lunes, 4 de septiembre de 2023

O no. ---

 




A veces salen
Los poemas, me refiero
Y a veces no
Quedan como meros intentos
Como versos en vano
Aunque sinceros
A veces salen
De qué depende no sé
De aguzar el oído a las voces de las musas, tal vez
De abrirles los ojos a las imágenes
De que me trague toda la noche, aún sin estrellas
Y sin ningún margen
De que me beba el cielo que tenés entre las piernas
No sé
De qué depende vaya a saber
A veces es cuestión de no manosear las metáforas
De no arruinar el atisbo, la feroz primigenia mirada
A veces se trata de que con el verso
O la prosa haga
Como la ola que va contra la roca hasta desgastarla
De garabatear una y mil veces sobre el papel
De declamar entre sueños
De pensar en voz alta
Hasta paladear el verbo o delinear la instantánea
O a veces nada más tenés que saber esperar
Que las palabras vengan a vos y dejen de ocultarse
Acaso porque la vez pasada las maltrataste
Haciéndoles decir algo para ellas insoportable
En tu pretensión de detectar eso que es insondable
Y a veces sólo hay que entender que los poemas
Como todas las cosas, tienen su momento
Así como a veces simplemente
Como ahora que no tengo tiempo
Ni para despejarme la duda de si este poema salió
O no.



(Ilustran obras de Paolo Ventura)


Bolsa de Gatos 1041/1050

 




1050. “Cierre los ojos, imagine a un gato. Imagine una presencia negra y suave, una cualidad silenciosa, astuta, somnolienta. Y en esta presencia que finge dormir, ponga ahora los dos ojos, ojos claros, puros, límpidos. Ojos de ángel, si prefiere. Los ángeles son tan traviesos como los gatos, y como ellos, se pasan mucho tiempo durmiendo. ¿Ya lo tiene? Un gato negro aterciopelado con ojos de ángel. Bien. Sigamos. Ahora dé uno o dos pasos hacia atrás. Tres o cuatro metros sería perfecto. No mire al gato. No se fije en los bigotes del ángel. Los dos – el gato y el ángel – no deben sospechar nada. Y ahora, con gesto rápido, abra la ventana y deje que entre. Una vez abierta, todo llega. Y en ese todo hay jóvenes brasileñas, muñecos de nieve sin domicilio fijo, niños parisinos y chinos, gallinas del Nepal y de la Corrèze, sombreros, panes de pueblo, chaparrones, luces. Ahora los dos se van, el gato y el ángel. Llevan una pequeña maleta negra de cartón. En la maleta, una etiqueta: ‘Edouard Boubat, siempre invisible’, y también una cámara. Ya está. Abra los ojos. Todos se han ido. Sólo quedan las imágenes...” (Textos de Edouard Boubat, fotógrafo y reportero gráfico, extractados de gatosyrespeto.org)





1049. “¿Qué te llevarías de tu casa en caso de incendio? fue la pregunta que en el sitio https://www.eternacadencia.com.ar/ le hicieron y a la cual Agustina Bazterrica, ganadora del Premio Clarín de Novela por su obra “Cadáver exquisito”, respondió: “Nos llevaríamos a Benito Bodoque, el gato radiante que nos eligió como familia. Todo el resto, no interesa.”





1048. “Ronroneando dormido, Fletch alarga sus negras patitas guardando las uñas para acariciarme las manos, sólo un suave roce para asegurarse que estoy aquí a su lado mientras duerme; debe soñar imágenes mías. Dicen que los gatos son daltónicos, así que en un negro y blanco granulado, como de película de plata parpadeante llena de desgarros, ve que salgo y entro en la habitación y lo alzo. ¿Quién podría hacerle daño a un ser así? Sin embargo hay quienes adiestran a sus perros para matarlos... Odiar a los gatos es reflejo de un espíritu grosero, horrible, imbécil e intolerante. No podría tener ninguna clase de relación ni compromiso con alguien de tan miserable espíritu.” (Fragmento de “The Cat Inside” de William S. Burroughs)





