miércoles, 4 de febrero de 2026

Bolsa de Gatos 1331/1340

 




1340. “No puedo más del dolor. Y no sé cuándo terminará mi duelo. Llegué de Buenos Aires y encontré a Limón muerto. Al parecer mordido por perros. Hoy me iré a dormir sin entender y con un dolor profundo. Yo, su amigo preferido, no estuve ahí para ayudarlo... No iré a Mendoza. El evento queda suspendido. No responderé mensajes ni hoy ni mañana. Sólo voy a llorar la ausencia de Limón y a preguntarme por qué la vida es tan injusta El sábado nos vemos en la clase por zoom…”, compartió recientemente en su Facebook Hugo Lescano, analista experto en  lenguaje y comunicación no verbal con reconocida trayectoria en los medios audiovisuales de todo el país.





1339. Léonard Tsuguharu Foujita fue un pintor franco-japonés. Nacido en 1886 en Tokio, Japón, tras estudiar pintura occidental durante su adolescencia se mudó en 1913 a París donde profundizó sus conocimientos en acuarelas. Como era un amante de los gatos, Foujita empezó a pintarlos y muy pronto se hizo conocido por el mote de "maestro felino" en el mundillo del arte. "La razón concreta por la que me fascinan y disfruto tanto ser amigo de los gatos es que tienen dos personalidades: una salvaje y otra doméstica. Esto es lo que los hace para mí interesantes. Si tienes un león o un tigre joven en casa, está bien mientras son pequeños, pero luego de un tiempo no sabes qué hacer con ellos. Un gato es un animal salvaje siempre y lo exhibe dependiendo del momento, y eso me gusta". Pero tanto amaba a los gatos Foujita que no solamente los pintaba, también los rescataba. En una ocasión, ante la requisitoria periodística espetó con firmeza: "No soy una anciana que no puede vivir sin un gato y no necesito que tengan pedigrí. Recojo gatos callejeros. No hay muchos así en Francia, aunque me encuentro a uno o dos cada año, los llevo a mi casa y los cuido, y me inspiran".





1338. Thomas Dutronc, hijo de los recordados amantes de los gatos, Jacques Dutronc y Françoise Hardy, acaba de convertirse en mecenas de la reputada asociación Handi'cats. El cantante, sensible ante los casos de maltrato animal, salió en defensa y apoyo de la asociación protectora que socorre a los gatos desvalidos o abandonados. “Leí un libro de un paleontólogo que decía que los seres humanos no somos los seres animales más evolucionados. La prueba está que todavía existe el maltrato animal y tanto los que lo cometen como sus cómplices, los que miran para un costado, son desalmados. La crueldad hacia los gatos o cualquier animal es inconcebible. Por eso la labor de este tipo de organizaciones es trascendental”, dijo Dutronc junto a Poucet, el último gato que adoptó y llevó a su residencia en Córcega a convivir con decenas de gatos rescatados y sus crías. 






1337. “Dos gatos”, linograbado a lápiz sobre papel japonés de la pintora y diseñadora británica Enid Marx. Integra el catálogo de la Librería Pallant House Gallery. Este es uno de los trabajos que la artista realizó para sus amados gatos, Sam y Arry, a quienes además les dedicó el libro "Sam & Arry: Or Thereby Hang Two Tails" publicado en 1972.





1336. La pintora y diseñadora inglesa Enid Crystal Dorothy Marx (1902-1998) trabajando con un gatito sobre el hombro. Ella fue una destacada artista británica, fundamental para el desarrollo del diseño moderno del Reino Unido, especialmente en el ámbito textil. Su trabajo se caracterizó por el uso de formas geométricas, colores vibrantes y un estilo distintivo. Ilustró grandes libros, es famosa su monografía sobre Durero, y diseñó estampillas, como el retrato de la reina Isabel II en la serie británica Wilding de sellos de un centavo, medio penique y tres medio penique, y la emisión de sellos navideños de 1976 con bordados medievales. En fin, Enid Marx fue una artista versátil que dejó su huella y que valoraba la artesanía y el arte popular: una apasionada por su trabajo, por evolucionar creativamente y por sus amados gatos, a los que dedicó varias obras.





