1030. “El actor Luis Callejo pasea cada día por
las calles de Madrid junto a su gato, Curro, lo lleva con una correa, como si
fuera un perro, y las vecinas, que ya conocen a este tándem tan peculiar, se
paran a saludarles. ‘Me lo llevo a todas partes. Incluso cuando nos vamos de
acampada, a la playa o al campo. A él le encanta.’ Callejo no había tenido
nunca una mascota y asegura que su felino le ha cambiado la vida, y que le ha
ayudado mucho en su profesión. Prácticamente lo considera uno de sus maestros de
interpretación. ‘Los gatos nunca hacen un gesto de más, en ese sentido son muy
económicos, y creo que eso es muy bueno para un actor; así es como aprendo mucho
con él...” (Extractado de https://elpais.com/)
1029. “La verías como esa tarde / cuando los contornos del infierno comenzaban a dibujarse/ en el tenue horizonte de Oklahoma / y por una de las puertas del patio Olivia escapó / y de un salto se trepó a un árbol / y allí permaneció por horas /como un golpe de belleza y perfección estremeciendo / este estercolero de inmensas y espigadas flores azules / El viento le sacudía el pelo / pues era otoño en los suburbios / y en septiembre las rugosas hojas de los árboles se queman solas / Los dioses nos dicen que los gatos / son animales mágicos que recorren el patio trasero de los manicomios / Olivia en los suburbios, Olivia en el hogar / avizorando allí en lo alto / como esa estrella que yo debía seguir / el perímetro de la cordura que traspasaba (inconscientemente) / como mis perversos vecinos / los jubilados de la tierna sonrisa / el vendedor recién promovido / el estudiante solitario o la muchacha drogadicta / esos que hacen tantas cosas prohibidas / en casas que siempre tienen las persianas echadas…” (Fragmento de “Olivia en los suburbios, Olivia en el hogar”, poema de Marcelo Rioseco, poeta, narrador y ensayista chileno, actualmente editor de la revista Latin American Literature Today)
1028. “Algunas noticias debieran dártelas siempre
y cuando tengas a mano un gato al cual poder abrazarte”, dice Paola Peretti,
escritora y periodista italiana, autora de “El Árbol de Las Cerezas”, su
exitoso debut literario, en el que narra la historia de Mafalda, una niña de
nueve años que ama ir a la escuela, jugar fútbol y a su gato, Ottimo Turcaret,
al tiempo que comienza a padecer la enfermedad degenerativa de Stargardt que
amenaza con dejarla de a poco ciega.
1027. Según el Tratado sobre Gatos (de autor/es de textos e ilustraciones anónimo/s) realizado en el Siglo XIX en Siam (actual Tailandia), la cría de gatos siameses estaba reservada a la familia real puesto que eran considerados “los guardianes de los templos budistas” por lo que les brindaban cuidados especiales y gran veneración. Había también otros gatos que aseguraban a sus propietarios buena suerte, salud y prosperidad en tanto algunos debían ser evitados porque atraían a la mala fortuna. Por ejemplo, un gato blanco con nueve pintas negras, ojos verdes agradables y una voz potente era considerado un gato de gran buena fortuna y garantizaban que por muy pobre que fuera su dueño se convertiría en una persona respetada que obtendría un elevado status social... (Tratado sobre Gatos 2)
1026. “Fascinación es lo que siempre sentí por
los gatos, desde muy niña, y ahora lo
que ma causan es una dulce serena inspiración” aseguró en una entrevista radial
la pianista, cantante y compositora Charlotte Reinhardt, sobrina nieta del
mítico guitarrista de jazz Django Reinhardt, en la foto publicada en Instagram
componiendo junto a su gato.
