sábado, 3 de octubre de 2026

Sad tanka ---

 





Perdido en vos
Nadie hay en mí siquiera
Qué puedo hacer...
Lo mismo cuando sin voz
Se me queda un poema


Bolsa de Gatos 1401-1410

 




1410. «Decir que Carlos Monsiváis fue un intelectual mexicano es como decir que los gatos son sólo animales domésticos: técnicamente cierto, pero radicalmente insuficiente. Monsiváis fue una de las voces más lúcidas, mordaces y entrañables del México del siglo XX. Un cronista voraz que escribió como quien colecciona estampas de la vida cotidiana, capturando el delirio urbano, la política absurda, los íconos populares, las disidencias invisibles y los gestos mínimos que forman el alma de un país. Pero también -y sin contradicción- fue un devoto amante de los gatos, criaturas que, como él, habitan la frontera entre lo doméstico y lo salvajemente libre. Su casa en la Colonia Portales fue un santuario de felinos y de libros, dos mundos que, para Monsiváis, estaban hermanados por el misterio, la irreverencia y la inteligencia silenciosa. Quienes lo visitaban recuerdan no sólo la biblioteca infinita, sino también la población de gatos que lo acompañaba con la misma naturalidad con que otros coleccionan premios. De hecho, su museo, el Museo del Estanquillo, alberga una sección que rinde homenaje a esta devoción: fotografías, figuras, litografías, juguetes y hasta exvotos felinos. En su crónica ‘Los gatos y yo’ escribió: “El mundo se divide entre quienes entienden a los gatos y quienes jamás comprenderán la ironía.” Monsiváis entendía la ironía como pocos. Su pluma, afilada como una garra, escribía desde los márgenes de cualquier asunto para ponerlos en su centro, como quien acaricia al gato más arisco para descubirir su nobleza. Su gato favorito, Salvador Dalicat, fue inmortalizado en más de una entrevista como parte de su entorno creativo. “Los gatos me recuerdan que la dignidad se puede tener incluso cuando uno depende del afecto ajeno”, mencionó alguna vez. La muerte de Monsiváis en 2010 dejó un hueco, literal y simbólico, en la cultura mexicana. Su colección de libros, su archivo, sus gatos, sus frases y su forma de mirar siguen entre nosotros como una estela de lucidez y de ternura crítica. Su tumba en el Panteón Francés es una "gaturna" que contiene sus cenizas, no tiene esculturas ni placas ostentosas, y allí los visitantes le dejan objetos y figuras de gatos como una ofrenda a un dios doméstico que supo ver el alma de un país.» (Encontrado en Arte & Cultura del Centro Ricardo Salinas Pliego. En imágen vemos la "gaturna" que dejó Monsivais para que contengan sus cenizas tras su cremación.)





1409. 'Manual de terapia felina' de Joaquín Berges es una obra entre la fábula y el retrato psicológico, entre el humor ingenioso y la ternura. Una novela que propone un juego inquietante: examinar nuestras obsesiones, miedos y deseos desde la perspectiva serena y un tanto indiferente de un gato. ¿Y si la mente humana se pareciera, más de lo que creemos, a la de un gato? Un hombre que ha perdido su sombra. Una mujer que ve a desconocidos en los espejos. Un joven que decide vivir en unos grandes almacenes. Una analista que al estudiar los algoritmos de consumo deja de creer en las personas. Dos gemelos idénticos que intercambian sus personalidades para conquistar a una mujer. Una escritora convencida de que lo que imagina se convierte en realidad… Estos son sólo algunos de los casos que trata en sus consultas un terapeuta tan sarcástico como perspicaz, y que registra sus observaciones en un cuaderno en el que la psicología y la ironía se mezclan con un poco de mala leche, vive solo, acompañado por su gato Mismís, al que considera un modelo de satisfacción y equilibrio emocional, y está convencido de que la mayoría de sus pacientes mejorarían si vivieran con gatos. Por eso sus consejos y terapias están teñidos de una filosofía inconfundiblemente felina... (Síntesis del libro encontrada en https://www.planetadelibros.com.ar/)





1408. Haruki Murakami con un gatito en una fotografía de su infancia, tomada en Japón en la década de 1950. El escritor japonés recordó en varias ocasiones que los gatos formaron parte esencial de su niñez. Como hijo único, encontraba en ellos una compañía tan importante como la de los libros. "No tenía hermanos ni hermanas, y los gatos y los libros fueron mis mejores amigos mientras crecía", contó en una entrevista. "Me encantaba sentarme al sol en el jardín, siempre con uno de mis gatos, y pensar en las historias que había leído."





