1350. “No me gustan los gatos caros, finos, con
pedigree que ronronean posando en los sofás de la sala. Me encantan los otros,
los salvajes y despeinados. Los que cazan pájaros, caminan por donde quieren y
corren por las calles como fantasmas buscando amor. ¿Te has dado cuenta de que
las gatas callejeras están a menudo embarazadas? Es natural, porque también
quieren amar...” (Pablo Picasso, según consta en la página 87 de las memorias de
1939 del célebre fotógrafo francés Brassay)
1349. “Filósofos de todas las épocas / los más
sabios entre los sabios / han intentado analizar en vano con sus mentes / lo
que no pueden siquiera comprender / Te desconcierta a cada paso / como el señor
Hamlet en su obra / Desvía tu razonamiento / finge interés en el hilo o en la
lana / o en cualquier cosa que ruede / Nos enseña que en la vida es mejor dejar
hablar a los demás / y escucharlos decir las tonterías que uno mismo podría
decir…” (“El Gato”, ilustración y poema de Oliver Herford (1863-1935) publicado
en 1900. Herford fue un célebre ilustrador, poeta y dramaturgo estadounidense
conocido como el "Oscar Wilde americano", famoso por su ingenio y su
profunda afinidad con los gatos, reflejada en obras literarias como “The
Kitten's Garden of Verses”.)
1348. “Los gatos logran sin ningún esfuerzo algo
que para nosotros los seres humanos es imposible: pasar por la vida sin hacer
alboroto.” (Ernest Hemingway)
1347. “Mientras escribo Philia viene a sentarse,
a acomodarse sobre mis papeles, toma mi pluma con sus manos de terciopelo, se
recuesta en mí con todo su ser. La acuno como en tiempos de Montaigne y La
Boétie. Qué nombres, cuánto misterio, qué amores. Montaigne no nos dice que ha
llamado La Boétie a su gata por placer, nos lo deja adivinar. Entre ellos, la
costura que hace de los dos una única criatura es invisible. Cuando Philia mi
gata se fusiona conmigo nuestros amores nos transportan más allá de ella y de
mí. Es como cavila Montaigne: 'Juego con mi gata, pero quién sabe si no es ella
la que pasa el tiempo jugando conmigo…' (Hélène Cixous en “Nosotras en suma”.
Como feminista, profesora universitaria, escritora, poeta, dramaturga,
filósofa, crítica literaria y especialista en retórica, ella siempre abordó la
figura del gato (y los animales en general) en su obra, especialmente en
“Animal amor”, como seres que escapan a la categorización humana y poseen su
propio mundo. A través de sus experiencias personales, incluso con su gata
Philia, exploró la alteridad, la convivencia íntima y el amor indómito,
cuestionando la visión tradicional del animal como ser inferior. Cabe destacar
que Philia, nombre que eligió para su gata, proviene del griego y quiere decir
amor fraternal, y por extensión amistad, afecto o afinidad intensa. En la
antigua Grecia representaba un amor basado en la admiración y el respeto. En
italiano Figlia y en portugués Filha significan hija.)
1346. Cuando Winston Churchill vendió su
residencia de Chartwell para las reuniones y veladas del National Trust británico
lo hizo con una inamovible condición: siempre debía haber un gato color naranja
llamado Jock viviendo allí. Y no fue broma; lo hizo constar en las escrituras.
Jock había sido su inseparable compañero y Churchill quería que de alguna
manera su presencia perdurara después de su muerte. Hoy en día la tradición
sigue vigente. Jock VII, un gatito anaranjado rescatado a los seis meses, se
pasea orondo y sin restricciones de ninguna clase por los jardines, salones y
habitaciones de Chartwell.