1047. “Pero hay más, mucho más: el 'Carnaval' de Colonia se inscribe en una larga serie cuyo primer caso registrado se remonta a la década de los 30 del siglo XVIII en París, a la llamada 'gran matanza de gatos', descrita por Robert Darnton, cuando un grupo de aprendices de imprenta torturaron y mataron entre risas a todos los gatos que pudieron encontrar, incluyendo a Grise, la gata de la esposa del patrón burgués dueño de la imprenta en la que trabajaban. ¿Por qué la matanza les resultaba graciosa? Durante el Carnaval la gente común ponía en suspenso las reglas morales normales de comportamiento y subvertía el orden social o lo violaba. El Carnaval era la temporada donde reinaba el desenfreno, los bajos instintos sexuales, la juventud se desmadraba y el populacho bebía y festejaba incluso torturando gatos mientras se mofaban de los cornudos o de las prostitutas o deformes. En ese contexto se pasaban un gato de mano en mano y le arrancaban el pelo a tiras para hacerlo maullar. 'Faire le chat', le llamaban a esa diversión. Los alemanes lo traducirían como 'Katzenmusik', término que deriva de los maullidos de los gatos torturados. La tortura de animales, especialmente de los gatos, fue una diversión muy popular en toda la Europa moderna.” (Fragmento de “Miles de odiosos”, artículo escrito e ilustrado con este fotomontaje por el propio Slavoj Žižek, filósofo, psicoanalista, crítico cultural esloveno y amante incondicional de los gatos el 5 de febrero de 2016 para https://www.elmundo.es)





1046. “La gran matanza de gatos” de Robert Darnton es un libro basado en un hecho real ocurrido en la calle parisina de Saint Séverin, a mediados del siglo XVIII, cuando un grupo de obreros de una imprenta mataron a todos los gatos del vecindario (en aquel entonces los gatos eran muy valorados por las clases altas) como protesta contra el dueño burgués que los explotaba y les negaba el derecho a huelga, o cualquier otro tipo de manifestación de descontento. En la portada del libro editado por el Fondo de Cultura Económica se ve un fragmento de “La primera etapa de la crueldad” (First stage of cruelty) que forma parte de una serie de cuatro grabados del artista inglés considerado pionero de la historieta William Hogarth en 1751.





1045. “Lo notable de los gatos es que le dedican la misma mirada tanto a una polilla como a un asesino con un hacha”, razonó la comediante, autora y entrevistadora estadounidense Paula Poundstone.





1044. “Felis, El Gato, constelación creada por el astrónomo francés Joseph Lalande, simplemente “porque amo a los gatos y espero que, después de sesenta años dedicados a la astronomía, me perdonen haber puesto uno en el cielo”. Pero no se lo perdonaron y a pesar de haber aparecido en los atlas estelares de Johann Bode y Ángelo Secchi, entre 1798 y 1878, los astrónomos que los sucedieron eliminaron todo antecedente en la Asamblea de 1929.” (Fragmento de la nota 'Nacimiento, vida efímera y muerte de las constelaciones ignoradas' de Diego Luis Hernández del área de astronomía del Planetario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ilustrada con las ‘Cuatro versiones de Felis’ asentadas y posteriormente eliminadas de los referidos atlas estelares.)





1043. “Soy la gata que camina dentro de mí / conmigo / las leves zarpas afelpadas / He bajado por el río / conservando el gusto por la caza / los ambiguos maullidos / Cuando cierro los ojos atravieso los siglos / Las arenas le dieron el color / a esta piel suave que esconde / una flor mojada entre las fauces / el oro egipcio se ve reflejado / en la pupila de esta gata que demasiadas veces / recuerda su verdadera condición de fiera / La Reina de Saba habría dado la mitad de sus tierras por tener estas garras” (“Animal que depierta”, poema de Ana María Rodas, poeta, narradora, periodista, profesora de literatura y crítica literaria guatemalteca)





1042. Instantáneas Gatunas - Greta Garbo fotografiada alzando su gato a la salida de su casa en Reddish, Broadchalike, Inglaterra, en 1951, por su amigo Cecil Walter Hardy Beaton, fotógrafo, pintor, diseñador de vestuario y modista británico, multipremiado por la dirección artística de varias producciones cinematográficas y teatrales con tres Óscar y cuatro Tony en su haber, además de haber sido nombrado Comendador de la Orden del Imperio Británico, para quien los gatos eran sinónimo de nobleza.





1041. Tan identificado estaba Pierre Loti con la figura del gato que Henri Rousseau (1844-1910) lo retrató en óleo así. Loti fue un personaje extravagante de la literatura en general y de la francesa en particular que desplegaba su inteligencia y sensibilidad en intrincados pensamientos y digresiones que iban desde la reflexión filosófica hasta cuestiones sobre geopolítica y economía jalonadas con comentarios o apologías del gato como divinidad.