguiente uno de los átomos decayese; si esto ocurría, se activaría un
mecanismo que llenaría la caja de un gas tóxico que provocaría la muerte del
gato. De acuerdo con los principios de la mecánica cuántica, durante el tiempo
del experimento, el gato está en una superposición, vivo y muerto al mismo
tiempo. Sin embargo, esa circunstancia cambiaría cuando abriésemos la caja para
mirar lo que pasa en su interior, ya que en ese momento, volveríamos a la
realidad de la física clásica, y el gato estaría o vivo o muerto. Hace unos
meses, investigadores de la Universidad de Yale, en EE.UU., revolucionaron la
famosa paradoja demostrando que ‘el felino’ puede estar a la vez vivo y muerto
y encontrarse en dos lugares al mismo tiempo. Tomaron dos recipientes separados
y utilizaron ondas de luz de tal manera que sólo una longitud de onda podía
existir en el recipiente en un momento determinado, proporcionando así dos
espacios separados de idénticas características. Los espacios, por su parte,
estaban conectados por un corriente superconductor y en su interior se
colocaron fotones. Como resultado, los investigadores fueron capaces de
proporcionar a los fotones dos estados (como los del gato, vivo y muerto) y
observar el mismo estado de fotones en el otro recipiente. «Con esta
arquitectura, somos capaces de introducir un ‘gato’ hecho de fotones de
microondas confinadas, que se propaga a través de ambas cajas», explican los
investigadores. «Como tal, su estado en cada cavidad está muy entrelazado con
el de la otra, y no se puede describir por separado. Su destino es desconocido
para nosotros a menos que abramos las dos cajas a la vez». Es decir, el gato
está vivo y muerto en las dos cajas al mismo tiempo, nunca si una de ellas se
abre. «Hemos creado una situación nueva y más exótica para el gato de
Schrödinger (con un ‘tamaño’ de momento de hasta 80 fotones), una superposición
de estados coherentes de luz que viven y mueren en dos sitios al mismo tiempo»,
concluyen. (Encontrado en https://establopegaso.wordpress.com/)
1023. “Emily es impredecible. De repente todo
bien y de repente te saca un ojo. Es loquita, pero conecta mucho, está todo el
día encima. Cuando vienen desconocidos los avanza sin problemas. Llora fuerte
mirándote a los ojos, es muy demandante y nunca se relaja. Come cualquier cosa
que tengas en la mano y después, claro, vomita. Tiene una discapacidad, no
ronronea, y toma agua con la patita…” comentó en una entrevista Malena Pichot,
actriz, comediante, guionista, directora y feminista argentina.
1022. Gerard Reve fue un notable escritor
holandés fallecido en 2006. Es considerado el más importante autor de
posguerra. Su novela de 1981, “El Cuarto Hombre”, fue la base para la película
de 1983 de Paul Verhoeven. Amante de los gatos hasta el delirio, se definió;
llegó a tener 57 en su apartamento. En la foto con su siamesa Justine, así bautizada
por la protagonista de la célebre novela de su admirado Marqués De Sade.
1021. “Un gato mordiendo una paloma / No escuchas el grito / Las venas hablan en su vientre / Pujan los ardores y una extensa ala se agita / El pico atrás desvestido, jadeante / Una lástima sacude la apariencia destrozada / En su lugar el disimulo y la discreta aurora / No dicen mucho, pero hablan de garrotazos interminables / De segundos asaltos enfurruñando el cuello lastimado / Los segmentos numerales pudriéndose la voz / Alarmada en el error, sangrante la voracidad / Tonificada de saltos, de sigilosas fibras ahuecadas / En el pálpito de la pasión consumada de sangre / En el hollín rellenado de besos ácidos / Coludidos en el desgarramiento de once cadenas / Y cinco sopapos, y siete látigos posados con extrañeza / Bajo la sombra de la muerte” (Poema de Jorge Pimentel, poeta peruano, fundador del movimiento Hora Zero, una verdadera autoridad en poesía)
1020. “Ya les hemos presentado a Gerardo Deniz.
