“Not to be reproduced” o “Prohibida su reproducción” es la
obra de 1937 en la que René Magritte retrata al poeta Edward James delante a la vez que dentro de un espejo que lo refleja de un modo surrealista, es decir lo ubica
(es mejor el término) de espalda, en un ámbito que es el propio cuadro, como metido
“al otro lado del espejo”, mirándose la nuca mientras que su rostro no se refleja, mostrándolo
incógnito a la par que dándonos la espalda, como reflejo de alguien buscándose
y como observación o advertencia del propio artista de que precisamente a eso estamos
condenados, a no ser nunca del todo reflejados, ya que no hay imagen que no sea
ilusoria porque constantemente cambia, ya que nunca somos el mismo sino que
vamos siendo, infinidad de reflejos venimos siendo desde siempre, lo cual pone en
serias dudas la subjetividad de la identidad (si es que existen aún tales categorías
en verdad), aparte de evidenciar su libertad como pintor visionario.
La pintura destaca también, como si ya no estuviera claro,
la idea símbolo del espejo infiel, como efectivamente lo son todos los espejos
cuyos reflejos son transitorios, impermanentes, momentáneos, pasajeros o dicho
más nítidamente irreversiblemente irrepetibles y hasta nuevos. El espejo, ¿hace
falta insistir sobre el particular?, es entonces como un mirador que enmarca
una oquedad en la realidad a la vez contigua con otra simultánea realidad, es
también de algún modo un vacío de ilusorio contenido disimulado por un cristal
que en una de sus caras tiene adosada una lámina de metal reflectante donde uno
y su medioambiente pueden en ella reflejarse como sitial desde el cual puede
uno mirarse a la cara o a los ojos, vestirse o peinarse a la par que verse envuelto
en su espacio circundante.
Adicionalmente, además, lo que Magritte incluso nos
enseña es que nadie puede verse jamás sino apenas como una versión más de las tantas
que alberga cada cual, desafiando la creencia de que el arte es espejo de la
realidad, ya que a lo sumo logra replicarla en parte o tal vez convertirla en
una falsedad. Adviértase asimismo que sobre el estante aparece un libro, un
ejemplar de "La narración de Arthur Gordon Pym" de Edgar Allan Poe, cuyo
inquietante mensaje, tan vigente en la actualidad, postula que el ser humano vive
inmerso en una vorágine entre lo desconocido y la fragilidad de la razón al
tiempo que termina admitiendo como posible lo creía imposible en su imprecisa cada vez más insondable
realidad.


La pintura es hermosa, los espejos son mentirosos, muchas veces sí, nos engañan y no muestran nuestra verdadera imagen y nosotros crédulos mortales les creemos.
ResponderEliminarUn abrazo Carlos, un placer leerte.
PATRICIA F.
We are all art, we are special artists:))
ResponderEliminarHave a nice day
Debemos tener cuidados con los espejos, en especial los de casa, los que ya nos conocen y por eso nunca nos dan la imagen real...
ResponderEliminarMe encanta Magritte, esos juegos que se traía, y me ha gustado mucho tu interpretación. Gracias
Saludos
Bom dia meu querido amigo poeta Carlos. Aqui na minha casa, só tenho dois espelhos. Eles só refletem a nossa imagem exterior. Uma excelente manhã de quarta-feira e um grande abraço do seu amigo carioca.
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