Porque la realidad no es una sola, ni la misma todo el tiempo
Tampoco esta verdad que dura apenas lo que este momento
carlos perrotti
1240. “Los besos se me han vuelto telarañas / La casa se ha venido abajo, se derrumba / ya está rota / aunque tiembla entre gajos y vitrales / Abierta como madre / la aluden los crepúsculos / Es un desierto borrado por mis pies / que no siguen a nadie / He claveteado estas persianas / para que no examinen la agonía / El polvo es mi señor / Sepultada por gatos y papeles / jamás sospecharán que vivo.” (“Elegía”, poema de la poeta cubana Carilda Oliver Labra, 1922- 2018)
1239. En el año 889 el emperador japonés Uda Tennō de 22 años escribió en su diario sobre su nuevo gato negro. “Aprovechando este momento de tiempo libre deseo expresar mi alegría por mi nuevo gato negro. El sexto día del segundo mes del primer año de la era Kampo llegó en barco como regalo para el difunto Emperador Kōkō y fue recibido en mano por Minamoto no Kuwashi. El color del pelaje es incomparable. Ninguno pudo encontrar palabras para describirlo, aunque uno dijo que le recordaba la tinta más profunda. Tiene un aire similar a Kanno. Su longitud es de 5 soles y su altura es de 6 soles. Le puse un lazo alrededor del cuello pero no permaneció así por mucho tiempo. En rebelión, entrecierra los ojos y extiende las uñas. Arquea la espalda. Cuando se acuesta se curva formando un círculo como una moneda. No puedes ver sus pies. Es como si fuera un disco Bi circular. Cuando se pone de pie su maullido expresa una profunda soledad; es como el de un dragón negro flotando sobre las nubes. Por naturaleza le gusta acechar a los pájaros. Baja la cabeza y mueve la cola. Puede extender su columna para elevar su altura al menos 2 soles. Su color le permite desaparecer en la noche. Estoy convencido de que es superior a todos los demás gatos que haya visto.” (Secretaría de Registros Históricos de la era Kampo. Se desconoce el nombre del artista que retrató al gato negro del referido emperador Uda.)
1238. Instantáneas gatunas - Bob Dylan en 1963
junto a Suze Rotolo, artista neoyorquina, su novia entre los años 1961 y 1964, alzando
un gatito en un café del Greenwich Village, fotografiados por Jim Marshall para
su libro “Show me the picture”.
1237. “Fue en 1899 cuando el compositor Ralph
Vaughan Williams y su esposa Adeline alquilaron el número 10 de Barton Street
en Westminster. La casa era espaciosa, con lugar suficiente para que jugara
Foxy, el primero de una larga lista de gatos que convivieron con el matrimonio
de Ralph y Adeline, quienes desde siempre sintieron por los gatos cariño y
pasión; en ella podrían reunir además a familiares y amigos, hacer tertulias, y
Ralph podría tener un pequeño estudio donde trabajar en compañía de sus gatos y
desde el cual terminaría liderando el notable renacimiento musical ingles de
principios del siglo XX. Ralph Vaughan Williams, en la foto con su amado Foxy,
fue sobrino nieto de Charles Darwin, había estudiado composición con Hubert
Parry, Max Bruch y Maurice Ravel, otro célebre irredimible gatero…” (Extractado
de https://rvwsociety.com)
1236. Eugen Hartung, nacido en Wäldi, Suiza
(1897-1973), fue un artista suizo que se hizo conocido por sus pinturas de
gatos antropomórficos en los que exaltaba los rasgos y las emociones humanas en
diferentes situaciones cotidianas. Dichas pinturas se publicaron en postales
antes de la Segunda Guerra Mundial y ganaron luego popularidad en los Estados
Unidos como las postales "Mainzer Cat", debido a que las editaba la
Editorial Alfred Mainzer de Long Island, Nueva York.
