sábado, 2 de abril de 2022

Bolsa de Gatos 871/880

 




880. “Te quiero como gata boca arriba / panza arriba te quiero / maullando a través de tu mirada / de este amor-jaula / violento, lleno de zarpazos / como una noche de luna / y dos gatos enamorados / discutiendo su amor en los tejados / amándose a gritos y llantos / a maldiciones, lágrimas y sonrisas /(de ésas que hacen temblar el cuerpo de alegría) / Te quiero como gata panza arriba / y me defiendo de huir / de dejar esta pelea de callejones y noches sin hablarnos / este amor que me marea / que me llena de polen, de fertilidad / y me anda en el día por la espalda haciéndome cosquillas / No me voy, no quiero irme, dejarte / te busco agazapada, ronroneando / te busco saliendo detrás del sofá / brincando sobre tu cama / pasándote la cola por los ojos / te busco desperezándome en la alfombra / poniéndome los anteojos para leer libros de educación del hogar / y no andar chiflada y saber manejar la casa / poner la comida, asear los cuartos / amarte sin polvo y sin desorden / amarte organizadamente, poniéndole orden a este alboroto / de revolución y trabajo y amor a tiempo y destiempo / de noche, de madrugada / en el baño, riéndonos como gatos mansos / lamiéndonos la cara como gatos viejos y cansados / a los pies del sofá de leer el periódico / Te quiero como gata agradecida / gorda de estar mimada / Te quiero como gata flaca / perseguida y llorona / Te quiero como gata, mi amor / como gata Gioconda, como mujer te quiero.” (Poema de la novelista y poeta nicaragüense Gioconda Belli)





879. “Amaba tanto a los gatos. Eran su pasión y regocijo…” Peter Freestone, asistente y cocinero personal del gran cantante de Queen, cuenta en su libro “Freddie Mercury” respecto del chaleco que quiso usar (cuando sabía que el final estaba cerca) en el último video de la banda: “Amaba con locura ése chaleco. Fue un regalo de Donald McKenzie, que luego de reunir todas las fotos de los gatos de Freddie se las dio a un artista amigo suyo para que se los pintara en su chaleco de seda preferido”.





878. “Lo principal es no caer en el gran yerro y siempre recordar que el gato no es un perro…” solía decir el célebre poeta T. S. Eliot.





877. “En mi parque hay muchos gatos. / Uno es Calabaza / -el gatito de mi casa- / otro -al que llamo Garfield- / es un gato anaranjado. / Uno -que nos tiene miedo- / es gris atigrado. / No se deja hacer mimitos / -nos da pena- / ¡es un gato abandonado! / Y también se suma / a esta comparsa / Chirlo - negro con manchas blancas- / con su familia de personas / vive a la vuelta de casa. / En ocasiones / aparece Chimuelo / -el gato de mi hija- / que es tranquilo y casero. / Para completar esta banda / a veces viene una gata bonita / -en blanco y negro- / parecida a Chirlo / -pero al revés las manchas- / ¿será su hermanita? / Se miran, se huelen / juegan, pelean / y duermen la siesta... / ¡Esta pandilla gatuna / -en el parque de mi casa- / arma siempre alguna fiesta!” (“La pandilla de mi Gato”, entrañable poema de Lucía, en la foto rodeada de sus gatos, creadora desde Ushuaia de su imperdible blog http://quemeimportatupasado.blogspot.com/)





876. Luego de que falleciera Griot, Chester Himes, padre de la novela negra estadounidense, soportó un largo período de soledad y muy honda tristeza, el cual fue interrumpido cuando alguien le acercó otro gato al que llamaría Deros, por su personalidad completamente diferente a la de su inolvidable siamés. Un verdadero antídoto contra el estrés de la vida cotidiana fueron siempre los gatos para Chester Himes. (Extractado de “Los escritores y sus gatos” de Alison Nastasi, editado en 2018 por Chronicle Books)





875. Un poema irlandés del siglo IX, replicado en diversas ediciones, cuenta la historia de un monje y su gato Pangur Ban (Todo blanco significa). Atribuido a un discípulo de San Patricio, patrono de Irlanda, el poema fue escrito en uno de los márgenes de un manuscrito de las Epístolas de San Pablo.  Se desconoce la identidad del autor, probablemente irlandés y de dicho siglo. Esta es una de las traducciones que llegaron hasta el día de hoy: “Yo y mi gato Pangur Ban / Seguimos un parejo plan / Mientras él caza sus ratones / Cazo yo las emociones / Lejos del loor mundano / Me siento lápiz en mano / Pangur mira y sin rencor / Pone en obra su labor / Gozosos nos pueden ver / Viviendo con sumo placer / Cada uno en el mismo hogar / Con mi deleite y su solaz / Y cuando un ratón pasa / Veloz Pangur lo caza / Una palabra a menudo / Cae en mi red y la anudo / Frente al muro, la mirada / Fija él feroz, descarnada / Junto al muro del saber / Templo yo mi parecer / Para el gato, qué gentil / Si un ratón deja su cubil / Para mí, qué regocijo / Si alguna duda corrijo / En la casa, sin boato / Yo y Pangur Ban, mi gato / Cada uno por su parte / Afinamos nuestras artes.”





