martes, 30 de julio de 2013


Genji deseaba a la doncella 
Entre los postigos, la espiaba
Dormida en lo oscuro
Bañada de luz de luna
Desnuda como una perla
Mientras afuera
La noche cálida paseaba su fragancia
En el silencio colmado de cigarras

Como una flor blanca
Salpicada de gemas de rocío y estrellas
En sueños, temblaba la doncella

Genji tampoco podía evitarlo
Y, mientras la espiaba

Ansiaba beber el aire de su respiración sofocada

Las lágrimas anegaban sus párpados cerrados
Sus pestañas dispersas como juncos en la orilla

Parecía que sus ojos fueran de agua
Mientras se derramaban
Por sus mejillas

Genji aborrecía a quien fuera que la doncella soñaba


3 comentarios:

Juan Nadie dijo...

Ya veo que la novela de Genji te inspira. Magnífico.

carlos perrotti dijo...

Gracias de nuevo...

Por alguna razón no puedo entrar en tu blog para leer Las Zorras y Las Uvas de Samaniego. ¿Sabés por qué?

Juan Nadie dijo...

No te preocupes, eso ha sido un fallo mío. El post de la zorra y las uvas saldrá más adelante, de momento sigue el último post de los trovadores.