1235. Vladimir Ilich Uliánov Lenin tuvo muchas
mascotas en su vida, tanto perros como gatos. En su época juvenil y debido a su
pasión por la caza incluso adiestró perros, pero con el paso del tiempo
prefirió los gatos y el estado de reflexión al que parecían inducirlo. Ya
pasados los tiempos de instauración de la revolución solía decir a sus
allegados que los gatos le aliviaban las tensiones. Existen varias fotografías
que lo muestran con gatos en su regazo, las cuales circularon ampliamente años
después de su muerte para, según sus detractores, crearle la imagen del
simpático y querible "camarada abuelito Lenin". El gato que vemos
entre sus manos en esta foto junto a su esposa Nadezhda Krúpskaya se llamó
Vassily.
1234. El estilo distintivo de Arthur Rackham combinaba
los elementos góticos sombríos con las fluidas líneas del Art Nouveau. Sus
delicados lavados de acuarela, aplicados sobre dibujos con tinta crearon una
cualidad etérea que añadió profundidad y vitalidad a sus diseños. Sus gatos son
hoy considerados emblemáticos. Sus trabajos y estilo fueron reconocidos y
continúan siendo hoy destacados. La obra de Rackham era conocida por sus
atmósferas mágicas ligeramente inquietantes que a menudo retrataban escenas
caprichosas u ocurrentes a la par de misteriosas. Su uso de las primeras
técnicas de impresión con colores diferenciados permitió obtener tonos más
sutiles y una paleta expresiva característica que realzaba las cualidades
oníricas de sus ilustraciones. Esta mezcla de fantasía y oscuridad hizo que el arte
de Rackham fuera encantador y a la vez inquietante, impactando en audiencias de
todas las edades. Su obra de arte "By Day She Made Herself into a
Cat" de 1920 fue creada como parte de su trabajo para “Los Cuentos de
Hadas de los Hermanos Grimm”, el que empezó a diseñar en 1909 y cuya saga
continuó por varios años. La pieza está ligada a la historia de Jorinde y
Joringel donde La Bruja, para no ser encontrada, se transforma en gato durante
el día.
1233. Amante de los gatos, gato que encontraba
solitario por ahí se lo llevaba a casa, Arthur Rackham (1867-1939) fue un
ilustrador británico, célebre por sus contribuciones a los libros infantiles y
los cuentos de hadas durante la Edad de Oro de la Ilustración, por la que pasó
su vida dibujando gatos, algunos simpáticos y otros no tanto, gatos tiernos y
de los otros también, gatos de toda clase y estilo. Obtuvo reconocimiento por
verdaderas obras artísticas como “Peter Pan en los jardines de Kensington” de
J.M. Barrie (1906), “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas” de
Lewis Carroll (1907) y “El sueño de una noche de verano” de William Shakespeare
(1908), por citar sólo algunos ejemplos. Su proceso artístico comenzó con
bocetos a lápiz, seguidos de detalladísimos dibujos a pluma y tinta, aunque en
su devenir profesional desarrolló una complejidad conceptual en su elaboración
que hicieron escuela como fue el caso de su obra “De día se convertía en gato”
para la saga de “Los Cuentos de Hadas de los Hermanos Grimm” en 1920.
1232. “Me hice investigadora porque soy curiosa,
me apasionan los gatos y odio el reguetón” dice María del Carmen Nava Polina,
Comisionada del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información de Ciudad
de México. Nava Polina es gatera por naturaleza y llevó su fascinación por los
gatos a otro nivel en 2006 creando la Galería Garros donde se exhiben y
comercializan obras y productos relacionados con los felinos. Asegura que en
este espacio busca además promover la adopción gatuna. En https://www.milenio.com/ la entrevistaron:
“¿Tiene alguna pasión aparte de la investigación? Una de mis grandes pasiones
son los gatos; en mi familia siempre hemos sido superfelinómanos. ¿Cuántos
gatos tiene? Son 11, todos adoptados. ¿De esta pasión surge su Galería Garros?
