miércoles, 1 de abril de 2026

Poema de ayer ---

 






Amaba mirarte
Ni siquiera un segundo
Ni por todo el oro del mundo
Y aún a riesgo de quedarme ciego
Dejaba de contemplarte
Incluso reflejado
En el espejo en tu ausencia
Amaba admirarte
Musitando desnuda
Aquel poema de Juan L. que jamás leíste
“La Brisa Profunda”
Hundido en el fondo del aire
Amaba amarte
En alas de un vívido paisaje de recuerdos
De lo que nunca nos ha sucedido
En aras de un mismo deseo compartido
Hoy ya confinado
Entre los oscuros fulgores del olvido
Ser tu destino y que fueras el mío…
Amaba soñarte
Hasta que de vos ayer me despertaste


(Juan L. Ortíz, poeta a cuya obra aludí en un verso)


Bolsa de Gatos 1351/1360

 




1360. Adolphe León Willette, (Châlons-sur-Marn, 31 de julio de 1857 - París, 4 de febrero de 1926) amante de los gatos, fue un pintor, ilustrador y caricaturista francés, conocido por ser el arquitecto del famoso cabaret Moulin Rouge. Además incursionó en política presentándose como candidato "antisemita" en el distrito 9 de París para las elecciones legislativas de septiembre de 1889. En su biografía consta que estudió durante cuatro años en la Escuela de Bellas Artes de París bajo la tutela de Alexandre Cabanel, amigo dilecto del Poeta Rimbaud y tantos intelectuales de entonces, lo que le dio oportunidad de posicionarse entre los humoristas gráficos y artistas de Francia. Ya en comedia o tragedia, en trivialidad delicada o en sátira política, su obra lo muestra con una profunda sensibilidad creativa. Fue muy prolífico y contribuyó a la ilustración francesa con varios seudónimos: "Cemoi", "Pierrot", "Louison", "Bebe" y "Nox", de los que se dice fueron los nombres de algunos de sus gatos. Tuvo participación en la placa identificatoria del mítico cabaret “Le Chat Noir”, ya que hizo el diseñó original (un gato en la luna) en el que luego se basaría Théophile Steinlen para crear el icónico cartel estilo art nouveau del mismo local. (En imagen vemos cómo Willete se autorretrató de joven con su gato negro Noir sobre su tablero de trabajo.) 





1359. 'Es fanático de los gatos. Convive con dos: García y López. “Son sanadores. Una vez tenía inflamado un ganglio y ellos me curaron con sus ronroneos", aseguró en el programa televisivo “Cantando 2020” el comediante y presentador argentino Juan Martín Rago, conocido artísticamente como Jey Mammón.' (www.infobae.com)





1358. “Árbol y gato / Se juntan dos pasiones / Viento y fuego / Siempre curioseando / No dudéis que os quiero” (Precioso sincero tanka encontrado en el Instagram de Milena, poeta que edita el exquisito blog https://chymundaendanza.blogspot.com/ que recomiendo visitar)





1357. En vida de Claude Monet, el gato de cerámica que alguien le había traído de Japón permaneció por años acurrucado sobre un almohadón, allí donde al maestro impresionista francés le gustaba verlo, en el luminoso comedor amarillo de su casa y atelier de Giverny, rodeado de grabados y pinturas japonesas. Sin embargo, tras la muerte del pintor, el gato de cerámica un día desapareció, desconociéndose hasta hoy por qué razón, si acaso fue sustraído por algún visitante de la casa o entregado por alguien a algún coleccionista. En fin, esa parte de la historia aún nadie la ha revelado. El asunto es que tras la pesquisa organizada por el Ministerio de Cultura francés y la Fundación Claude Monet finalmente, luego de varios años y a partir de la denuncia, se logró dar con el paradero de dicha reliquia, la cual estaba en poder del marchante japonés de arte y numismática Hideyuki Wada, quien inmediatamente "deslindó responsabilidades" donando el gato de cerámica al museo que es hoy la casa y atelier de Giverny, adonde de inmediato regresó para volver a permanecer acurrucado sobre el mismo almohadón en el que Monet disfrutaba exibirlo para admiración de sus visitantes.





1356. El Bake Neko Matsuri (Festival del Gato Monstruo) se celebra en el barrio de Kagurazaka en Tokio, Japón, durante el segundo fin de semana del mes de octubre. La gente asiste disfrazada o maquillada como gato para el gran desfifle temático que remite al de Halloween con el aditamento de que conecta con el folklore de los gatos mágicos sobrenaturales o ‘bakeneko’ de la milenaria mitología japonesa. El festival incluye bailes, espectáculos musicales, puestos de comida y bebidas típicas y de venta de mercadería alusiva para los amantes de los gatos que en Japón son la gran mayoría.





