jueves, 3 de noviembre de 2016

Las palabras (2)




1.
Las palabras recelan de los significados
Antojadizos o fundamentados, que pretenden endilgarles
Los filólogos y estudiosos de la semántica y del lenguaje
Y recelan también del sentido
Como quien recela del nombre que le dieron sus padres





2.
Las palabras viven ansiando resignificarse
Se resisten a quedar entrampadas en definiciones
A ser esclavas de analogías e interpretaciones
Están cansadas de tener que ser sagradas
Irrefutables, justas, nítidas, inapelables
De saberse prisioneras de un destino
En el que apenas pueden ser certeras
¡Hartas de que las pronuncien de una sola manera!
Están ávidas de poder callarse a los cuatro vientos
¡Lo que darían por prescindir de los acentos!
Sufren el hecho de que no se les reconozca su derecho
A ser equívocas, insondables, sinuosas, intrincadas
Flexibles, resbaladizas, inconexas, falaces
Verse obligadas a comportarse sin ambages
Que no les permitan darse vuelta como un guante
Ser desobedientes, huecas, inimputables, delirantes
Pensar en voz alta, irse por la tangente o por las ramas
Vagar por ahí desnudas, impúdicas, mudas, malas
Sin que nadie las prohíba, las clasifique o las regañe
Exhibiéndose gozosas, desvergonzadas, absueltas
Definitivamente libres, despreocupadas, sueltas
Como palabras desconocidas que nadie sabe
De dónde vienen, adónde van o qué cuentan...






(Poemas ilustrados con caligramas de Guillaume Apollinaire)


11 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Perdón, Juan
Perdón, Mucha
Perdón, Mar
Perdón, Ana

Perdón, pero en la noche detecté un error ortográfico en esta última entrada e ingresé a corregirlo, luego de lo cual, involuntariamente borré toda la entrada y, lo más importante, vuestros maravillosos comentarios. Tan simple como eso, como una torpeza, como una estupidez.

Afortunadamente pude reconstruir la entrada gracias al back-up que llevo de todo lo que subo al blog. Pero perdí vuestros maravillosos y siempre alentadores e inspiradores comentarios, por lo que una vez más les pido perdón.

Un gran abrazo a todos y gracias por vuestra comprensión.

Juan Nadie dijo...

Tú tranquilo que cosas parecidas, incluso bastante peores, nos han ocurrido a otros. Yo, cierto día, estuve a punto de cargarme "Salvo el crepúsculo" de una tacada. Si no llega a ser por Jose ese blog seguramente no existiría hoy.
Una mala tarde la tiene cualquiera. :-)

carlos perrotti dijo...

Sí, pero qué inevitablemente mal se siente uno (todavía) después de algo así, no?

Igualmente, digo, Blogger debiera tener algún back-up, por unos días al menos, para permitirnos contrarrestar el exceso de imbecilidad que al menos yo suelo tener.

Gracias de vuelta, Juan.

Juan Nadie dijo...

Sí, eso estaría bien, y no sé si lo tiene, le tengo que preguntar a mi hermano.

carlos perrotti dijo...

Anoche antes de intentar la reconstrucción de la entrada lo busqué por todos lados, claro, pero puede que exista y que no haya encontrado yo tal ayuda o solución.

Adriana Alba dijo...

Tenemos que dar rienda suelta a las palabras...
Que galopen, que naveguen, que vuelen, que salten,que caminen, que se zambullan, que tropiecen, pero que jamás se esfumen.

Bellísimo!
Un abrazo Carlos.

Ana Muela Sopeña dijo...

Sí, blogguer suele tener las entradas en memoria caché...

De todos modos lo mejor es ir haciendo copias de seguridad.

Aunque el asunto de los comentarios no sé muy bien cómo va.

Bello poema sobre las palabras.
Abrazos, Carlos
Ana

carlos perrotti dijo...

Gracias, Adriana, siempre tus palabras llegan justas y a tiempo. Abrazos...

carlos perrotti dijo...

Gracias, Ana, fue duro, un momento real de confusión que afortunadamente va quedando atrás. Abrazos agradecidos una vez más.

María Socorro Luis dijo...


... pero lo peor, es el uso perverso que hacen -sobre todo los políticos- del significado de las palabras.

Gran poema, Carlos.

carlos perrotti dijo...

Ya lo creo, Soco, sobre la perversión del lenguaje político y los políticos.

El poema así salió. Y creo que dará para una tercera parte. Abrazos, Soco.