martes, 2 de mayo de 2017

Bolsa de Gatos 281/290




290. El astrónomo francés Joseph-Jérome Lefrançois De Lalande amaba a los gatos y fue quien le dio nombre a la Constelación Felis, gato en latín. En 1801 su constelación fue validada por primera vez en el atlas estelar de Johann Bode y hacia 1878 confirmada por Angelo Secchi en su mapa celeste. En 1922, no obstante, la constelación de Lalande fue extrañamente eliminada de los registros de la Asamblea General de Astrónomos de Roma, junto con otras 26 constelaciones, y desde entonces no hubo explicación oficial hasta el día de hoy. 




289. “Él no confiaba en nadie. Era como un gato, según me confesó, un depredador solitario. Sin embargo, esa noche quiso comunicarse conmigo. De alguna manera se asumió a sí mismo queriendo contarme su verdad“. (Fragmento de “Entrevista con el Vampiro” de Anne Rice, en la foto con su amado Prince Oberon)




288. Pierre Auguste Renoir amaba a los gatos, sentía por ellos una fuerte atracción que, admitía, era irracional, y siempre que los pintó se propuso transmitir su ternura y candor, incluso en “Le jeune garçon au chat” de 1868, donde tales atributos se ven inmersos en una atmósfera un tanto inquietante que aún hoy no termina de entregarnos todos sus misterios, con un desnudo masculino que no tiene parangón en la pintura de Renoir. No se conoce la identidad del modelo que posó de espalda, abrazado a su gato mimoso. La mirada que el joven lanza sobre su hombro, tal vez dirigida al pintor, se vuelve cada vez más enigmática para los entendidos en Renoir según pasan los años. 




287. “El gato no formaba parte de la escena, ni siquiera lo habíamos mencionado en el guión, pero Marlon ama a los gatos y cuando lo vio en mis brazos me hizo un guiño para que se lo alcance. Yo lo había encontrado en un patio trasero del estudio y lo llevé al set para dárselo, con toda la intención de que lo tuviera en la escena que estábamos filmando, de modo que, ni bien Don Corleone lo tuvo en sus manos, di la orden de filmar. Lo increíble fue que, terminada la jornada de trabajo, Marlon se lo llevó a su casa y... todavía lo tiene! Fue increíble pero, para que me entiendas, en Internet puedes encontrar más fotografías de Marlon con gatos que de orgías y coños. Googlealo y verás! Los ama con todo su corazón. Es sencillamente conmovedor...” (Francis Ford Coppola en una entrevista en la que contó anécdotas del rodaje de “El Padrino”)




286. En 1865, el fotógrafo francés Charles Marville registró en el Museo Saint Germain en Laye este gato momificado que fuera hallado en las excavaciones de Alessia en 1862 y que es actualmente exhibido en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York como parte de la Colección Howard Gilman. 




285. “En la habitación vacía un gato de pelo blanco con los ojos entornados y las patas delanteras juntas dormita sobre un cubrecama naranja en actitud de esfinge… Smautf pasa mucho tiempo en su cuarto, intenta progresar con la multiplicación, hace crucigramas para entretenerse, lee las novelas policiales que le presta la señora Orlowska o acaricia durante horas y horas al gato blanco que ronronea mientras afila sus garras en las rodillas del anciano. El gato blanco no es de Smautf sino de toda la planta. De vez en cuando se va a vivir a lo de Jane Sutton o con la señora Orlowska o baja a la vivienda de Isabelle Gratiolet o a la de la señorita Crespi. Vino hace tres o cuatro años por el tejado. Tenía una herida ancha en el cuello. La señora Orlowska lo recogió, lo curó y se dio cuenta que tenía los ojos de colores diferentes: uno era de un azul como de porcelana china y el otro dorado. Tiempo después se dio cuenta también que estaba completamente sordo…” (Fragmento de ‘La vida instrucciones de uso’ de Georges Perec) 




284. Puede que sea la obra clásica más importante sobre gatos, el “Duetto buffo di due gatti” para dos voces y piano de Gioachino Rossini. Se dice que lo compuso para los gatos que solían entrar por la ventana de su estudio de Padua donde componía por las mañanas. Otra fuente asegura que simplemente se trató de una humorada del genial compositor italiano para burlarse de algunas pretenciosas sopranos de la época a quienes no les interesaba la obra músical sino apenas su lucimiento personal.  




283. “Habita grácilmente su cuerpo, como sólo lo hacen los gatos…” Aunque lo irritan las definiciones, Iggy Pop, amante confeso de los gatos, no pudo negar que se sintió plenamente identificado con el epígrafe que le dedicó Erik Hadegaard, editor de la revista Rolling Stone. 




282. "El nombre de los gatos es una cuestión delicada / no es tan sólo uno de esos juegos para un día feriado / Ustedes pensarán que estoy loco como un sombrerero cuando afirmo / que un gato debe tener tres nombres distintos / Primero está el nombre que emplea la familia a diario / como Pedro, Augusto, Alonso, Jaime / como Víctor o Jonás, Jorge o Bill Baily / todos ellos sensatos nombres cotidianos / Y si suponéis que suenan mejor, existen nombres más fantasiosos ( algunos para las damas, otros para los caballeros / como Platón, Admeto, Electra, Deméter / sensatos nombres cotidianos también estos / aunque yo sostengo que un gato debe tener un nombre suyo exclusivamente / un nombre especial y más digno / o de otro modo, ¿cómo podría mantener erguida su cola / o alardear de sus bigotes, o acrecentar su orgullo? / Nombres de esa clase puedo sugerirles muchos / Mankustrap, Quaxo o Coricopat / Bombalurina, o bien Jellylorum / nombres que jamás le pertenecerán a más de un gato / Pero además de esos nombres todavía queda otro / un nombre que jamás lograremos adivinar / el nombre que ninguna pesquisa humana puede descubrir / pero que el gato co noche / aunque jamás habrá de confesarlo / Cuando sorprendan al gato en intensa meditación / la causa, les advierto, será siempre la misma / su mente está entregada a la contemplación del pensamiento / del pensamiento de su nombre, su pensamiento / su inefable, efable, efinefable, profundo e inescrutable nombre único". ("Dar nombre a los gatos", poema de T.S. Eliot)




281. Ella me enseñó que hay que darlo todo sin pedir nada a cambio. Me enseñó incluso el amor por los gatos. Dora Francisca Bavio de Perrotti se me fue el jueves 30 de marzo pasado, pero nunca dejará de ser mi madre. Ojalá pueda alguna vez merecerla. (CP)

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