Sí, es un negocio familiar que tenemos con mi hermano y mi esposo, en donde
hacemos arte y cultura basados en la figura del gato; ya vamos para 13 años con
Garros como emprendimiento. Elegimos la figura del gato porque ha tenido un
lugar en la historia y en la cultura muy distinta que cualquier otro felino,
desde los prehispánicos, los egipcios, los asiáticos. Nosotros lo que buscamos
con esta galería es generar empatía entre los gatos y las personas...”
1231. “Nunca quise hacer que los gatos
aparecieran más bellos sino capturar su encanto mientras me reflejaba en sus
pupilas." Masahisa Fukase, (1934-1992) fotógrafo japonés de Hokkaido, es
célebre por el enfoque mezcla de introspectivo y experimental de su fotografía.
Combinando humor, melancolía, tensión y vulnerabilidad, Fukase exploró en la primera
etapa de su carrera temas como la autorreflexión, las relaciones humanas y la
soledad. En sus trabajos posteriores, los gatos se convirtieron en el tema
central y excluyente, capturando los momentos lúdicos del gato en fotografías
que reflejan el sincero compañerismo y el mútuo refugio emocional en que se
convierte la relación con el humano. Utilizando fotografías en blanco y negro
las rotundas imágenes en los libros de Fukase evocan una atmósfera intimista, contemplativa
y atemporal a través de marcados contrastes y suaves distintivas gradaciones
muy propias de su escuela fotográfica.
(Obras de Vincent van Gogh)
(Una vez más Magritte)
1230. Christopher Lee y su 'gato amigo' Renfield,
nombre que evoca al personaje devoto sirviente come moscas del Conde Drácula en
la novela de Bram Stoker. “Me gustan los gatos. Admiro su independencia y su
autosuficiencia. No le puedes instar a nada a un gato, hará lo que quiera, eso
me encanta y por eso los respeto: los gatos no serán serviles ni aduladores ni
intimidados por nadie jamás. No podrás creer que los tienés y que eres su
dueño, nunca, puesto que ellos son los que te eligen y ni te enteras. Es una
relación de respeto mutuo entre iguales la que te proponen. Son seres en mi
opinión admirables.
1229. Alice Walker es una novelista, famosa
autora de 'El color púrpura', además de activista, ganadora del Premio Pulitzer
y amante guardiana de gatos en varios albergues. Aquí presentamos las
particulares referencias que sobre dos de sus gatos hizo en una entrevista:
“Snaggletooth Kitty es un nombre intraducible; se lo puse porque es una gata
que tuvo una vida bastante dura hasta llegar a mí; tenía algunos dientes rotos
y otros torcidos, lo que le dificultaba poder alimentarse bien. Quien no la
conocía podía verla fea, pero yo la miraba y veía la encantadora perfección de
sus muy distintivas imperfecciones. En cambio a Tuscaloosa lo llamé así porque
significa ‘Guerrero Negro' en lengua choctaw. Como se desprende de su nombre,
lo sentía intrépido, solitario en la gran ciudad pero a la vez con mucha
necesidad de protección. Por aquel entonces vivía en un pequeño apartamento de
tres ambientes en un segundo piso en Park Slope, Brooklyn, y mientras trabajaba
en el escritorio que daba a la calle Tuscaloosa se dormía plácido entre mis
pies, pero abría los ojos de inmediato ante cualquier ruidito, siempre listo
para protegerme.”
1228. Jean Cocteau creo en París "El Club de
Los Amigos de Los Gatos" con la única finalidad de contar con un lugar
dónde reunirse con sus amigos a intercambiar experiencias y aprender sobre
gatos, su casi religiosa fascinación, y tanto que hasta él mismo diseñó un pin
de acceso a las exclusivas tertulias. En dicho club se realizaban muestras
pictóricas o fotográficas y se daban conferencias y espectáculos sobre un tema
excluyente, los gatos. Artistas e intelectuales gateros como Foujita, Colette,
Stravinsky, Erik Satie, Jean Marais y Picasso, entre otros, asistían como
caracterizados socios de ese club de gatótilos, única condición para integrar
tan selecta afición.
