martes, 3 de noviembre de 2026

No desquiciadas disquisiciones ---

 





El mañana nunca deja de volverse hoy
Tal vez por eso demasiadas veces
Me pregunté adónde voy
Lo real termina mirándose siempre
En el espejo de lo que uno alguna vez soñó
Cada viejo reflejo hizo de mí quien ahora soy
Aunque solían no reconocerse
En el que cada uno de ellos se vió
Así como es imposible desconocer
Lo que no sucedió
Siendo otro a cada instante
Nunca es fácil llegar a ser quien sos


Bolsa de Gatos 1411/1420

 




1420. "Usted debe de ser muy famoso". La afirmación cruzó el aire y se instaló en la cara de César Luis Menotti transmutada en gesto de sorpresa. Que sí, que no, que tal vez, que en una de esas por ser campeón del mundo… El Flaco balbuceó una posible respuesta y antes de que pudiera ensayarla, Jorge Luis Borges remató la faena: "Porque mi empleada me pidió un autógrafo suyo". Aquella entrevista con Menotti duró unos cuantos minutos y tuvo un final tan memorable como el comienzo. "Qué raro, ¿no? –dijo el escritor. Un hombre inteligente y se empeña en hablar de fútbol todo el tiempo". Jorge Luis Borges, célebre escritor argentino, sentía una profunda fascinación por los gatos, siendo Beppo, el gato blanco sentado en medio de ambos, el testigo más cercano de esta escena que enmarca su encuentro con el director técnico César Luis Menotti en 1978 tras el triunfo de Argentina en el mundial de fútbol del que Borges sabía poco y nada.





1419. Manuscrito medieval en latín en el que orinó un gato. El escriba de Deventer (Países Bajos) que lo tradujo en 1420 luego lo maldijo, como consta a continuación: «Aquí no hay error posible. Un gato orinó sobre este texto una de estas noches. Maldito sea ese gato molesto. Tengan mucho cuidado de no dejarles libros abiertos porque allí pueden orinar otros gatos por las noches.» (Fotografía del Archivo Histórico de Colonia, G.B. cuarto, 249, fol. 68r)





1418. Acabo de releer este poema de papá dedicado a Manchita, la gatita adorada de mis padres, cuya muerte fue llorada por ellos como si fuera la hija que no tuvieron, y siento la íntima verdad de sus versos. “Esta piedra de cuarzo en el jardín, / sobre lecho de tierra y alrededores verdes, / se parece a la luna niña de esta mañana. / Y se parece a ti, por su blancura, / en tu noche, bajo ella. / La poesía, como el ángel de Rilke, / no distingue entre vivos y muertos: / así, aún te habla, en esta noche, / tal como si estuvieras, dormitando cerca del fuego. / Y dice que mi mano, en su verdad te acaricia.” ((Poema “Estelas” dedicado a “Manchita”, la gata del poeta Alejandro Nicotra y leído del libro inédito “Última cita / 2009-2020” por su hijo también poeta Esteban Nicotra.)





1417. El expresidente estadounidense Calvin Coolidge con su gatita Blackie en la granja de su familia en Vermont. Coolidge era un conocido amante de los gatos y durante sus años en la Casa Blanca tuvo varios. Pero fue uno llamado Tiger, especialmente querido, y tanto que siempre estaba sobre sus hombros o abrazado a su cuello, el que protagonizó una pequeña aventura cuando en marzo de 1924 de pronto desapareció por horas y no se lo encontraba por ningún lado en la Casa Blanca. La desesperación del Presidente Coolidge llegó a ser tal que ordenó se anunciase por radio su búsqueda hasta que Tiger fue encontrado dormido sobre la rama de un alto árbol de los jardines. (Foto de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos)





1416. La legendaria Nadia Boulanger fue maestra de música clásica del gran compositor argentino Astor Piazzolla. Se conocieron y frecuentaron en París en 1954 y fue ella la que además le marcaría el rumbo de su propia identidad musical como bandoneonista con la expresa recomendación de que no perdiera de vista nunca sus raíces culturales. Una tarde, en plena conversación, mientras Nadia acariciaba a su gato en su regazo, Astor le confió que en Buenos Aires sus amigos lo apodaban “gato”, tras lo cual ella le respondió: “Muy bien puesto ese apodo, sos un gato, sensible, distante, arisco y único como ninguno más, como lo es cualquier gato. No dejes de ser nunca eso.” 





