miércoles, 11 de enero de 2017

Instantaneidad






Yo es otro espiándome desde mi reflejo

Apenas un solitario eco de mí en el espejo

Como un recuerdo no es sino un atisbo

Impermanente de lo que tal vez ya no soy

La súbita substancia de la comprensión

De un momento indisoluble de Tiempo

Igual que la sombra persigue al cuerpo

La incesante instantaneidad de lo eterno



15 comentarios:

Kasioles dijo...

Eres muy profundo, amigo mío, tus letras dan que pensar.
De ahora en adelante, y siempre que me mire en un espejo, tendré que recordar tu poema.
Cariños.
kasioles

Carmen Troncoso dijo...

Instantánea y fresca es nuestra mirada, me gusto tu poema Carlos, te deseo un poético y feliz año 2017

carlos perrotti dijo...

Muchas gracias, Kasioles. Me lo disparó el eterno YO ES OTRO de Rimbaud, claro está, y después ya no sé adónde fue a dar el poema. Pero me gustó. Sobretodo la idea de ser un eco en el espejo...

Abrazo agradecido como siempre, Kasioles.

carlos perrotti dijo...

Muchas gracias, Carmen, y muy feliz año y muy feliz poesía que por cierto es siempre una revelación sobre la eternidad del instante. Un abrazo grande!

Adriana Alba dijo...

Cada momento que experimentamos es absolutamente nuevo, revelando que cualquier cosa o situación que aparezca en él es solamente temporal, y que no es lo que somos.

Solo tenemos que intentar develar...que somos? jajajaja, menuda tarea.
Besos mil.

carlos perrotti dijo...

Me gusta eso, Adriana. Solamente temporal. Somos inacabados por naturaleza, estamos en constante construcción y transformación. Muchas gracias. Abrazos felices.

María Socorro Luis dijo...


La instantaneidad de lo etermo en el enigma del espejo... Casi ná.

Feliz enero, Carlos. Y besos

Juan Nadie dijo...

Creo que no le hubiese importado nada a Rimbaud que siguieses su poema de esa manera.

carlos perrotti dijo...

Muchas gracias, Soco. Lo que decíamos, los juegos de palabras que lo resignifican todo.

Abrazo todavía conmovido por tu poema
"Mi silencio.
La huella de una pena..."

Gracias otra vez.

carlos perrotti dijo...

Muchas gracias, Juan. Rimbaud me proteja y no me desampare.

Por cierto, terminé Peer Gynt. Qué maravilla, no?

Juan Nadie dijo...

Absoluta maravilla. Distinto a todo lo que estamos acostumbrados.
¿Y esa emocionante escena final, de la que algunos estudiosos dicen que transcurre con Peer ya muerto? "Cursi" le diría Silvina a Borges, pero yo no voy a decir eso, sino que cierra de manera magistral el relato y le da sentido.
¿Y "el Hombre Flaco"? ¿Y el Fundidor?

Juan Nadie dijo...

Tranquilo, Rimbaud te protege.

Ana Muela Sopeña dijo...

Otro poema enigmático, que da qué pensar, Carlos.

Quizás tenemos dobles y esos dobles están en nosotros mismos. Eso es lo que nos permite asumir momentos subjetivos y momentos objetivos, aunque luego todo es lo mismo, todo es igual. El yo que es nosotros sigue siendo yo.

Haces pensar y eso es bueno, Carlos.

Enhorabuena
Abrazos
Ana

carlos perrotti dijo...

Para releer y releer, Juan. Cierto, distinto a todo. Lo que me estuve perdiendo tantos años...

carlos perrotti dijo...

Muchas gracias, Ana. Lo paradójico es que son cosas que estaban dentro y en las que jamás había pensado, aunque muchas veces les anduve dando vueltas en mis juegos de palabras con el Tiempo.

Abrazo agradecido, Ana, una vez más.