1227. La escritora estadounidense Patricia
Highsmith, autora de “El talentoso Sr. Ripley” y “Extraños en un tren” no tenía
precisamente una reputación que inspirara calidez en la gente sino más bien una
dura personalidad que sólo suavizaban los gatos. Los prefería a los humanos.
"Mi imaginación funciona mucho mejor cuando no tengo que lidiar con la gente,
por lo que recurro a mis gatos para afrontar mi día a día. Cuando me levanto
por la mañana primero preparo el café y recién entonces les digo a mis gatos:
hoy, si no viene nadie, va a ser un gran día”, declaró ante Naim Attallah en
una entrevista. Highsmith compartió su vida con muchos gatos: los más famosos
fueron su siamés “nariz de chocolate” llamado Semyon, Sammy, Charlotte (del que
se cuenta no dejó de llorar cuando Highsmith falleció) y un "gato
atigrado" al que no llegó a ponerle nombre tras recibirlo como regalo en
su último cumpleaños. Es que dar nombre para ella era fundamental y debía estar
lúcida, siempre decía, para saber hacerlo. Se cuenta además que tuvo a Spider
que finalmente fue entregado en adopción a la autora escocesa Muriel Spark,
quien refirió: “Se notaba que había sido gato de escritor. Se sentaba a mi
lado, serio, mientras escribía.” Cuando una vez le preguntaron sobre sus sueños
desde niña, Highsmith respondió: “Una encantadora casa de dos pisos, que no me
falten buenos martinis, buenas cenas con vino francés, una buena compañera,
libros y gatos, muchos gatos.
1226. El primer gato conocido o del cual se tenga
históricamente registro aparece mencionado en el Egipto Antiguo como Nedjem,
nombre que significa “Cariño”. Fue un gato de llameante anaranjado pelaje que
vivió hace unos 3500 años durante el reinado de Thutmosis III, sexto faraón de
la dinastía XVIII, quien fue conocido además como un devoto protector de los
gatos, ya que fue el primero que impuso las más severas penas para el o la que
persiguiere, atacare o dañare siquiera a cualquier venerable gato. (Imagen de
Nedjem encontrada en Karnak)
1225. El 30 de junio de 2013 se inauguró una
estatua conmemorativa de la poeta Wisława Szymborska en Kórnik, Polonia.
Diseñada por Piotr Mastalerz y Dawid Szafrański dicha estatua monumento
presenta a Szymborska, vestida como para dar uno de los habituales paseos por el
parque de la ciudad en la que vivió, a punto de descansar en uno de los bancos
en donde hay también una estatua de un gato en alusión a su ya célebre poema,
'Un gato en un piso vacío', y a la predilección que por ellos sentía Wislawa.
El encanto del monumento, además, parece estar invitando a los transeúntes a
tomar asiento un rato junto a Szymborska y el gato.
1224.
“Necesitas a tu gato / Cuando te desplomas / Cansado y plano / Demasiado
urbano / Entre demasiados ascensores y pisos / Demasiadas luces de neón y pasillos/
Demasiada gente diciéndote qué debes / Y lo que no debes hacer / Con demasiado
dolor de cabeza / Resplandores y demasiadas respuestas / Nunca se sabe /
Acaricias luego al gato / Te calienta las rodillas / Te das cuenta que su
ronroneo es tu batería / Levantas las manos / Fluyen los poderes que las fieras
ignoran / Y te sentís como nuevo / Con tu gato en tu regazo / Das un bostezo de
leopardo / Fue una siesta de un tigre” (“Gato”, poema del laureado poeta y
escritor de textos infantiles Ted Hughes, incluido en su libro “El gato y el
cucú” e ilustrado por Flora Mc Donnell)
1223. “Era la hora del almuerzo, el día se
prestaba para salir por un rato de la oficina para almorzar al aire libre.
