jueves, 1 de enero de 2015


Li Po compuso su último poema a orillas de la noche
Mientras la luna brillando en el agua lo espiaba
Un rato después murió queriendo abrazar su reflejo
Locamente enamorado del color de luz de su mirada

Su noble corazón de poeta latía embriagado de luna
Sediento de vino tibio y metáforas iluminadas
En silencio el lago se cubría con un manto de bruma
Tan sólo se oía el límpido rumor del agua calma

Y ebrio de deseo se arrojó a los brazos de su amada
Queriendo saciarse el alma ahogada en sed de palabras
Desde entonces lloran de pena los sauces en primavera
Por eso susurra el viento su último poema de madrugada

11 comentarios:

marian dijo...

Hermoso y apasionado poema.

carlos perrotti dijo...

Gracias, Marian. Se lo debo a las frutillas...

Gatopardo dijo...

Benditas sean las frutillas, aunque embriaguen, o mejor dicho, benditas embriagueces...

carlos perrotti dijo...

Lo que equivale a decir que bendito es el fruto, sus jugos, aromas y sabores y deleites...

Juan Nadie dijo...

Un poeta que muere porque quiere abrazar el reflejo de la luna en el agua, como dicen que le ocurrió al borrachín de Li Po... Desde luego, "se non é vero, e ben trovatto".
Este poema te lo fusilo.

carlos perrotti dijo...

Como con el asunto de los dragones, aunque jamás hayan existido, qué joder, la literatura está llena de ellos. Gracias, Juan.

Gatopardo dijo...

Actualmente los dragones son de otra índole...

Carlos Perrotti dijo...

Entiendo a lo que aludes.

Lo que me recuerda la dedicatoria de “One flew over the cuckoo's nest” de Ken Kesey (nada menos) a su amigo: “Dedicado a Vik Lovell quien, una vez que me probó la inexistencia de los dragones, me condujo a su guarida…”

Gatopardo dijo...

Ciertamente.

Ana Muela Sopeña dijo...

Precioso poema donde mezclas la realidad con el sueño.

Me ha encantado...

Besos
Ana

carlos perrotti dijo...

Gracias, Ana, recién te veo.

Sí, la sueñalidad me tiene obsesionado.

Abrazos y besos.