
Sé lo que quiero
Pero no para qué lo quiero
Sé lo que es el bien
Y también lo que es el mal
Aunque ya no sé cuál es cuál



Hora inmóvil
Atiborrada soledad
El largo viaje hacia uno mismo
Durando lo que una lágrima
En caer por tu mejilla
Luz ciega
Mirada vacía
Porque antes de que el sol fuera
Yo ya me había inventado
Los que serían
Dulce pura desolación
La felicidad es eso que quieren
Quienes le temen al porvenir
Una eterna ausencia
Una verdadera mentira
Tan imperceptible
Como lagrimear bajo la lluvia despiadada lluvia
Tan inasible
Como el significado de tus promesas
Tan inescrutable
Como cualquier crédula certeza

ARGENTIRA
Nada busco ni quiero
Nada temo ni espero
Nada acierto ni pierdo
Nada pido ni niego
Nada preciso ni suerte
Nada tengo ni muerte
Nada oculto ni reprimo
Nada tanto ni suficiente
Nada valido ni maldigo
Nada prohíbo ni castigo
Nada imputo ni consiento
Nada olvido ni miento
Nada mejor ni peor
Nada triste ni serio
Nada siempre ni jamás
Nada menos, nada más
(Pintura de SANDRA SANTANDER VALDIVIA en artelista.com)


Olas de luz
Rompen a orillas de mi noche
Contra las nubes del sueño van a dar
Entre recuerdos y anhelos se astillan
Naufragios, dudas, tempestades
Vuelan al abismo del cielo
Terrores, elementales soledades
Siembran el aire
Con semillas de mar
Que el viento dispersa aquí o allá
Por todas partes
Mientras las musas ojalá
De una buena vez me dicten
Versos que jamás
Ningún poema profanen



Ángeles malditos
3.
4.

En un cuarto en la terraza de su casa en Cadaqués
Las decorativas cabelleras de nubes de hongos atómicos
¿Quién salvará a Salvador?
Caminaba por ese desierto tantas veces por él pintado
La ferocidad de la traición y el deseo