Durante todo el invierno fue imposible hacerlo, por obvias razones, pero ese
día soleado de primavera, decidí salir, harta de escuchar justamente a la hora
del almuerzo a Peralta hablar de sus hemorroides irritadas por la comida que
tan amablemente le preparó su suegra o a Marilina quejarse como siempre del
olvidadizo de su novio y sus aniversarios de mes, día y año. Y luego el jefe,
haciéndose el canchero, narrando sus aventuras de fin de semana. No, si
realmente siempre fue insoportable la hora de la comida en la oficina, no puedo
darme el lujo de comer en el bar de la esquina muy seguido, así que táper en
mano cada día, me siento estoica en la pequeña cocina de la oficina junto a mis
compañeros y mientras voy deglutiendo mi alimento los “escucho” por educación.
Ese día decidí salir a respirar aire fresco y cruzarme hasta el parque que está
a dos cuadras del trabajo. Agarré mi bolsa y apresuradamente bajé por las
escaleras para que nadie se colara en mi plan y poder disfrutar de un almuerzo
relajado. Busqué un banco a la sombra de un frondoso pino y allí me senté,
saqué mi ensalada, sin notar que debajo de mi asiento había una pequeña mota
peluda gris, durmiendo camuflada sobre unas sucias y malolientes medias de lana
al tono con su pelaje. Al oler el atún de mi ensalada abrió sus ojillos
desesperados y empezó a maullar, le di un poquito del pescado que devoró en un
instante, le di un poco más y se lo tragó en un abrir y cerrar de ojos, no
conforme con eso el pequeñín se trepó por mis pantalones buscando más alimento,
le puse todo lo que restaba del atún en la tapa de mi táper mientras yo me comí
la lechuga, el tomate y el huevo duro lo miraba y me enternecí con él. Todavía me quedaban cuarenta minutos antes de
volver a la oficina, así que dejé que el pequeñín durmiera en mi regazo
mientras escuchaba su suave ronroneo de felicidad, entonces me decidí y mientras
lo acariciaba le dije: -Ya no vas a estar solo muriendo de hambre y durmiendo
en unas malolientes medias para calentarte, pequeño, a partir de hoy eres mi
gato… Ese día no regresé a la oficina, mentí argumentando que me sentía
descompuesta y me fui a casa a llevando a mi nuevo compañero.” (“Mi nuevo
compañero”, escrito por Patricia Fulvey, en la foto con su gata Olivia, y publicado
recientemente en el más que recomendable blog https://somosartesanosdelapalabra.blogspot.com/)
1222. “Con el corazón absolutamente roto, les
cuento que Nacho ha fallecido en paz. Normalmente no publico asuntos familiares
privados, pero realmente creo que él era ya como el gato de todos en cierto
modo. Nacho tenía una magia especial. Llegó a mi vida cuando más lo necesitaba
y trajo momentos de alegría y sólo momentos de alegría a mi hogar… En este
momento mi único pensamiento reconfortante es saber que su imagen y legado
vivirán para siempre a través de ‘Made by Nacho’, el alimento que él me inspiró
a crear para nutrir a todos los gatos del mundo. Por favor, recen por Nacho.
(Comunicado en Facebook del reconocido chef gatófilo Bobby Flay por el
fallecimiento en octubre de 2023 de su amado Maine Coon Nacho)
1221. "El gran filósofo, escritor, dramaturgo y
poeta griego Nikos Kazantzákis también tuvo una gata como compañera. Fue
durante una de sus estancias en Egina, la más duradera, donde permaneció por 15
años a partir de 1931, conviviendo casi en soledad con su gata. De esta etapa
habla en sus cartas con su esposa Helena y las incluye en su libro "Nikos
Kazantzákis, el intransigente – la biografía del autor”, revelando en ella un
amor en gran medida desconocido por una gata llamada Sminthitsa.