1335. El Tamra Maew o Tratado sobre Gatos tailandés del Siglo XIV fue compuesto en Ayutthayam, y contiene ilustraciones y leyendas que describen físicamente, además de los atributos de cada raza de gato, destacando los beneficios de los que gozaría quien los tuviere en su familia. La forma fonética “maew” suena obvia ya que alude al maullido y el nivel literario en el que está escrito exhalta poéticamente a los gatos con versos tales como "Ojos como arenas doradas de topacio brillante", "Pelaje blanco como nube flotando alrededor de su boca", "Ojos iluminados como rayos fulgurantes". (Tratado sobre Gatos 3)





1334. “Qué es la felinidad? ¿Y dónde debemos encontrarla? / Le respondo al amigo quisquilloso que llevo dentro / O quizás al enemigo de mis días y horas de vida sin esperanzas / Y lo hago con sabiduría, ingenua o inocente, no lo sé / Porque me basta saber que mi felinidad / Es una entidad firme y orgullosa de la que los hombres carecen por completo.” (Declaración en versos de Darío Bellezza, poeta y dramaturgo italiano identificado con los gatos)





1333. La virtuosa clavecinista e intérprete de piano y órgano Wanda Landowska fue la primera mujer que grabó 'Las Variaciones Goldberg' de Johann Sebastian Bach en clavecín en 1933. Wanda amaba a los gatos, solía decir que eran, a la par de la música, su pasión. En la foto la vemos tomando en sus manos un gatito negro y blanco junto a dos alumnas, una de las cuales, Denise Restout, la del vestido estampado, sería su fiel amante y compañera de toda la vida, y quien habría de presentarle a Natalie Clifford Barney, otra empedernida amante de los gatos que gustaba reunir a los artistas de la época en el salón de tertulias y veladas literarias donde Wanda encontraría vinculaciones para encaminar su carrera musical.





1332. «Marc Augé: Así es. He tenido gatos toda mi vida y los he querido mucho. Mis gatos siempre me sorprendieron a medida que avanzaba su edad. Sea como fuere, los gatos se adaptan al tiempo de una forma maravillosa, y no conocen su edad. A mis gatos los he visto envejecer, pero ellos no se vieron envejecer. Se adaptaron. Primero saltaban arriba de un armario, de un solo impulso. Luego envejecieron un poco y se conformaron con saltar arriba del sillón. Y más adelante se quedaban propiamente sobre el sillón, y finalmente no saltaron más. Pero creo que disfrutaban del tiempo igual. Un rayo de sol, lo que fuere, cualquier cosa los hacía ronronear. En distintos grados, claro. Renunciaban a sus ejercicios progresivamente. Se adaptaban al estado de sus fuerzas y creo no pensaban en la disminución de las mismas. Y experimentaban, porque de eso se trataba, en ese instante experimentaban como un goce, que es exclusivo de los gatos, de saber disfrutar del aire, de la luz. Y se fueron muriendo, por supuesto, pero sin mayores problemas, con naturalidad…”» (Marc Augé, antropólogo autor de “El tiempo sin edad” entrevistado por Silvia Hopenhayn)





1331. «Silvia Hopenhayn: Quería concluir con una frase de este libro, porque “El tiempo sin edad” es un ensayo en sí mismo, pero que tiene que ver también con el poder del gato, que no es el mismo poder que rige a los hombres. Quizás tienen más suerte. Porque dice así: “El gato no es una metáfora del hombre, sino un símbolo de lo que podría ser una relación con el tiempo que logra a la vez una abstracción de la edad. El tiempo es una clase de libertad y la edad una limitación. El gato aparentemente no conoce esa limitación.”» (Fragmento de una entrevista de Silvia Hopenhayn al antropólogo Marc Augé, autor de “El tiempo sin edad”)



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