Hace dos años lo entrevistamos para nuestro número de la Ciencia Extraña, pero
ahora es momento de celebrar su cumpleaños número 80. Él es uno de nuestros
poetas consentidos, porque a él no le importan los temas obesos de la poesía
como el amor, la muerte ni esas chorradas. Él escribe de travesuras, del
fastidio del trabajo, de calles, pelas, seres mitológicos, música,
distracciones, momentos históricos más o menos vergonzosos, desvelos, vino,
nenas, nenes y, lo que no es menos importante: de gatos. Más que escribir de
ellos, los entiende. O quizás los gatos son tan listos que saben que para
conquistar al mundo primero tienen que apoderarse del lenguaje, y por lo tanto
de los poetas verdaderos como Deniz, T.S. Eliot, Borges, Margaret Atwood, Patti
Smith… ¡Feliz cumpleaños, Gerardo Deniz! Porque en sus poemas, más que escribir
de gatos, los entiende.” (Fragmento de la nota de la poeta gatera Xitlalitl Rodríguez
Mendoza del 14 de agosto de 2014 en vice.com para celebrar el 80 cumpleaños del
escritor mexicano de origen español Juan Almela más popularmente conocido como
Gerardo Deniz)
1019. «¿Sabías que la creencia de que los gatos
tienen varias vidas procede del Antiguo Egipto? Según la mitología egipcia el
Dios solar Atum formó junto a las deidades Shu, Tefnut, Nut, Geb, Isis, Osiris,
Neftis y Seth la llamada “Enéada”, también conocida como “los nueve”. Atum tomó
forma de gato para viajar a los inframundos dotándose de nueve vidas, una por cada
divinidad. El hecho de que el gato fuese considerado sagrado en el Antiguo
Egipto y la habilidad del mismo para
esquivar la muerte propició la creencia de que estaban dotados de nueve vidas,
como referencia a Atum. Este número sigue utilizándose en muchísimos lugares
(entre ellos los países anglosajones) pero a nosotros nos llegó como que el
gato tiene siete vidas debido a la simbología que tiene en nuestra cultura el
número 7 y que ha acabado aplicándose para infinidad de cuestiones: la
superstición de los siete años de mala suerte si se rompe un espejo, las notas
musicales, los pecados capitales, los brazos del candelabro Judío, los chakras,
los arcángeles…» (Imagen del sarcófago del gato que fue mascota del príncipe
Tutmosis, hijo del faraón Amenhotep III. Encontrado en
http://nuncajamascocker.blogspot.com)
1018. “Los gatos nunca me dan la sensación de
dormirse ante el peligro / Donde haya carne o líquido y lento sudor / Se tragan
la voluntad de la Palabra / Qué culpa tengo yo de este sueño que se origina
antes de mí / Ante la duda de saber qué sonrisa me hizo / Los gatos musculosos
me acechan queriéndome sin ropas y con frío en sus tejados / Escribiendo sobre
cosas felinas confusas / Imitando sin dibujar sus saltos / “en los que la
locura duerme íntegra y sin resquicios…” (Poema de la malograda poeta brasilera
Ana Cristina Cesar)
1017. “En la película estrenada en 2012 ‘Out-Takes
from the Life of a Happy Man’ (Tomas descartadas de la vida de un hombre
feliz), compuesta por breves tomas rodadas entre 1960 y 2000, se ve el piso en
el SoHo de Manhattan donde el cinesta vanguardsta Jonas Mekas vivió junto a su
familia integrada por su esposa Hollis Melton, sus hijos Oona y Sebastian, y
sus muchos gatos y muchísimas plantas, y todavía más libros y pilas de latas de
películas. La cámara de Mekas filma a sus hijos a contraluz, a sus gatos brincando
entre los rayos de luz que se filtran por las ventanas, a su mujer sonriendo…”
(https://gatosyrespeto.org/)
1016. “Atrás quedaron los sonidos de los landós
que pasaban / los gatos en el cobertizo / los cipreses meciéndose suavemente a
mediodía / las ventanas francesas abiertas / las telarañas en las ramas / el
cielo nunca tan azul / también los días de calor agobiante / incluso el más
leve de los parpadeos / las potrancas dirigiéndose al establo mientras el
crepúsculo descendía /esas tardes claras y templadas / el salón lleno de
charlas entre amigos / acostarse temprano / el abrazo y el beso en la frente /
un prado con la hierba alta atrapado en una brisa aislada / esas noches solo en
la cocina / los lejanos paseos hacia el otoño…” “Alphonse de Lamartine regresa
a la casa familiar después de más de dos décadas”, poema de Gerard Malanga,
poeta y fotógrafo norteamericano, gatófilo asistente de Andy Warhol en The
Factory en los 60’s)
1015. En https://runrun.es/ Rafael Cadenas,
ganador del Premio Cervantes 2022, contestó a la pregunta ¿Qué es para usted la
poesía?: “Como la vida. La encuentro de mañana cuando estoy al sol o cuando veo
a mi gata a mi lado o a las bellas mujeres en el mercado, o a los niños de tres
o cuatro años que siempre me conmueven, sobre todo cuando me miran o sonríen o
me saludan. La poesía como escritura tiene que ver con el intelecto en el
sentido antiguo de esta palabra, como traducción de «nous», que tiene muchos
significados, pero me gusta el de espíritu. Imagínate que el libro de términos
griegos en filosofía le dedica dos páginas. Al cabo llegamos a lo que dicen los
poetas: la poesía es indefinible, como la existencia misma.”