1345. Irem
Yazici es una extraordinaria artista autodidacta del bordado radicada en
Eskisehir, Turquía. Amante de los gatos, como casi todos en su país, ella ha
creado diversos motivos teniéndolos siempre como modelos. "La idea de
mezclar la tradición inherente del bordado con enfoques modernos me pareció por
demás interesante", postula. Su trayectoria artística empezó en 2014
creando obras que impactan por su belleza, diseño surreal y mágica visión,
explorando en una gran variedad de combinaciones de colores y texturas, las que
además son vendidas como creaciones únicas al no ser confeccionadas en serie.
“Como cada gato es único, mis obras también lo son”, suele decir Irem Yazici.
1344. "Mi marido me decía que eligiera, era
él o mi gato. Pobre. A veces lo echo de menos..." solía ufanarse la devota
gatera Zsa Zsa Gabor, verdadero ícono de una época dorada de Hollywood y
Broadway. Actriz húngara-estadounidense, comenzó su rutilante carrera en los
escenarios de Viena y fue coronada Miss Hungría en 1936. Casada varias veces
entre 1937 y 1986 con adinerados personajes, solía además jactarse: “Soy una
ama de casa maravillosa. Cada vez que dejo a un hombre, me quedo con mi gato y
con sus casas".
1343. Lafcadio Hearn fue un periodista, traductor
y escritor criado en Londres pero nacido en Grecia que se fue a vivir al Japón
en 1890 hasta su muerte en 1904, tiempo durante el cual se convirtió en uno de
los primeros y más influyentes intérpretes de la cultura japonesa para
Occidente. Se nacionalizó japonés como Koizumi Yakumo, enseñó literatura en
Matsue, Kumamoto y Tokio, y escribió obras clave como “Kwaidan: historias y
estudios sobre fenómenos extrañas.” Lafcadio amaba a los gatos y solía pasar
horas estudiándolos en un ambiente social y cultural donde el gato siempre tuvo
un papel muy importante. Entre sus obras se desctaca el cuento «El niño que
dibujaba gatos», publicado en 1898, el que narra la historia de un niño, el
menor de una familia campesina japonesa, que es enviado a un templo para
formarse como sacerdote. El niño se inicia en el sacerdocio mostrando que entre
sus habilidades tiene una obsesión, la de dibujar gatos, lo que no es bien
visto por su maestro instructor porque dificulta su aprendizaje. Así las cosas,
el maestro instructor, tras muchas advertencias para que desista de dibujar
gatos de todas las razas y en las más diversas circunstancias, termina
expulsándolo del sacerdocio. El niño entonces se refugia en un templo cercano
abandonado en cuyos paneles, frisos y paredes continúa dibujando gatos que
cobran vida por las noches para protegerlo. El cuento combina leyendas del
folkclore japonés con elementos sobrenaturales para enfatizar que los gatos
además de amadas mascotas son poderosas figuras espirituales cuya función es
combatir el mal… (Pueden leer el cuento completo en https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/lafcadio-hearn-el-nino-que-dibujaba-gatos/)
1342. “Cuando ellos quieren algo esperan que
nosotros, sus sirvientes, porque así nos ven, se lo alcancemos de inmediato, ya
sea su comida, sus juguetes o tan sólo nuestra atención. Hacen de nosotros lo
que quieren…”, y no terminó de decir eso el politólogo polaco Jerzy Targalski
que, en plena entrevista para el programa de televisión holandés
‘Nieuwsuur’, su gato Lisio escaló por su
brazo hasta acomodarse sobre sus hombros y comenzar a lamerle la oreja,
refrendando como absolutamente cierto lo que acababa de decir Jerzy, mientras
en la entrevista continuaba con el análisis de la actualidad política en
Polonia.
1341. Un par de pendientes medievales de oro con
forma de gato, con un peso de 22 gramos y un labrado minúsculo e intrincado de
estrellas, gotas y medialunas aplicadas, mediante la técnica del grano, puede
verse en estas verdaderas reliquias del
arte joyero armenio encontradas en las ruinas del pueblo de Subatán a 15 km de
la antigua ciudad armenia de Ani, floreciente capital del reino Bagrátida, al
este de Turquía, en los siglos X y XI antes de su declinación.










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