lunes, 10 de junio de 2013

El Silencio En Silencio

Mark Rothko (1969)

Hablo con el silencio, lo escucho, le creo
No somos amigos, no pensamos ni parecido
Ni siquiera compartimos las mismas historias
Ya sean ellas burdas mentiras o verdaderas
Pero podemos pasarnos las horas juntos
Dándole vueltas a casi cualquier asunto
Hasta lograr una cierta coincidencia
Aunque últimamente, con frecuencia
Me he visto obligado a callar lo que dice

¿Qué tiene que ver el silencio con la muerte? Nada.
La muerte debe ser uno de los lugares más ruidosos

Allí dentro aturde
El rumor de las almas camino al Cielo
Las ventanas están abiertas de par en par
A los alaridos del Infierno
A la tensa calma en el interior de cada karma
A las medrosas voces de los que se arrastran mendigando
Una salvación negociada en el Purgatorio 
Allí retumban las culpas, las arengas, los mingitorios
Las selvas, las cascadas, los tigres de java, los glaciares
Los tranvías, las relojerías, los unicornios, los dragones
Los abordajes piratas, las metástasis, las confesiones
Las sinfonías pastorales, los estertores, las alegrías
Los discos de pasta y todo lo que ha muerto
Hasta los parques de diversiones  


2 comentarios:

Juan Nadie dijo...

Efectivamente, el silencio no tiene absolutamente nada que ver con la muerte. Cuántas palabras muertas se escuchan!

carlos perrotti dijo...

Pero no todo está perdido. Nos quedan los poemas y la palabra de Blas de Otero en tu blog...