1014. Cierta vez Jânio Quadros, Presidente de
Brasil, de visita en casa del escritor y diplomático João Guimarães Rosa,
preguntó al ver la sala principal llena de gatos: “¿Por qué tenés tantos gatos?
Normalmente la gente prefiere a los perros” a lo que de inmediato Guimarães
Rosa respondió: “Porque los gatos son mucho más sinceros. Los perros, en
cambio, se parecen a algunos diplomáticos y mueven la cola sumisos ante
cualquier autoridad”.
1013. En su inclasificable libro “1913”, editado
por Salamandra con la traducción al español de Paula Aguiriano, el escritor
alemán Florian Illies traza un mosaico de anécdotas protagonizadas por las más
importantes personalidades de la imponente cultura europea de entonces (Proust,
Stravinsky, Kafka, Joyce, Musil, Rilke, Walser, Mann, Wittgenstein, Picasso,
Braque, Schmitt, Jünger, Schönberg y tantos más) donde destaca la escena de una
curiosa gata colándose y arreglándoselas para hacerse un hueco en el
sancta-sanctorum de Sigmund Freud. “Una gata se cuela en el número 19 de la
vienesa Berggasse donde Freud tenía su despacho, sitio donde además solía
reunirse la Sociedad de los Miércoles. Se trata de la segunda visita femenina sorpresa
en muy poco tiempo: a finales de otoño la poeta y musa Lou Andreas-Salomé se
unió a la reunión de caballeros, que en un primer momento la miraron con recelo
y más tarde la idolatraron sin reservas, y tras ella, célebre autora de varios
libros sobre la inteligencia y el erotismo antes de ser introducida en el
psicoanálisis por el mismísimo maestro allí presente, se coló una gata que en
seguida fue a pasearse entre el legendario diván y las esculturas y
antigüedades que apasionaban a Freud, quien al principio se enojó, él era más
de los perros, aunque de pronto, viendo la curiosidad que demostraba la gata
entre las vasijas griegas y relieves romanos se enterneció y pidió que le
dieran un poco de leche, pese a lo cual la gata siguió mirándolo con cierta
desconfianza, tal como Lou Andreas-Salomé cuenta: «A pesar del cariño y creciente
admiración que él le profesaba la gata no parecía apercibirse de ello,
limitándose a clavarle las frías pupilas oblicuas de sus verdes ojos como si fuese
un objeto cualquiera; si él quería obtener de ella algo más que su ronroneo
egoísta, narcisista, debía bajar el pie que tenía cómodamente apoyado en el
diván y captar su atención hechizándola con ingeniosos movimientos de la punta
de su bota.» A partir de entonces la gata fue admitida semana tras semana en la
reunión y, cuando empezó a sufrir achaques, incluso se le permitió tumbarse en
el diván de Freud. Luego pasó a la historia como la gata que sedujo a Sigmund
Freud. (Ilustración de Maria Luziano)
1012. “Mi familia vivía en un barrio céntrico de
Valencia. Recuerdo cierta ocasión, siendo muy pequeña, en la que me cogí un
berrinche tremendo con una gata que había abandonado a su gatito. No sabía por
qué lo había hecho puesto que el pequeño estaba enfermo, e hice bajar a mi
madre a la obra en donde se encontraba el gatito, pero el pobre no vivió mucho.
Quizás fue en ese momento cuando supe que amaba a los gatos, y que tenía que
dedicarles mi atención y cuidados. Desde esa época siempre fueron mi locura los
gatos, soñaba con ellos, hacía redacciones sobre gatos, a los Reyes Magos les
pedía gatos. Por las noches, cuando rezaba con mi abuela, le daba las gracias a
Dios y mi abuela me decía ‘pide salud’ y yo le pedía gatos”, le contó la
escritora española Luz Gabaldón a Cat&Dog Tank en una entrevista.