1415. “El vecindario del Sr. Fred Rogers”, en el que participaba también su señora Joanne, fue un famoso icónico programa de televisión estadounidense en el cual dicho matrimonio presentaba además a sus propios gatos. A lo largo del programa los gatos jugaban un rol central, tanto los gatos reales que pululaban por el estudio de televisión como los recordados Blackberry, Pink Paws y Jimmy, y los mininos de ficción, como por ejemplo la marioneta Henrietta Pussycat que jugaba gags y skecthes guionados muy cómicos. El programa pasó a la historia porque buscaba enseñarles a los niños sobre el cuidado de las mascotas y su crecimiento, mostrando las diferentes problemáticas y situaciones que deben tenerse en cuenta a la hora de tener un gato en casa. Para que tengamos una idea, en un episodio de 1993 titulado ‘Then and Now’, Fred Rogers abordó abiertamente ante las cámaras el dolor que le causaba la muerte de uno de sus gatos. Se valió de ese momento triste y real para explicarles a los niños que la muerte es un proceso natural y difícil de enfrentar y asimilar en el cual no se deben negar los sentimientos de pena y angustia o incluso de luto por la pérdida de una querida mascota. 





1414. "Un gato sueña con comerse las sobras de un pez", grabado en madera del artista japonés Kitagawa Utamaro (1751-1806). Un gato duerme acurrucado sobre una tela con expresión de satisfacción, casi sonriente. En la burbuja de su sueño vemos que un hombre está trozando un pez mientras una mujer con un plato espera su parte. Por la expresión del gato entendemos que espera su momento para comerse las sobras del pez.





1413. Los gatos mandaban y Mark Twain ni siquiera los disuadía, sólo obedecía sus deseos. En una de sus cartas contaba que uno de sus gatos disfrutaba meterse en las troneras y hasta dormitar allí por las tardes. «Le fascina estar metido allí, encaja tan bien como un dedo en un guante y puede pasarse horas viendo una partida pero obstruyemdo esa tronera y arruinando muchos tiros que pasan cerca al estirar su patita para cambiarle la trayectoria a la bola y luego mirarte con pícara satisfacción». (Mark Twain en su Carta a Mable Larkin Patterson del 2 de octubre de 1908)





1412. El libro “La historia de la humanidad contada por un gato” (1992) está escrito a 4 patas por un gato y por el humano que decidió traducirlo. ¿Qué puede decirnos un gato, un simple gato, sobre la humanidad? Mucho, si es uno que tiene como nombre Akenatón, tocayo de uno de los faraones egipcios más famosos de la historia. Dicho gato escribió este libro en siamés y fue traducido de su idioma materno por Gérard Vincent. Con un tono irónico y hasta cínico, Akenatón aborda la historia de la humanidad con una cierta distancia llena de humor e inteligencia, desmenuzando con finas garras los aspectos más importantes de la relación hombre-gatos, hombre-mujer, hombre-dioses, entre otras. Además, es un libro muy entretenido, lleno de sarcasmo y simpático desprecio por la humanidad, como el que tendría un gato que admira la belleza y agilidad de un ave en vuelo justo antes de romperle el cráneo con sus fauces. El traductor, Gérard Vincent, nació en París en 1922 y fue profesor del Instituto de Estudios Políticos de su ciudad natal. Hoy es un sociólogo retirado, especialista en la sociedad francesa contemporánea, que en sus ratos libres se dedicó a aprender siamés para traducir lo que su gatito le maullaba al oído. Las últimas noticias que se pueden rastrear de él datan del 97 cuando publicó su último libro. (Extractado de https://litergatura.wordpress.com/





1411. Poema tal como me lo envió por mail desde su Facebook el poeta portugués Luís Palma Gomes, en la foto con su gatinha Gaia. No necesita traducción. Lo publico así para que no pierda su brillo y sonoridad natural. (Visiten el blog del poeta Luís Palma Gomes https://arvorecomvoz.blogspot.com/)