martes, 28 de febrero de 2017

El mañana nunca deja de volverse ayer


(Man Ray - Ostrich Egg – 1944)



El mañana nunca deja de volverse ayer
Y es entonces cuando todo se reanuda otra vez

El mañana nunca deja de volverse ayer
Lo real se mira siempre en el espejo de lo que soñé

El mañana nunca deja de volverse ayer
Imposible es desconocer lo que es posible no ver

Lo perdido debe andar por ahí, sin saber adónde ir
De modo que sólo queda reencontrarlo

El mañana nunca deja de volverse ayer
Otra prueba de que antes viene después



sábado, 25 de febrero de 2017

?





Alguna vez debería decirme
Pero eso será cuando logre encontrarme
Que tal vez lo mejor sea callarme
Puesto que de nada sirve ya escucharme
Mucho menos intentar entenderme
Si ni siquiera puedo creerme
Además tampoco sabría dónde buscarme
Entonces para qué explicarme 


domingo, 19 de febrero de 2017

Tres deseos


(Como no encuentro con qué ilustrar mi poema ilustro con el poema de Octavio Paz que me lo disparó) 



Tener un árbol
Subirme por las noches
Y entre sus más altas ramas aullarle a la luna
Plantar un libro
Regarlo todos los días
Hasta que le broten palabras que sean
Como hoy no es ninguna
Escribir un hijo
Incluso detrás de las orejas
Entre los dedos de los pies
Y en cada pliegue o resquicio 
Escribir donde pueda
Apenas un mensaje donde nítidamente se lea:
"El imposible es un hecho que aún no ha ocurrido."



sábado, 18 de febrero de 2017

Naif





No existe tal cosa como nunca
Ni hay nada más cierto que siempre
Porque nunca sería como aceptar
Una instancia de imposibilidad
Un lugar al que no se puede llegar
Mientras que siempre es ese instante
Parte del tiempo y de tu decisión
En el que todo puede cambiar…



jueves, 16 de febrero de 2017

Poema tardío para Spinetta (Yo sabía que por estos días tenía algo para decir)





Veo cada vez con otros ojos
Nunca los mismos
A vos también te debo hacerme ver 
Que nada nunca fue ni será lo mismo
Recuerdo que una vez te escuché tocar
O veía tu música, no sé bien
Las nubes resbalaban en cascada sobre el bosque
Las formas invisibles de tu música se envolvían en el aire
Como la madreselva en la inalcanzable altura de los árboles
Tus canciones abrieron en mi memoria para siempre un pasaje
Por el que todavía me adentro
En ciertos lugares de tiempos inciertos
Pero extraño tu luz, Luis Alberto 


lunes, 13 de febrero de 2017

Inconclusión


(Fotograma del film Emak Bakia, dirigido por Man Ray) 



Me pasó que desperté
Musitando que los sueños están hechos de ayer
Y vacíos de mañana
Y que nada es finalmente como lo ves
¿Quién puede asegurar que algo es
Cuando todo constantemente cambia?
Sería una inconclusión
Como olvidar lo que no sabés
Como si antes viniera después
Como soñar que desperté
¿Quién puede asegurar que algo es
Cuando todo constantemente cambia?


martes, 7 de febrero de 2017

Moebius


(Moebius Birds, obra de Maurits Cornelis Escher)





El mañana no viene
Inmóvil como el horizonte
Ni siquiera se acerca
Entretanto el ayer regresa
Igual que las flores en primavera
Apenas el presente se sucede
E imperceptiblemente se mueve
Y se aleja, como la marea
Llevándose tus pasos perdidos
Sobre la arena
De la eterna ribera del Tiempo
Que ahora mismo converge
En su devenir constante
¿Acaso no ves que no hay nada
Entre cada instante?
Nada excepto desiertos
Y océanos de eternidad, distantes
Todo no es más que una mera dilatación
Del ayer que no tiene adonde ir
Y una contracción del porvenir
Que sólo puede confluir en este presente
Sucesivo, incesante
Que no hace más que reanudarse
Continua y simultáneamente
Mientras el después viene antes...



miércoles, 1 de febrero de 2017

Casi haikus





Ojo de nácar
Como nocturno vigía 
Entre las ramas


Luna seminal
En ese mar de silencio
Que es la noche


Una isla de luz
Que en el azul del cielo
Flota perdida





Bolsa de Gatos 251/260




260. Veinte años sin el Gordo Soriano, ese buen escritor, gran tipo y devoto amante de los gatos. Alguna vez me enseñó que debía darles aceitunas a mis gatos, para que no perdieran tanto pelo y para que su pelaje sea sedoso. El Gordo vivía de noche y dormía de día, sabía mucho de policial negro, de fútbol y de gatos. (CP) 




259. "Mi memoria es una herida en carne viva / En la que los hechos pasados se niegan a dejarse ver / En el presente / Aunque si se los fuerza, sangran / Y, como mi gata / Esconde a sus crías ensangrentadas…” (René Char) 