"Smintheus, nombre culto de Apolo, era un exterminador de ratones…”,
escribe en una de esas cartas, “y no se nos escape que los antiguos egipcios
habían exaltado en el gato atributos de deidad. En verdad te digo, Helena,
Sminthitsa logró fascinarme de tal manera que le descubrí una expresión humana
que despertó en mí todo lo que podía habitarme de felino y comencé
concientemente a imitar sus maullidos, enojados o tiernos, intentando
comunicarme con ella, y lográndolo. Me imagino que si vivimos durante años en
el desierto con un animal la devoción por ese animal se irá manifestando lenta
y gradualmente hasta que hombre y animal ya casi no se diferenciarán o existirá
una diferencia apenas perceptible, física, quizás."
(Imágenes de Magritte siempre Magritte)
1220. Esta pintura de Nathaniel Hone, hoy
expuesta en la National Portrait Gallery de Londres, retrata a la bella
Catherine Maria 'Kitty' Fisher, una famosa cortesana británica del siglo XVIII.
Un aspecto destacable es que el cuadro incluye un gatito tratando de agarrar un
pececito de una pecera, un guiño visual que juega con el apodo con el cual
llamaban en ese momento a la protagonista, Kitty Fisher, en español “gatito
pescador”, y una clara alusión a su actividad en aquel año de 1764.
1219. Es que ser turco indica que eres amante de
los gatos. Juegos Olímpicos de París 2024. Yusuf Dikeç, 51 años, participante
en la disciplina de Tiro con Pistola de Aire, brindó una clase magistral en la
competición por equipos mixtos con un par de tapones en sus orejas, una postura
relajada y una vista de águila que le valió la presea plateada. El suboficial
retirado de la Gendarmería Turca, nacido en la provincia de Kahramanmaraş, al
sur del país de medio oriente, se convirtió en sensación, por lo que los
usuarios de las redes sociales investigaron su historia y descubrieron algo que
los conmovió aún más: el medallista olímpico es, como buen turco, un amante de
los gatos, de los cuales asegura haber aprendido, con nada más observarlos a
diario, equilibrio y concentración.
1218. El papel que desempeñaban los gatos en la
vida cotidiana de los egipcios era sumamente importante y contribuyó con su
deificación. Los antiguos egipcios eran agricultores que en sus graneros
acumulaban cereales para vivir en los tiempos de siembra. Los gatos monteses
africanos cazaban a los roedores invasores que comían sus cultivos. También
protegían a los egipcios del diario peligro de las serpientes, por lo que
pronto se dieron cuenta de lo mucho que necesitaban a los gatos y comenzaron un
proceso de domesticación que evolucionó hasta vincularlos con sus creencias
religiosas. Según Jaromir Malek, autor de “El gato en el Antiguo Egipto”, los
egipcios deificaron al gato dándole la forma y el estatus de la diosa Bastet
durante la dinastía XXII, alrededor del 975 a.C. Bastet era una de las deidades
más importantes, la diosa de la protección, la fertilidad, la maternidad, el
bienestar y la felicidad. Su culto duró más de 1000 años y alcanzó su apogeo en
el período ptolemaico, 332-330 a.C. Cada año se llevaba a cabo la celebración
anual de la Diosa Bastet en la localidad de Vouvastis donde los egipcios
exhibían sus representaciones de sus sagrados gatos en estatuas y murales. El
historiador griego Heródoto explica que el pueblo egipcio era particularmente
sensible a los asuntos relacionados con los gatos. Han quedado registrados
rituales de luto tras la muerte de un gato e incidentes de venganzas, por
ejemplo, contra quienes osaban hacerles daño. Los gatos eran además momificados
para que accedieran al más allá.
1217. El maestro francés de ajedrez Alexander
Alekhine llevaba a “Chess”, su inseparable siamés, a todas partes. Aquí
aparecen en esta fotografía de 1936 en una de las míticas partidas entre
Alekhine y su frecuente rival, el maestro holandés Max Euwe, quien tras las
inapelables derrotas solía pretextar ser alérgico a los gatos, buscando que el
siamés de Alekhine sea retirado del escenario y pese a que en el estatuto de la
competición no existía cláusula ni regla alguna que avalara su pretensión.
1216. 'La Electrizante Vida de Louis Wain' es la
película de 2021 dirigida por Will Sharpe. Cuenta la extraordinaria historia
del genial artista británico Louis Wain, interpretado por Benedict Cumberbatch.