1011. En 2009 Iris Grace Halmshaw era una niña a
simple vista saludable. Quienes la veían jugar con Thula, su gata, no sabían
que entre ambas existía una relación diferente; tampoco siquiera sospechaban
que Iris era autista y que su conexión con el mundo exterior se la debía a su
inseparable gata, que fue quien incluso la estimuló para que Iris empezara a
hablar y para que entrara a la bañadera, lo cual le provocaba un pánico incomprensible
para sus padres. Iris vivía en su acogedora casa en Market Harborough,
Leicestershire en Reino Unido donde jugaba, nadaba, andaba en bicicleta y
pintaba junto a su gata. Antes de que Thula apareciera en su vida la habilidad
pictórica de Iris se mostró tan evidente que Arabella Carter-Johnson, su madre,
le compró todos los materiales para animarla a pintar, de ahí que muy pronto
las pinturas de Iris se exhibieron y empezaron a venderse en las redes sociales,
y fueron los seguidores de Iris en los Estados Unidos quienes le insistieron a
Arabella que consiguiera un gato de raza MaineCoon para que le hiciera compañía
a su pequeña hija. "Thula desde el primer momento fue algo más que un
animal en la vida de Iris, estuvo a su lado desde el primer día y durmió en sus
brazos desde la primera noche como su ángel guardián. Si Iris se abstrae, Thula
sabe de inmediato qué debe hacer y le lleva con la boca un pequeño juguete y se
lo deja al lado. Cuando los médicos nos diagnosticaron que Iris tenía autismo
severo, dijeron que quizá nunca hablaría, que tal vez nunca tendría posibilidades
de desarrollar relaciones con otros niños... pero cuando trajimos a Thula todo
cambió" concluyó Arabella Carter-Johnson en una entrevista emitida hace
unos años por la BBC.
1010. En su libro ‘Céline secreto’, la viuda del
autor de ‘Viaje al fin de la noche’ recuerda a Bébert, el gato que acompañó a
la pareja en su huida de Francia en tren: “Bébert nos salvó la vida. Me sentía
tan desolada que me hubiera dejado morir sólo para que mi gato viviese. Era él
quien nos creaba un pequeño hogar, un corazón que latía”. Céline había firmado
panfletos antisemitas durante la Ocupación y huyó a Dinamarca donde alternó la
cárcel con viviendas precarias hasta que pudo regresar a su país. En algún
momento adoptó un perro y solía escribir con él atado a su cintura para que no
devorase a Bébert, que siempre estaba vigilante. “Bébert vivio con nosotros ese
pedazo de historia, totalmente inmóvil en la mochila, sin pedir comida ni
bebida, como abstraído dentro de sí mismo pero en contacto directo con la
atrocidad del mundo”, cuenta la viuda de Céline. En estos momentos, otros gatos
(en Gaza, en Siria, en África, en Ucrania) contemplan con sus ojos esa
atrocidad y ofrecen a sus dueños algo parecido a un hogar en la intemperie”
concluye Patricio Pron en su artículo para https://elpais.com/ (En la foto
Louis-Ferdinand Céline con Lucette-Destouches y Bébert)
1009. “El gato Cascabel lo acompaña en casa los domingos que Antonio López pasa pintando. «Yo vivo el domingo en los demás, en mis hijas que nos visitan, en mis nietos que no van a la escuela» cuenta con sencillez y parsimonia el Maestro mientras acaricia a un gato al que nos presenta como Cascabel y al que le dedica todo el rato apelativos tiernos y cariñosos, como Mini. «Los animales no hacen cosas distintas los domingos, sólo el hombre lo ha reglamentado así, porque el hombre necesita poner orden en el tiempo», reflexiona.” (Fragmento de un artículo sobre el gran pintor hiperrealista y escultor español Antonio López García aparecido en https://www.abc.es/)
1008. “¿Por qué inventé ese personaje y por qué
mi fascinación por los animales, específicamente los gatos? La respuesta es de
índole autobiográfica. Amo a los gatos y no me fue muy difícil construir ese
personaje, ni siquiera su psicopatía. Una colega me dijo que la presencia de
los gatos en la novela es una suerte de homenaje a los felinos, y a mí me gusta
esa idea. De hecho, empecé a escribirla cuando murió una gata que adoraba. Si
bien había amado a muchos animales, el dolor que me produjo me impactó en
varios sentidos y, como me sucede a menudo, para huir de un dolor o de un