874. “Cada vez que llueve / el gato se refugia bajo un toldo en el patio / Allí duerme / mientras la lluvia golpea todas las cosas que en el mundo son su propia desnudez / Qué soñará –pregunto / ese flaco y aguerrido macho que se sume a lo largo de sí mismo / y gusta de dormir bajo la lluvia? / ¿Que con su rugido tiemblan las cosas que en el mundo son su propia desnudez? / Soñará que se aparea con leonas, panteras y leopardos? / ¿Que les hace hijos sobre los que orgulloso reina / y que a su paso le ofrendan gamos, venados, ronroneos súbitos? / O de un modo más doméstico / soñará con los restos de liebre que ha robado de la casa vecina y abandonado en el patio / y que bajo este clima otoñal se pudren lentamente?” (‘El gato trae los restos de una liebre’, poema del poeta platense Jotaele Andrade; integra su libro “La rosa orgiástica”)





873. Tras la separación de Los Beatles anduvieron distanciados y aunque la relación había sido siempre áspera McCartney y Lennon volvieron a verse con mayor asiduidad a principios de 1974, e incluso alguna vez volvieron a tocar en privado. Después McCartney solía llamarlo por teléfono con frecuencia y fue durante una de esas comunicaciones que Lennon llegó a espetarle: «¡Eres todo pizzas y cuentos de hadas!» en alusión a sus letras como solista. En el esfuerzo por evitar discusiones sobre lo musical McCartney desviaba el tema y terminaban hablando sobre sus animales predilectos, los gatos, o de la crianza de sus hijos o de las diferentes técnicas en el horneado de panes…





872. “Crear es vivir, y sin gatos es imposible” solía decir Leonor Fini, una mujer de rompe y rasga, ícono feminista, artista original, controvertida, siempre libre y nunca convencional, glamorosa y carismática excéntrica musa que llegó a convivir con 23 gatos persas en su casa parisina, artista que se movió como pez en el agua en un mundo de artistas hombres donde supo constantemente inventarse a sí misma. Había nacido (en el Buenos Aires de 1907) y hecho toda la vida lo que le vino en gana, sin importarle las críticas. Posó desnuda para Cartier-Bresson en 1933, convivió al mismo tiempo durante décadas con dos de sus amantes, el poeta polaco Constantin Jelenski y el pintor y diplomático Stanislao Lepri. Se atrevió en pleno auge a desafiar al todopoderoso Papa del Surrealismo, André Breton. A menudo la han etiquetado como una artista surrealista –junto a Leonora Carrington, Dora Maar, Maruja Mallo, Frida Kahlo, Meret Oppenheim, Lee Miller, Dorothea Tanning, Remedios Varo y otras– aunque nunca quiso adscribir a ningún grupo. Sus obras se exhibieron en la Galería Julien Levy de Nueva York y en la mítica exposición «Fantastic Art, Dada, Surrealism» patrocinada por Alfred H. Barr en el MoMA en 1936. Se codeó con lo más granado del mundillo artístico de mitad del siglo XX: Éluard, Bataille, Magritte, Cocteau, Max Ernst, Picasso, Gala y Dalí, Leo Castelli, Ana Magnani, Visconti, Genet, Margot Fonteyn. Entre sus afamados admiradores rendidos a sus pies se cuentan Andy Warhol y Madonna. Fue musa además de Christian Dior y qué no fue la talentosa hoy ya casi olvidada Leonor Fini, en la foto en su casa de París en 1956 con uno de sus gatos persa en brazos. 





871. “Amo a los gatos, les debo todo... y lo mejor es que no les interesa que se los reintegre.” (Ángel Ortuño, poeta y narrador mexicano fallecido el año pasado)


10 comentarios:

  1. Deliziosi gatti, grande compagnia degli umani
    Un saluto, Carlos,silvia

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  2. Grandes historias gatunas amigo Carlos. Son entrañables y adorables, solamente lo saben y conocen aquellos que han tenido la ocasión de tener el cariño de uno de ellos.
    Un gran abrazo gatuno y feliz domingo.

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  3. Cada historia tiene un factor común: el gato y sus cualiades. Ellos no son conscientes de lo que provocan en quienes les amamos... o tal vez sí, y es por eso que cuando ronronean nos dejan una canción para el recuerdo. Me encantó tu bolsa de gatos, como siempre.

    Mil besitos más y mi cariño, amigo Carlos.

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  4. Maravillosos fragmentos que vas recopilando en cada "Bolsa de gatos"
    Amé ese chaleco de Freddie Mercury, una genialidad la frase de Ángel Ortuño, tan cierto es que nada te piden a cambio, lo de McCartney y Lennon es tal cual lo que hago con mi hija cuando "el horno no está para bollos" jaja
    Abrazo, gracias por este espacio y ¡buen comienzo de semana!

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  5. Tus historias de gatos son mágicas y maravillosas, Carlos. He disfrutado mucho con tu bolsa de gatos.

    Qué animales tan fantásticos.

    Adoro a los gatos. Tener uno o varios gatos en mi hogar es imprescindible para mí.

    Te dejo un abrazo
    Y mi admiración

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  6. Gracias por los aportes que nos traes, los desconocía.
    Abrazo gatuno, Carlos.
    Miau!!

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  7. Ah, los gatos, con su elegancia y misterio :)
    He disfrutado con esta entrada, sobre todo por reencontrarme con Gioconda Belli y Leonor Fini.
    Los gatos de Lucía, entrañables.

    Abrazo, Carlos.

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  8. Muy buenas historias reunistes de los gatos... Me gustaron mucho y regresaré con tiempo a releer... Por ahora me gustó eso de ... Amor a zarpado 🤗🤭

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  9. Cuánto artista al que aún no me arrimé, en especial los poetas, con quienes tengo muchas deudas pendientes.
    Tengo entendido que McCartney además le dedicó la canción del disco blanco a su perra Martha

    Abrazazos

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