Claire Foy interpreta a su amada esposa Emily en tanto Olivia Coleman es la voz
en off que narra. Will Sharpe y su director de fotografía, Erik Alexander
Wilson, redimensionan el uso de la luz, el color y demás elementos visuales
para comunicar la visión del mundo de Wain. “Tratamos de contar su vida desde
sus ojos” dice Sharpe. “Cuando tuve mi primer contacto con el guión no sabía
nada sobre Wain. Conocía sus ilustraciones pero nunca me había parado a pensar
en quién las había concebido y realizado. La gente en Gran Bretaña especula con
que fue él quien hizo que los gatos se vieran como animales domésticos, fue su
obra la que provocó ese cambio. A mí, sin embargo, lo que me interesaba era
Wain como ser humano más que como figura o artista histórico. La etapa de su
obra más apreciada por el mundo artístico es esa última en la que pintaba gatos
psicodélicos y caleidoscópicos, gatos cada vez más surreales o abstractos.” La
película es sin duda recomendable, por muchas razones, pero también porque
cuenta con la participación de Nick Cave, protagonizando al extraordinario autor
visionario H.G. Wells, amigo y defensor de Louis Wain y su memorable obra. En la foto promocional de la referida película la pareja que encarna a
Louis y Emily posan con el gato negro y blanco que protagonizó al Peter que
fuera adoración de los Wain en la vida real.
1215. Tras ser diagnosticado con esquizofrenia, el trabajo de Louis Wain se volvió más estridentemente colorido y sus gatos antropomorfizados de siempre tuvieron expresiones más enigmáticas y hasta inquitantes; incluso algunos diseños debido a su visión y enfermedad son hoy considerados una mirada de avanzada para el Pop Art, el comic y la psicodelia. Tal fue la notable contribución al arte de la ilustración de este verdadero artista que terminó recluido en sus últimos años en el Hospital Psiquiátrico Napsbury del condado de Hertfordshire, establecimiento en cuyos jardines pululaban los gatos, lo que le permitió fallecer cerca de los seres a los que tanto amó y a quienes se dedicó a retratar. Años después, la historia de este genio de la ilustración se narraría para la posteridad en la película de 2021 "La Electrizante Vida de Louis Wain".
1214. Louis Wain (5 de agosto de 1860 - 4 de
julio de 1939) fue un artista británico famoso por sus tan personales como
extravagantes ilustraciones de gatos, su gran pasión y predilección desde la
cuna. Nacido en 1860 en Londres fue uno de los seis hijos de una familia con
antecedentes de enfermedades físicas y mentales. El propio Wain nació con labio
leporino y padeció problemas de desarrollo, aunque muy pronto mostraría una
descomunal capacidad para el dibujo y las ilustraciones. Cuando Wain tenía 20
años su padre falleció y las responsabilidades económicas de la familia
recayeron en él como hermano mayor. Antes de intentar valerse como ilustrador
profesional trabajó como asistente de profesor, hasta que en 1883 se casó con
Emily, una mujer que, además de ser el amor de su vida, adoraba tanto como él a
los gatos. La felicidad matrimonial sería completa cuando, poco tiempo después,
Wain recibiera el encargo de ilustrar el libro infantil "Madame Tabby's
Establishment", una historia sobre una Escuela de Modales para mininos.
Sus ilustraciones tuvieron gran suceso de inmediato y Wain en seguida creó
“Kitten's Christmas Party” para la edición navideña de Illustrated London News.