miedo, me sumerjo en la escritura.” (Fragmento de una entrevista a la escritora
Romina Doval sobre su novela “Presa suelta” en https://www.agenciapacourondo.com.ar/)
1007. “El Sr. Lear se hizo de un gato que entró de cabeza por la chimenea /en una fría tarde de invierno mientras dormían las caléndulas / Como un rayo se tiró en el sillón esparciendo muchas cenizas /¿Será el nuevo deshollinador? / No veo el escobillón. Pensó Lear / Quien raudo salió hacia la iglesia a preparar el bautismo / llevando una liebre y un mirlo para salir de padrinos / El Sr. Lear lo bautizó Foss y ni él sabe bien porqué / Tal vez porque es parecido al resoplido de un tren / Así fue que este gato loco le trajo buena fortuna / mientras cuida las cenizas hasta después del panqueque con mermelada de tuna / Es que una noche tormentosauna centella le quemó la cola / Ya no puede espantar mosquitos y se parece a una ampolla / Ocurre que ese golpe eléctrico lo iluminó de por vida / escribiendo sobre las cenizas con su cola como pluma extrañas rimas caseras / tales como: ‘una vieja de Corfú se tragó una linterna / y ahora ella es como un faro que ilumina Ciudad del Cabo / Esta eléctrica vieja de Corfú’ / Cuando el Sr. Lear vio eso no entendió ni un pepino / pero en un cuaderno lo copió y con tinta china lo ilustró / Todos los días sobre cenizas anotaba nuevas rimas /Entonces Lear le asaba un arenque o una corvina / Para escribir tonterías había que estar mal de la cabeza /pero entre arenque y arenque publicó un libro el Sr. Lear / Tuvo un éxito inmediato / los niños adoran los disparates / Así es que fueron famosos viajando por todas partes / Foss nunca se molestó en perseguir un ratón / Dormita sobre un almohadón y come lucio con jamón / Ni Lear ni Foss tienen idea de lo que escriben y publican / Todo sea por un arenque y bollos de mantequilla” (“Todo por un arenque (Foss)”, poema del poeta de Venado Tuerto Marcelo Ajubita, incluido en su libro inédito "Los gatos estrafalarios” y encontrado en http://campodemaniobras.blogspot.com/)
1006. Además de la música John Cage tenía otras
dos pasiones: las setas y su gato negro Losa. Se sabe que tuvo otro gato negro
antes, llamado Skookum, pero un operario que arreglaba algo en su piso lo dejó
escapar. El compositor se lo tomó tan mal que un amigo suyo llegó a decirle que
debía quizás volver «a la escuela zen». Losa, de nombre completo Losa Rimpoche
Taxi Cab, y Cage disfrutaban asustando a las visitas primerizas. Losa se movía
por el ático con una caja de cartón que Cage le ponía encima y el invitado
exclamaba inevitablemente: «¡Tiene miedo, no puede salir!» Pero Losa instantes
después alzaba el borde de la caja, salía por debajo y le lanzaba una mirada
desdeñosa a la visita antes de retirarse a un lugar tranquilo a descansar…
(Extractado de un artículo en https://gatosyrespeto.org/
1005. El 13 de abril de 1963, a bordo del 'Louis Lumiére', Pepe Fernández emigra definitivamente a París. Durante años las noticias de Juan Rodolfo Wilcock le llegan desdde lejos. Pero sabe que en Italia su amigo se ha convertido en un personaje sorprendente. Escribe en italiano, ha adoptado a un chico, Livio Bacchi Wilcock, y ha estrenado una obra de teatro, ‘Brasil’, en el Festival de Spoleto. Una princesa ha dado para él una recepción en su palacio y Wilcock ha llegado con su gato en brazos diciéndole al lacayo que no puede quedarse porque no tiene con quién dejar al animal, cosa que se comprende porque ese gato se las trae. En sus memorias, ‘Un gran porvenir detrás de mí’, Vittorio Gassman cuenta que cierta vez Gigi Proietti fue a Velletri a visitar a Wilcock en su casa vacía casi sin muebles pero "llena de pequeños misterios". Wilcock era el traductor de Ricardo III de Shakespeare puesto en escena por Luca Ronconi y Proietti quería hablarle de una traducción del Fausto de Marlowe. "Wilcock exponía sus ideas con voz calma -escribe Gassman- cuando un gato cruzó la habitación diciendo claramente: `Me voy porque ustedes me aburren´, mientras el escritor continuaba hablando imperturbablemente. Al cabo de un instante, Gigi no pudo más y preguntó estupefacto: `Pero, acabo de ver pasar un gato, ¿no? Sí, sí, es mi gato. Me imaginaba pero, ¿habla?... Y Wilcock dijo secamente: Sí, pero no siempre..." (El país de Juan Rodolfo Wilcock. Extractado de La Nación–Cultura del 29 de junio de 2003)
