sábado, 25 de febrero de 2017

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Alguna vez debería decirme
Pero eso será cuando logre encontrarme
Que tal vez lo mejor sea callarme
Puesto que de nada sirve ya escucharme
Mucho menos intentar entenderme
Si ni siquiera puedo creerme
Además tampoco sabría dónde buscarme
Entonces para qué explicarme 


8 comentarios:

Kasioles dijo...

Hoy te has puesto a reflexionar y te ha salido un bonito poema para que, los que te leemos, también le demos al "coco" un buen rato.
Yo creo que nunca llegaremos a conocernos bien por mucha introspección que hagamos, por muy honestos que seamos con nosotros mismos y aunque reconozcamos nuestros defectos y pasiones.
¿Somos realmente objetivos con nosotros?
Alejandro Magno, Tales de Mileto, Sócrates y otros muchos, también decían que era muy difícil conocerse a si mismo.
Y si ya partimos de algo dudoso ¿Cómo vamos a comprendernos?
Y tú sabes, amigo mío, que estamos constantemente cambiando, somos como veletas.
Cariños y buen domingo.
Kasioles

Juan Nadie dijo...

Qué difícil es encontarse a uno mismo. Tenemos toda una vida, pero no nos llega. Y si tuviésemos más, calculo que tampoco. Es lo que hay. A veces piensas que lo conseguiste, pero no, era una falsa alarma. Bueno, seguimos en ello, así no nos aburrimos.

Curiosíisma fotografía. ¿Qué es?

carlos perrotti dijo...

Muchas gracias, Kasioles, no puedo menos que coincidir con tu argumentación. Siempre estamos en plena construcción, algunos incluso intentando un perfeccionamiento en acción que nunca acabará y que siempre dará como resultado un conocimiento de que somos unos completos desconocidos para nosotros mismos. Buen domingo, buena vida, Kasioles, y un gran abrazo.

carlos perrotti dijo...

Muchas gracias, Juan. Creo también que de eso se trata, de jugar un poco y entretenernos con lo que nos ha tocado en suerte, pero intentando ser conscientes de que lo mejor sería no dar nada por definitivo ni concluido (el juego de nunca acabar) a la vez que asumimos o aceptamos una reinvención constante de nosotros mismos.

La extraña foto (no encontré su autor) es alguien en soledad con todo listo, tanto en su predisposición como en la tecnología de última generación con la que cuenta para poder comunicarse, emitir y receptar, pero lamentablemente sin noticias de nada ni de alguien o de algo nuevo.

Ana Muela Sopeña dijo...

Interesante, Carlos:

Conocerse a uno mismo es una tarea tan imposible como conocer a los demás. Creo que es porque cada vez que hay una nueva situación, emoción o pensamiento reaccionamos de un modo diferente. Entonces ya no somos como éramos antes sino que somos transformados. Así que vamos mutando constantemente. Sólo no muta quien se encierra en sí mismo y no interactúa con los demás y con el mundo. Pero esa tarea también es imposible.

Un bello poema para reflexionar hondamente sobre la existencia, tan extraña, tan misteriosa y volátil.

Un abrazo grande
Ana

carlos perrotti dijo...

Muchas gracias, Ana, dura tarea ser humanos si no comprendemos que cambiamos. Como dices, tarea inevitable (pero fascinante) mientras reaccionamos diferente, sí, eso siento precisamente, cuando me sale escribir estas cosas cambiantes.

Un abrazo aún más grande querida Ana.

María Socorro Luis dijo...


Carlos:el eterno-impenitente buscador de imposibles...

Yo tambien me busco y ni yo, ni nadie, me encuentra. Si tu me ves, no temas; acaricia mi pelo y dame un abrazo.

Yo lo dejo para ti.

carlos perrotti dijo...

Muchas gracias, Soco. Me gustó eso de impenitente buscador. Pero dentro mío. Un gran abrazo...