domingo, 19 de julio de 2015

Mirándose mañana


Cuando uno se mira al espejo
No puede ver que su imagen muere a cada instante
Es que el eco de uno también está hecho de tiempo y se mira
Como un reflejo suspendido en el agua profunda y encendida
De la inmóvil superficie del espejo





Cuando uno se mira al espejo 
Su imagen atraviesa 
El espacio instantáneo 
Adentrándose en el aire
Cincelando su figura o su semblante
Hasta el más ínfimo detalle
Haciéndose carne en el reflejo 
Que imperceptiblemente va siendo 
Un recuerdo mirándose al espejo   






Cuando uno se mira al espejo
Se ve mirándose pero hace un instante
Exactamente como le ocurrió a Johnny Carter pero al revés
Cuando se vio mirándose mañana en el espejo del jazz
Es que cuando uno se mira al espejo no se mira y nada más


6 comentarios:

Juan Nadie dijo...

Cuando uno se mira al espejo
No puede ver que su imagen muere a cada instante...

Cuando uno se mira al espejo
Su imagen atraviesa
El espacio instantáneo
Adentrándose en el aire...

Que imperceptiblemente va siendo
Un recuerdo mirándose al espejo...

Sí, y mil veces sí.

carlos perrotti dijo...

Gracias, Juan, salió así, como siempre digo, pero creo que aquí salió algo:

"Cuando uno se mira al espejo
Su imagen atraviesa
El espacio instantáneo
Adentrándose en el aire..."

Adriana Alba dijo...

Como todo símbolo, el espejo tiene muchos significados, el alma, el espíritu, o metáforas para el desdoblamiento de la personalidad, es apasionante el tema.
Despúes contame que le ocurrió a John Carter en el espejo del Jazz.

Besos y regalo

LUNA AZUL

carlos perrotti dijo...

Otro hermoso regalo, Adriana. Ben Webster. Nada menos.

Johnny Carter, el Charlie Parker (eso dicen) que se inventó Cortázar para "El Perseguidor". Te acordas? "Y justamente en ese momento, cuando Johnny estaba como perdido en su alegría, de golpe dejó de tocar y soltándole un puñetazo a no sé quién, dijo: Esto lo estoy tocando mañana...” Yo me lo imaginé mirándose mañana ante su espejo, el jazz.

Adriana Alba dijo...

Claro, tenés razón, que genial jajaja.
No hay límites para la imaginación Carlos...

...Ni Marcel ni Art se han dado cuenta ayer de que Jhonny no estaba loco cuando se saco los zapatos en la sala de grabación. Jhonny necesitaba en ese instante tocar el suelo, atarse a la tierra de la que su música era una confirmación y no una fuga. Por que también siento esto en Jhonny, y es que no huye de nada...

fragmento El Perseguidor, que libro!!!

besos.

carlos perrotti dijo...

Inigualable entrañable inolvidable Julio.