1025. “La gatita de Schrödinger contempla el
firmamento y parpadea/ ¿Creerá que si no mira desaparecen las estrellas? / o,
simplemente, busca confirmar que está viva / Ronronea moviendo lentamente la
cabeza / Todo tiene naturaleza dual y ella / podría ser parte o no de una
paradoja /Pero Erwin la ha elegido ‘minina cuántica’ / y se entretiene arañando
ecuaciones / Quizás ahueca las probabilidades de ahuyentar a la muerte /enredándolas
en ovillos de lana / Con un cierto desdén la princesa se atusa / vigila el
infinito, estimando la posibilidad de conocer / la posición y el momento de una
mota de polvo / Aunque para experimentos exóticos / ella adora las cajas, limitan
su universo / como todos los espacios clandestinos / y son óptimas para
conjeturar / sobre el comportamiento del átomo / Humedece las patas, extiende
los bigotes / ignorando la interpretación de Copenhague / intuye que en algún
punto / entre las moléculas y el canto del mirlo debe estar la salida” (Poema
de Elena Soto sobre “La Paradoja del Gato de Erwin Schrödinger” encontrado en https://establopegaso.wordpress.com/)
1024. La Paradoja del Gato de Schrödinger es un
experimento imaginario concebido en 1935 por el físico Erwin Schrödinger para
ilustrar uno de los aspectos más contraintuitivos de la mecánica cuántica, la
superposición. Según este experimento, se introducía un gato en una caja de
acero junto a una mínima dosis de material radiactivo. La cantidad era tan
pequeña que solo existía un 50% de posibilidades de que durante la hora
siguiente uno de los átomos decayese; si esto ocurría, se activaría un
mecanismo que llenaría la caja de un gas tóxico que provocaría la muerte del
gato. De acuerdo con los principios de la mecánica cuántica, durante el tiempo
del experimento, el gato está en una superposición, vivo y muerto al mismo
tiempo. Sin embargo, esa circunstancia cambiaría cuando abriésemos la caja para
mirar lo que pasa en su interior, ya que en ese momento, volveríamos a la
realidad de la física clásica, y el gato estaría o vivo o muerto. Hace unos
meses, investigadores de la Universidad de Yale, en EE.UU., revolucionaron la
famosa paradoja demostrando que ‘el felino’ puede estar a la vez vivo y muerto
y encontrarse en dos lugares al mismo tiempo. Tomaron dos recipientes separados
y utilizaron ondas de luz de tal manera que sólo una longitud de onda podía
existir en el recipiente en un momento determinado, proporcionando así dos
espacios separados de idénticas características. Los espacios, por su parte,
estaban conectados por un corriente superconductor y en su interior se
colocaron fotones. Como resultado, los investigadores fueron capaces de
proporcionar a los fotones dos estados (como los del gato, vivo y muerto) y
observar el mismo estado de fotones en el otro recipiente. «Con esta
arquitectura, somos capaces de introducir un ‘gato’ hecho de fotones de
microondas confinadas, que se propaga a través de ambas cajas», explican los
investigadores. «Como tal, su estado en cada cavidad está muy entrelazado con
el de la otra, y no se puede describir por separado. Su destino es desconocido
para nosotros a menos que abramos las dos cajas a la vez». Es decir, el gato
está vivo y muerto en las dos cajas al mismo tiempo, nunca si una de ellas se
abre. «Hemos creado una situación nueva y más exótica para el gato de
Schrödinger (con un ‘tamaño’ de momento de hasta 80 fotones), una superposición
de estados coherentes de luz que viven y mueren en dos sitios al mismo tiempo»,
concluyen. (Encontrado en https://establopegaso.wordpress.com/)
1023. “Emily es impredecible. De repente todo
bien y de repente te saca un ojo. Es loquita, pero conecta mucho, está todo el
día encima. Cuando vienen desconocidos los avanza sin problemas. Llora fuerte
mirándote a los ojos, es muy demandante y nunca se relaja. Come cualquier cosa
que tengas en la mano y después, claro, vomita. Tiene una discapacidad, no
ronronea, y toma agua con la patita…” comentó en una entrevista Malena Pichot,
actriz, comediante, guionista, directora y feminista argentina.
1022. Gerard Reve fue un notable escritor
holandés fallecido en 2006. Es considerado el más importante autor de
posguerra. Su novela de 1981, “El Cuarto Hombre”, fue la base para la película
de 1983 de Paul Verhoeven. Amante de los gatos hasta el delirio, se definió;
llegó a tener 57 en su apartamento. En la foto con su siamesa Justine, así bautizada
por la protagonista de la célebre novela de su admirado Marqués De Sade.