1407. Billy Wright, el histórico capitán de la selección de Inglaterra y del Wolverhampton Wanderers, se hizo famoso en el mundo del fútbol por una icónica fotografía de 1949 en la que aparece sosteniendo en brazos a Tiddles, el gato mascota del equipo Brighton & Hove Albion, en señal de camaradería. Dicha imagen fue tomada durante un entrenamiento de la selección inglesa en la ciudad costera de Brighton. Billy Wright  jugó cien partidos internacionales y estuvo en tres copas del mundo en 1950, 1954 y 1958. (Foto del Archivo Hulton)





1406. El célebre escultor francés Auguste Rodin tuvo entre sus más íntimas pertenencias esta antigua estatuilla de gato egipcia de metal cuproso, aleación de cobre, propia del Período Tardío al Período Ptolemaico en- tre el 664–30 a. C. Representa a la diosa Bastet de forma gatuna, la cual fue considerada objeto de culto. Rodin había reunido en vida una vasta colección personal de más de 6000 antigüedades, incluyendo alrededor de 1000 piezas del Antiguo Egipto. La estatuilla del gato de Rodin en particular formaba parte de su colección privada y posteriormente se la incorporó a la colección permanente del Museo Rodin de París. La pieza ha sido presentada en destacadas exposiciones, como la recordada «El Egipto de Rodin», la cual indagó cómo fue que estos objetos influyeron tan profundamente en el proceso creativo del escultor y en su extremo conocimiento de las formas humana y animal. (Extractado de un informe del Instituto para el Estudio del Mundo Antiguo de Nueva York)





1405. Obra del siglo XVII de pintor no identificado, pero perteneciente a la Escuela Lombarda del Barroco, en la que una mujer sostiene en sus brazos a un gato consentido mientras otra mujer, con un gato negro colgando de su hombro, le está dando de comer en la boca. El movimiento Barroco solía mostrar escenas de la vida cotidiana, a menudo de tono intimista, agradable, afectuoso o incluso humorístico.





1404. “La culpa no existe en el vocabulario felino. Jamás sienten remordimiento por comer demasiado, dormir en exceso o acaparar el cojín más cálido de la casa. Disfrutan cada momento placentero a medida que se presenta y lo saborean al máximo hasta que una mariposa o una hoja que cae desvía su atención. No malgastan energía contando las calorías que han consumido ni las horas que han desperdiciado tomando sol. Los gatos no se castigan por no esforzarse lo suficiente. Para ellos la pereza es una forma de arte y la cultivan con devoción. Desde sus posiciones privilegiadas en lo alto de muros, vallas y cornisas observan las diferentes ‘rutinas y obligaciones humanas’ como lo que son: un desperdicio sin sentido de un tiempo para una buena siesta o para hacer fiaca.” (Helen Brown, escritora de Nueva Zelanda, famosa por sus libros sobre el comportamiento de los gatos)





1403. Nicolas Cage, ya casi un actor de leyenda de Hollywood, es famoso por su excéntrica personalidad, aunque pocos saben que su vida gira en torno a su amado gato Maine Coon negro llamado Merlin, al que adoptó en 2017. En varias entrevistas y en especial en una reciente en el Los Angeles Times Cage afirmó abiertamente y con total franqueza que Merlin es su mejor amigo, que tienen un vínculo extraordinariamente intenso y cariñoso, que desayunan, comen y duermen juntos abrazados. “Trato de que no se quede nadie a dormir conmigo por las noches.  Su sola compañía me proporciona una energía maravillosa y amorosa que me tranquiliza por completo y me mejora como ser humano. Merlin es mi amigo y mi hermano, de ninguna manera mi mascota.”





1402. Bernard "Hap" Kliban (1 de enero de 1935 - 12 de agosto de 1990) fue un caricaturista ilustrador estadounidense, famoso por sus dibujos de gatos, nacido y criado en Connecticut que estudió en Pratt y Cooper Union, pero que nunca se graduó. Tras abandonar la escuela de arte Kliban viajó por Europa donde sólo se dedicó a pintar tratando de encontrar su estilo. Al regresar a Estados Unidos se estableció en San Francisco y trabajó como ilustrador publicitario independiente hasta principios de la década de 1960 cuando la revista Playboy lo contrató como caricaturista. Esto cambió su vida en más de un sentido, no solamente porque pasó a ganar muy bien sino porque fue la editora de Playboy, Michelle Urry, quien descubrió sus dibujos de gatos y lo instó a publicarlos. La historia cuenta que Michelle visitó a Kliban en su estudio una tarde y al ver sus dibujos de gatos a montones quedó tan fascinada que le presentó a un agente y así, en 1975, Kliban publicó su primer libro de dibujos de gatos: ‘Cat’. Lo demás fue una carrera tan prolífica como exitosa ya muy bien conocida. (En imagen vemos un autorretrato de Kliban con una de sus gatunas creaciones.)





1401. “Cuando duermes, / el tiempo baja la voz. / La prisa se queda fuera / y el silencio florece. / Es un pequeño milagro / envuelto en cariño y ternura, / como un puñado de nubes / con forma de gato. / Qué afortunados somos / quienes aprendemos que, a veces, / la felicidad consiste simplemente / en sentirse querido / y cerrar los ojos.” (Poemazo publicado el viernes 31 de julio de 2026 por Nuria Espinosa en su recomendable blog https://escritoranuriadeespinosa.blogspot.com/ - En imagen, la bella Gris, “una gata revoltosa que hoy está perezosa”)