miércoles, 1 de febrero de 2017

Bolsa de Gatos 251/260




260. Veinte años sin el Gordo Soriano, ese buen escritor, gran tipo y devoto amante de los gatos. Alguna vez me enseñó que debía darles aceitunas a mis gatos, para que no perdieran tanto pelo y para que su pelaje sea sedoso. El Gordo vivía de noche y dormía de día, sabía mucho de policial negro, de fútbol y de gatos. (CP) 




259. "Mi memoria es una herida en carne viva / En la que los hechos pasados se niegan a dejarse ver / En el presente / Aunque si se los fuerza, sangran / Y, como mi gata / Esconde a sus crías ensangrentadas…” (René Char) 




258.  Pierre Loti, novelista y oficial de la Marina Francesa, amaba tanto a los gatos que se negaba a navegar, por dos motivos que a nadie ocultaba, si a bordo no había varios: primero porque debían ocuparse de los ratas que pululaban en las bodegas y segundo porque los necesitaba como talismanes de buena fortuna. Así decía en uno de sus prólogos: “Las dos gatas de las que les contaré sus historias están en mi recuerdo asociadas a momentos felices de mi vida. Deberán disculpar que a todas les haya puesto “Moumoutte” y "Mimi" a sus crías. Reconozco que no he demostrado mucha imaginación en lo que a bautizar a mis gatas se refiere, pero sinceramente pienso que no existen nombres más apropiados, nombres más “gatunos”, por así decirlo, de modo que comenzaré contándoles sobre las dos pequeñas heroínas de este relato: Moumoutte Blanca y Moumoutte China…” 




257. “En realidad, escribo mucho porque mi gata se adormece en mi regazo y ronronea de tal manera que no puedo levantarme e incomodar su sueño, lo que me conecta y me relaja, mucho más que mi marido, por cierto, para que pueda concentrarme y escribir”. (Joyce Carol Oates con su gata Chérie) 




256. François-Augustin de Paradis de Moncrif (1687-1770) fue un escritor y poeta criado en Francia pero de origen inglés, autor del primer libro dedicado íntegramente a los gatos, “Les Chats”, publicado en 1727 por Quillau, dividido en once capítulos y con 204 páginas en las que queda claro que Moncrif sentía verdadera devoción por los gatos. Un fragmento del prólogo dice así: “No contaré aquí todos los vicios y ridiculeces de las que se ha acusado a los gatos. Pero deberían saber que algún día sus virtudes serán por todos reconocidas. No puede ser que en una nación brillante como la nuestra el terror le gane a la razonabilidad y que no advirtamos que los gatos son amigables, muy buenos compañeros, compinches admirables, seres sensibles y llenos de gracia.” 




255. José Luis Loría Méndez pinta rodeado de sus gatos en su estudio de Mérida. Es famosa su colección de gran formato para la que realizó un relevamiento de cincuenta razas de gatos y que presentara en 2014 en la Galería Tataya, propiedad de François Valcke, reconocido curador del Museo de Arte Contemporáneo de Yucatán, y que luego itinerara por Pekín y otras grandes ciudades del mundo con el auspicio de la Fundación Cultural Macay. 




254. “…y fue en ese preciso instante cuando apareció de la nada, saltó de un brinco a mi lado y me asustó, no lo esperaba, o quizás sí, pero no de esa forma. Lo primero que hizo fue mirarme fijamente, jamás vi unos ojos tan hermosos y profundos y su mirada me hipnotizó, lo saludé dubitativa y le dije que no era mi mejor día, pero no le importó en absoluto, se acomodó para dormir sobre mi falda con total confianza y naturalidad. Por momentos giraba la cabeza y me miraba fijamente, y pude entender todo lo que me decía, luego se estiraba y nuevamente se dormía, mientras yo experimentaba una gran placidez, otra vez se despertaba y apoyaba su patita justo en mi corazón, que latía en sincronía con el suyo...” (Fragmento de Encuentro con El Ángel Lito, publicado por Adriana Alba en su blog descubriendonuestrointerior.blogspot.com.ar e ilustrado con una pintura naif de la artista canadiense Tascha. 




253. Bella es una gata ciega a la que Howard Stern y su mujer Beth Ostrosky no pudieron encontrarle un hogar a través de la fundación protectora de gatos que ellos patrocinan, por lo que Howard decidió adoptarla como su “gata personal”, un status levemente superior por sobre la docena de gatos que el matrimonio Stern tiene en su casa. 




252. Beth Ostrosky hizo de su esposo, Howard Stern, un militante de la causa por la protección de los gatos y juntos crearon una Fundación con una amplia red de voluntarios y subscriptores en Estados Unidos y Canadá, con la que se ocupan de darles albergue, entregarlos en adopción, curarlos o lo que sea que necesiten para vivir una vida digna como merecen.




251. “El hombre me metió en la jaula. Se estaba bien pese al olor a desinfectante. Me paseé alrededor con cautela. Mi madre me había enseñado que lo primero era  investigar cualquier lugar extraño antes de acomodarme. Había una rama de árbol, así es que saqué mis uñas para demostrar que ya me sentía como en casa. Al encaramarme por la rama pude ver más allá sobre un pequeño cerco. Árboles y arbustos colmaban el terreno. Un magnífico gato siamés apareció. Era fantástico, largo y delgado, y tenía la más negra de las colas. Mientras atravesaba lentamente el terreno iba entonando una melodía romántica. Lo escuché extasiada. Mi corazón latía fuertemente y tuve una sensación de lo más extraña. Se me escapó un suspiro mientras lo veía alejarse. Me quedé sentada en lo más alto de la rama por un rato. Mi cola se movía espasmódicamente y las piernas me temblaban tanto de la emoción que apenas podían sostenerme. ¡Qué gato más formidable! Podía imaginarlo llenando de gracia un templo del lejano Siam, rodeado de sacerdotes de túnicas amarillas reverenciándolo mientras dormitaba al sol. Mi cabeza era un torbellino. Despacio, temblando, bajé por la rama y me eché a añorarlo. Esa noche me dormí inquieta. Su bello rostro negro y su larga cola se apoderaron de mi sueño…' (Fragmento de “Mi Vida con El Lama" de Lobsang Rampa)


4 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Me encantan tus historias de gatos.

Un abrazo
Ana

carlos perrotti dijo...

Me encanta encontrar esas historias, aprender sobre los gatos y sorprenderme con lo que provocan en quienes los admiramos.

Gracias, Ana, siempre ahí alentando...

María Socorro Luis dijo...


Maravillosos todos estos testimonios de esos simpaticos y misteriosos amigos.
Interesante y aleccionador ademḉas.

Abrazo

carlos perrotti dijo...

Qué bueno que te gusten, Soco. A mí me encanta buscarlos en Internet. Es verdad que son simpáticos y misteriosos. Excelente definición. Muchas gracias. Abrazos.