258.  Pierre Loti, novelista y oficial de la Marina Francesa, amaba tanto a los gatos que se negaba a navegar, por dos motivos que a nadie ocultaba, si a bordo no había varios: primero porque debían ocuparse de los ratas que pululaban en las bodegas y segundo porque los necesitaba como talismanes de buena fortuna. Así decía en uno de sus prólogos: “Las dos gatas de las que les contaré sus historias están en mi recuerdo asociadas a momentos felices de mi vida. Deberán disculpar que a todas les haya puesto “Moumoutte” y "Mimi" a sus crías. Reconozco que no he demostrado mucha imaginación en lo que a bautizar a mis gatas se refiere, pero sinceramente pienso que no existen nombres más apropiados, nombres más “gatunos”, por así decirlo, de modo que comenzaré contándoles sobre las dos pequeñas heroínas de este relato: Moumoutte Blanca y Moumoutte China…” 




257. “En realidad, escribo mucho porque mi gata se adormece en mi regazo y ronronea de tal manera que no puedo levantarme e incomodar su sueño, lo que me conecta y me relaja, mucho más que mi marido, por cierto, para que pueda concentrarme y escribir”. (Joyce Carol Oates con su gata Chérie) 




256. François-Augustin de Paradis de Moncrif (1687-1770) fue un escritor y poeta criado en Francia pero de origen inglés, autor del primer libro dedicado íntegramente a los gatos, “Les Chats”, publicado en 1727 por Quillau, dividido en once capítulos y con 204 páginas en las que queda claro que Moncrif sentía verdadera devoción por los gatos. Un fragmento del prólogo dice así: “No contaré aquí todos los vicios y ridiculeces de las que se ha acusado a los gatos. Pero deberían saber que algún día sus virtudes serán por todos reconocidas. No puede ser que en una nación brillante como la nuestra el terror le gane a la razonabilidad y que no advirtamos que los gatos son amigables, muy buenos compañeros, compinches admirables, seres sensibles y llenos de gracia.” 




255. José Luis Loría Méndez pinta rodeado de sus gatos en su estudio de Mérida. Es famosa su colección de gran formato para la que realizó un relevamiento de cincuenta razas de gatos y que presentara en 2014 en la Galería Tataya, propiedad de François Valcke, reconocido curador del Museo de Arte Contemporáneo de Yucatán, y que luego itinerara por Pekín y otras grandes ciudades del mundo con el auspicio de la Fundación Cultural Macay. 




254. “…y fue en ese preciso instante cuando apareció de la nada, saltó de un brinco a mi lado y me asustó, no lo esperaba, o quizás sí, pero no de esa forma. Lo primero que hizo fue mirarme fijamente, jamás vi unos ojos tan hermosos y profundos y su mirada me hipnotizó, lo saludé dubitativa y le dije que no era mi mejor día, pero no le importó en absoluto, se acomodó para dormir sobre mi falda con total confianza y naturalidad. Por momentos giraba la cabeza y me miraba fijamente, y pude entender todo lo que me decía, luego se estiraba y nuevamente se dormía, mientras yo experimentaba una gran placidez, otra vez se despertaba y apoyaba su patita justo en mi corazón, que latía en sincronía con el suyo...” (Fragmento de Encuentro con El Ángel Lito, publicado por Adriana Alba en su blog descubriendonuestrointerior.blogspot.com.ar e ilustrado con una pintura naif de la artista canadiense Tascha. 




253. Bella es una gata ciega a la que Howard Stern y su mujer Beth Ostrosky no pudieron encontrarle un hogar a través de la fundación protectora de gatos que ellos patrocinan, por lo que Howard decidió adoptarla como su “gata personal”, un status levemente superior por sobre la docena de gatos que el matrimonio Stern tiene en su casa. 




252. Beth Ostrosky hizo de su esposo, Howard Stern, un militante de la causa por la protección de los gatos y juntos crearon una Fundación con una amplia red de voluntarios y subscriptores en Estados Unidos y Canadá, con la que se ocupan de darles albergue, entregarlos en adopción, curarlos o lo que sea que necesiten para vivir una vida digna como merecen.




251. “El hombre me metió en la jaula. Se estaba bien pese al olor a desinfectante. Me paseé alrededor con cautela. Mi madre me había enseñado que lo primero era  investigar cualquier lugar extraño antes de acomodarme. Había una rama de árbol, así es que saqué mis uñas para demostrar que ya me sentía como en casa. Al encaramarme por la rama pude ver más allá sobre un pequeño cerco. Árboles y arbustos colmaban el terreno. Un magnífico gato siamés apareció. Era fantástico, largo y delgado, y tenía la más negra de las colas. Mientras atravesaba lentamente el terreno iba entonando una melodía romántica. Lo escuché extasiada. Mi corazón latía fuertemente y tuve una sensación de lo más extraña. Se me escapó un suspiro mientras lo veía alejarse. Me quedé sentada en lo más alto de la rama por un rato. Mi cola se movía espasmódicamente y las piernas me temblaban tanto de la emoción que apenas podían sostenerme. ¡Qué gato más formidable! Podía imaginarlo llenando de gracia un templo del lejano Siam, rodeado de sacerdotes de túnicas amarillas reverenciándolo mientras dormitaba al sol. Mi cabeza era un torbellino. Despacio, temblando, bajé por la rama y me eché a añorarlo. Esa noche me dormí inquieta. Su bello rostro negro y su larga cola se apoderaron de mi sueño…' (Fragmento de “Mi Vida con El Lama" de Lobsang Rampa)