1355. “Enséñame tu lenguaje de gato; / el parpadeo lento, esa mirada cristalina, / el ronroneo con los labios apretados / y el siseo con la boca abierta. / Déjame caminar con paso tranquilo, con la nariz en alto. / Enséñame a ignorar los llamados que te hacen. / Que sólo me interesen el temblor lejano de una caja de galletas, / el tintineo de un tenedor en un plato de porcelana. / Enséñame ese truco de desaparecer / donde aparecen abolladuras en los cojines cuando notan tu ausencia. / Muéstrame el viaje por la cuerda floja a lo largo de las vallas / hacia escondites que nadie más que vos sabés que existen…” (‘El lenguaje del Gato y otros poemas”, libro de Rachel Rooney, ganadora del Clippa Poetry Award, publicado en 2011)





1354. “No sé si escribiste: «Llueve fuera de mí» o «Huyo hacia fuera de mí». / Son trazos que no alcanzo a descifrar, / ahora que intento ordenar tus emociones veloces, / los gestos repentinos con los que sorprendías poemas desprevenidos / en la rendija de la ventana, en días como este. / Aquel día buscabas un cuaderno perdido / en el cuarto, en el salón, quién sabe dónde / pero yo sabía, y todos lo sabíamos, que buscabas algo más. / Los fantasmas de la casa, en realidad, sabían más que vos. / Tras las dobles ventanas, implacables, que aplastan el sonido, / el viento arrastraba la lluvia desde el norte hasta el sur del país. /Abriste entonces la ventana y el sonido entró, verdadero, / como la obertura de una ópera ensayada durante meses / y que ahora te parecía inevitablemente perfecta. / La gata intentaba jugar contigo. / Pero en aquel instante vos y ella sólo sintieron la lluvia, / sin pensar siquiera en sus consecuencias. / Llovía. Y bastaba. Ambos compartisteis un asombro animal. / Sacaste las manos hacia fuera y la gata huyó, / tal vez intuyendo la posible caída del agua sobre su lomo. / La lluvia resbaló entonces por los nervios vivos de los dedos de tu mano abierta. / Intentabas en vano apresar el invierno, / esa gracia atmosférica que ningún documental / sobre la condensación habría sabido explicarte. / Fue entonces cuando, por fin, te preguntaste / con verdadera seriedad / si vivir no basta.” (Gran poema que Luís Palma Gomes, poeta portugués, en la imagen que me envió por mail tratando de tener en brazos a su díscola gata que de ningún modo acepta fotografías. (https://arvorecomvoz.blogspot.com/ es su impecable blog que les recomiendo visitar.)





1353. George Harrison con su gato persa blanco con un ojo celeste y el otro verde en una foto de 1965. George amaba a los gatos y muy especialmente a Korky, su primer gato en plena beatlemanía tras mudarse a su casa de Kinfauns en 1964. Korky recibió su nombre del gato del cómic 'Dandy', obra que George leía de niño. Era un gato tal vez sordo, como muchos gatos blancos con ojos de colores mixtos, pero muy travieso y juguetón, del que Pattie Boyd, por entonces novia de George, refirió: “Nunca olvidaré llegar a casa un día y encontrar las cajas con las cartas y paquetes de los fans de George esparcidas por el piso. Parecía que alguien había entrado y nos había robado. Hasta que de pronto vemos que un paquete dirigido a nuestro adorable Korky estaba abierto, un paquete de una bola de hierba gatera, de esa que enloquece a los gatos. ¡Qué inteligente que era Korky! Nos miraba con esa cara de ‘yo no fuí’. Había olfateado y abierto su propio correo enviado por algún fan.”





1352. Gran amante de los gatos, el dramaturgo Noël Coward le escribió a su pareja, Graham Payn, desde Jamaica en 1971:“Croydon, que acaba de clavarme las garras en el tobillo, te envía también sus cariños. Es egoísta, no reprime sus malos sentimientos y le cuesta ser un poquito más dócil. Pero cómo lo amo…” (Las imágenes corresponden a una sesión fotográfica en el estudio del célebre Richard Avedon)





1351. Criada en la campiña inglesa, desde niña Elizabeth tuvo numerosas mascotas, aunque su predilección siempre fueron los gatos. Uno de los más conocidos fue Cassius. En 1974, cuando su entonces esposo, Richard Burton, fue a Oroville (California) para filmar El Klan, Liz lo acompañó llevando consigo a Cassius. La pareja había alquilado una residencia en la ciudad, pero Cassius tuvo dificultades para adaptarse al nuevo entorno y pronto desapareció por el barrio. Luego de buscarlo por todas partes y al no encontrarlo, Liz le escribió una conmovedora carta, “Carta a mi precioso gato perdido“, clamando por su regreso, lo que lamentablemente nunca ocurrió: “Te veo, mi niño precioso, en el reflejo de esas brillantes rocas de color negro y marrón que tengo adelante. Veo el verde de tus ojos en cada hoja llovida y sudorosa palpitando en mi mirada. Recuerdo el dulce aroma de tu pelaje en mi cuello cuando estuve en serios problemas y cómo, a tu manera, me los aliviaste. ¡Y lo sabías! Siempre supiste cuando sufría y me consolaste, como yo te consolé una vez cuando eras un gatito lastimado. Te quiero, Cassius. Gracias por tu belleza. Vuelve pronto por favor.”