Lamentablemente la buena fortuna por sus logros se vería oscurecida por el
fallecimiento de su amada esposa Emily tras varios meses de enfrentar un
virulento cáncer. Esto lo sumió en una honda depresión luego de la cual le
diagnosticaron esquizofrenia, la que a su vez le hizo perder su carrera como
ilustrador. Pero igual Wain continuaría con su pasión de siempre dibujando
gatos por el resto de su vida…
1213. Mohamed Aziz tiene 72 años y es el librero
más famoso del mundo. Vive en Rabat, Marruecos, la llamada ‘ciudad de los
gatos’, y vende libros en un país donde el 30% de la población no sabe leer, lo
que implica un acto de amor para con su ciudad, la literatura de su país y el
mundo. Huérfano desde los 6 años, Aziz tuvo una vida difícil; ni siquiera pudo
terminar el colegio porque los libros de texto eran demasiado caros para él. A
los 15 años, en 1963, comenzó su carrera de librero con tan sólo una estera
extendida bajo un árbol con 9 libros. Ahora su librería tiene cientos de libros
y él pasa sus días inmerso en sus lecturas, devorando historias en compañía de
sus gatos. “Es mi venganza con mi infancia y pobreza”, dice. “He leído más de
4.000 libros en árabe, francés, inglés o español, lo que significa que he
vivido más de 4.000 vidas. ¡Todo el mundo debería tener esa oportunidad! Sólo
necesito un almohadón y un libro para disfrutar el momento”. Cuando una vez le
preguntaron por qué dejaba los libros afuera, donde podían ser robados,
respondió que “los que no saben leer no roban libros, y los que saben leer no
son ladrones”. Además tiene gatos guardianes de los roedores que podrían mordisquearles
los libros. “Por lo que no necesito más compañía”.
1212. Victor Hugo adoraba a los gatos. Aunque no habló mucho de ellos en su obra, siempre tuvo gatos y les dio un lugar importante en su vida. “Dios creó al gato para darle al hombre el placer de acariciar un tigre”, supo decir. Afirman que fue su gato Chanoine quien inspiró esta famosa frase de Hugo que en todo momento lo consideró un miembro más de su familia. Champfleury (Jules Husson, su verdadero nombre), escritor y también amante de los gatos, escribió un libro titulado “Gatos: historia, costumbres, observaciones y anécdotas” que fue su mayor éxito. Se hizo amigo de Victor Hugo y escribió sobre Chanoine, al que conoció durante una visita a su residencia: “En el centro había un gran dosel rojo, sobre el cual estaba sentado un gato que parecía estar a la espera que le rindan pleitesía los visitantes. Un enorme collar de pelo blanco destacaba como la capa de un canciller sobre su vestimenta negra. El bigote era el de un magiar húngaro y, cuando el animal avanzó hacia mí majestuosamente, mirándome con ojos llameantes, comprendí que el gato había inspirado al poeta y que esos ojos reflejaban los grandes pensamientos que llenaban toda la casa. Chanoine fue el gato abisinio efigie que acompañaba a Victor Hugo quien, como atento y dedicado abuelo, le obsequió a su nieta su primer gatito al que llamó Gavroche. (Texto extractado de www.micetto.com y aportado, junto con la imagen de la British Library de Londres con la rubrica de Victor Hugo, por Livy, mi muy inspiradora amiga y administradora de un blog que muchos en la blogosfera seguimos extrañando: http://moinonplusosi.blogspot.com/)
1211. Cuando cuando era apenas un artista
comercial en Nueva York durante los años 50, Andy Warhol tuvo varios gatos
siameses a los que les permitía andar y hacer lo que quisieran, incluso con sus
trabajos artísticos. De hecho, en 1959, publicó una parodia de libro de cocina,
'Wild Raspberries', y lo mandó a la imprenta con las huellas de las patas de
los siameses marcadas en los originales. Nadie puede decir exactamente cuándo
empezó su amor por los gatos en general o aquella inicial obsesiva debilidad
por los siameses. La primera referencia puede encontrarse en la carta que le
escribió a Truman Capote, la cual así rubricaría al final: '¡De parte mía y de
mis gatos!'. En el punto máximo de su tutela de gatos Andy Warhol llegó a tener
26. A todos excepto a uno los llamó 'Sam'. Al otro lo llamó 'Blue Pussy'. En
imagen vemos la cubierta original que tuvo '25 Cats Name Sam and One Blue
Pussy'.