miércoles, 19 de marzo de 2014

Genji


La noche emerge 
En ese estanque de perlas que es la luna llena 
De melancolía
Las horas caen lánguidamente
Como las hojas rojas doradas del árbol de otoño
La brisa vaga perdida
Como mi amada entre la neblina de mis desvelos
Brillan mis ojos encendidos
En lágrimas
Como estrellas
Gemidos en el aire me traen su recuerdo
En esta noche sin ella

Vuelo de fiebre
Añoro cada labio suyo
Su perfume aún persiste en mis manos
No deja rastros en el silencio colmado de grillos

Como si fueran incrustaciones
Refulgen en el oscuro verdor del follaje
Tal vez sean los ojos temerosos de los ciervos
Tal vez el inocente sopor de este instante 

10 comentarios:

Juan Nadie dijo...

Fotografía y poema definen muy bien la atmósfera de la "Novela de Genji". Magnífico.

Gatopardo dijo...

¡Extraordinaire!

carlos perrotti dijo...

Adoro "La novela de Genji" que recién pude leer gracias a vos, Juan.

carlos perrotti dijo...

Genji va y viene en mí, Gato. Siempre está.

Gatopardo dijo...

Envidio a los que ligáis las palabras de esta poética manera.
¡Qué suerte!

marian dijo...

Cada uno tiene sus talentos, Gato. Lo bueno, que los poemas los hacemos nuestros si nos gustan (y sin permiso de los poetas:) Una labor social es la que hacen.
Precioso poema para un tango.

marian dijo...

Si aquí empieza la primavera, allí empezará el otoño, ¿no?.

carlos perrotti dijo...

La poesía es servicio. Qué bueno eso. Tiene una función social. ¿Por qué no? Otro futuro sería entonces posible.

Sí, la luna llena de marzo y la luna llena de septiembre.

marian dijo...

"La poesía es un arma cargada de futuro" dijo Celaya.
Ahora voy yo y digo que también de pasado (Una gracieta:)

carlos perrotti dijo...

Indudable, Marian. Si algo no pasa nunca es el pasado en tanto que el futuro es incapaz de venir aquí ahora mismo. Nunca hay nada más allá del interminable presente.