1004. El gran poeta romántico ingles John Keats,
autor del Endymión (1818), es el primero de los convocados a esta antología
sobre poetas amigos de los felinos domésticos. Keats es autor además de una oda
repleta de un intenso e irónico humor inglés dedicada al gato de la señora
Reynolds, madre de su amigo y también poeta J. H. Reynolds. Sus versos, que lo
muestran pleno de conocimientos y empatía con los gatos, se publicaron diez
años luego de su muerte. Se dice, y no es una leyenda urbana porque infinidad
de fotografías lo prueban, que desde entonces en el cementerio romano donde fue
sepultado se ven gatos cuidando la tumba del joven autor del Hyperión (1819)
fallecido de tuberculosis el 23 de Febrero de 1821 con apenas 26 años. A
continuación la obra en cuestión: Oda al Gato - "¡Gato! Tú que has dejado
atrás el gran climaterio / a cuántas ratas y ratones habrás exterminado en tu
vida! / ¿En cuántos bocados? / Contempla con tus lánguidos y brillantes ojos
verdes / aguza tus aterciopelados oídos / pero, te ruego, no me claves las uñas
que ocultas / y enaltece tu dulce maullido / contándome tus embates sobre
tantos peces, tiernos polluelos, ratas y ratones / No, no bajes tu mirada / no
te lamas tan delicadamente las garras / porque a pesar de tus ronroneos y
resuellos / y de que hayas perdido ya tu cola / y que las criadas te hayan
corrido a patadas / tu pelo sigue tan suave / como el día aquel cuando tan
joven penetraste la ventana / y quedaste por completo salpicado de astillas de
vidrio.” (Extractado de https://www.catanddogtank.com/)
1003. Louis Coulon, apodado 'Padre Coulon', fue un trabajador de Montluçon y representante del sindicalismo francés amante de los gatos. Fue popular por tener una de las barbas más largas del mundo (3m 35cm) además de ser una figura icónica de la fotografía de principios del siglo XX.
1002. La periodista Gabriela Carchak cuenta “me
pasé la vida diciendo que los gatos eran unos seres inmundos, hasta que
aparecieron ratones en mi casa y le tuve que tocar el timbre a mi vecina
pidiéndole con mi peor cara de asco: ¿Me prestás el gato? Encima, soy alérgica
a su pelo. Así llegó Jazmín a casa, pero me inmunicé en 15 días. Yo, que odiaba
a los gatos, ahora duermo con ella, que se lleva bárbaro con mi golden
retriever. Sólo una cosa tiene en contra: ¡Cuando no estoy en casa la extraño
un montón!” (Encontrado en http://divinosgatos.blogspot.com.ar)
1001. Cuentan que Bohumil Hrabal (1914-1997)
falleció tras caer por la ventana de la habitación del hospital donde había
sido internado mientras (dicen algunos) estaba dándole de comer a unas palomas,
aunque hay quienes perjuran que eran unos gatos del tejado, como fuere, sólo
una sensibilidad como la suya pudo destinarlo a una muerte así, entregado a la
humana honda tarea de amar y cuidar a los animales. Hrabal fue un novelista tan
extraordinario como diferente, a quien el éxito jamás se le subió a la cabeza.
Cuando el régimen prosoviético que gobernaba Checoslovaquia le censuró sus
publicaciones a raíz del éxito de sus “Trenes rigurosamente vigilados” de 1964,
él se limitó a seguir concentrado en su tarea dde escritor sin preocuparse del
vanitas vanitatum de publicar, mientras en un cajón iba acumulando sus grandes
obras maestras: “Yo que he servido al Rey de Inglaterra”, “Una soledad demasiado
ruidosa”, “Personajes en un paisaje de infancia” y varias más que iban y venían
pasando de mano en mano en ediciones piratas. Fue cuando el Club Pen lo animó a
presentarse tras el cambio que Hrabal rechazó la iniciativa y respondió que
bastante tenía ya con cambiarse a sí mismo como para intentar ponerse a cambiar
el mundo. Bohumil Hrabal fue un humilde y tierno hombre amante de los animales,
muy particularmente de los gatos, a los que les dedicó un libro imprescindible
en su literatura “Mi gato Auticko", editado en 2016 por Galaxia Gutenberg
con la deliciosa traducción al español de Monika Zgustova.