1021. “Un gato mordiendo una paloma / No escuchas el grito / Las venas hablan en su vientre / Pujan los ardores y una extensa ala se agita / El pico atrás desvestido, jadeante / Una lástima sacude la apariencia destrozada / En su lugar el disimulo y la discreta aurora / No dicen mucho, pero hablan de garrotazos interminables / De segundos asaltos enfurruñando el cuello lastimado / Los segmentos numerales pudriéndose la voz / Alarmada en el error, sangrante la voracidad / Tonificada de saltos, de sigilosas fibras ahuecadas / En el pálpito de la pasión consumada de sangre / En el hollín rellenado de besos ácidos / Coludidos en el desgarramiento de once cadenas / Y cinco sopapos, y siete látigos posados con extrañeza / Bajo la sombra de la muerte” (Poema de Jorge Pimentel, poeta peruano, fundador del movimiento Hora Zero, una verdadera autoridad en poesía)
Yo también quiero un gato blanco con nueve manchitas, otro siamés, otro loquito, otro que esté vivo, por supuesto, otro... ay, los quiero a todos. Me encanta leer estas historias gatunas, amigo Carlos.
ResponderEliminarMil besitos y mi cariño ♥
Siempre entrañable la Bolsa de Gatos.
ResponderEliminarLo del gato blanco con ojos verdes y con nueve pintas, me ha llamado la atención. Hace unos días oí una discusión. Alguien mantenía que los gatos naranja son los más dóciles y cariñosos, y la otra persona que eran, precisamente, los blancos de ojos verdes.
La historia primera, del gato Curro, me ha sacado sonrisa. Cada vez son más quienes los pasean y llevan a todas partes. Bien por ellos.
Abrazo, Carlos.
El universo gatuno es infinito y de una riqueza total. De ellos se puede aprender mucho. Y no suelen tener ese carácter arisco que se les ha otorgado en un tópico sin sentido.
ResponderEliminarSiempre me han gustado los gatos.
Un abrazo, amigo Carlos. Siempre gatuno, por supuesto.
Miau!!!
ResponderEliminarQué tiernas e interesantes son tus bolsas de gatos. Yo cada día ando más enamorada de mi Nana.
ResponderEliminarBesos.
Qué gran Bolsa de michifuses!
ResponderEliminarBuena data conseguiste sobre La Paradoja del Gato de Schrödinger, es difícil hacer un buen resumen, preciso, sin extenderse
Abrazazos de ese árbitro cobró cualquier cosa todo el partido
Me quedé pensando en esos gatos un momento , fueron queridos sin dudas , pero no se si me gusta que se usen para experimentos ...se lee cruel aquello por mucho que los gatos no me gusten son animales inteligentes de todas maneras...
ResponderEliminarEstoy pensando en uno que amanece en el porch de mi casa, arriba de una vieja lavadora y es que le puse un polietileno y como ese material produce calor , este viene a refugiarse del frío que baja a menos cero su T°...
Te dejo un abrazo.
Una gran bolsa de gatos !! pero debo reconocer que me gustan mucho los perros. Abrazos
ResponderEliminarVaya , yo habia dejado un comentario aqui, hace días atrás...
ResponderEliminarComo siempre me gustan estos relatos, como que me hacen pensar en querer mejor a esos animalitos.
Abrazos
Siempre me gustan -lo sabes- tus bolsas de gatos. Pero esta, me parece, es una de las mejores.
ResponderEliminarPoco tiempo dispongo, he llegado hace menos de 48 hs y no me siento para nada bien, por eso no detallo más sobre todo lo que me ha impactado de esta bolsa.
En todo caso me quedo con "Algunas noticias debieran dártelas siempre y cuando tengas a mano un gato al cual poder abrazarte” ¡Comparto totalmente!
Abrazo, ya voy de a poquito reinsertándome en este mundo maravilloso de los blogs