sábado, 31 de marzo de 2012


Dos de mis lágrimas
Vienen
En la niebla
Como soldados de la guerra
Bajan la colina
Temblando
De olvido y de frío
Como perros perdidos
En el silencio
Inmóvil
Innumerable
Y quebradizo
Como la escarcha
Que anoche nomás
Fue rocío

Charcos de lluvia de ayer
En la mañana sin mañana
Pesa el viento gris
En el alma desalmada
Nada ya que temer
Nada más para perder

Una mariposa blanca
Aletea
Indecisa
Va perdiendo su color
Mientras agoniza
Revoloteando el aire
De aquí para allá
Buscando la primavera
Que se le ha perdido
Entre las trincheras
Vencedores y vencidos
Como tajos o heridas
En esta tierra
Que en su sangre no tiene
Más que guerra

Charcos de lluvia de ayer
En la mañana sin mañana
Pesa el viento gris
En el alma desalmada
Nada ya que temer
Nada más para perder

Destinos sin rumbo
Resbalan
Rojos y negros
Por la ladera de la mente
Dos de mis lágrimas
Irradian
Como pétalos de fuego
Imantan
Como púas afiladas
Se ensartan
En la carne temblorosa
Como pájaros
En una alambrada
Como notas
En un pentagrama

Charcos de lluvia de ayer
En la mañana sin mañana
Pesa el viento gris
En el alma desalmada
Nada ya que temer
Nada más para perder

sábado, 24 de marzo de 2012

INTRO

Sangre y fuego
Nieve y cristal
Luz y memoria
Carne y deseo
Amor y lágrima
Luna y silencio
Semen y nube
Polen y tiempo
Son elementos

Como el mar y la sal
Como el blues y el dolor
Como el cuerpo y su sombra

Son elementos
De los que estamos hechos

No existen por separado
Solos, el uno sin el otro
No son dos
Cada uno por su lado
No hay tal inseparabilidad
Sino más bien unicidad
Ni siquiera son lo mismo
Son, juntos
O no lo son

Dos manifestaciones
En un mismo tiempo y lugar
De una misma cosa

No son dos
Son, juntos
O no lo son


Black Line y Partículas Elementales - Obras de Patricia Martínez



Son elementos
De los que estamos hechos



* Golden Line - Obra de Patricia Martínez



Somos, de hecho
Elementos
Hechos


* Travesía - Obra de Patricia Martínez

jueves, 15 de marzo de 2012

Viejo es el viento
Y sigue soplando... en el Gran Rex de Buenos Aires, Argentina, los próximos 26, 27, 28 y 30 de abril.


Viene Bob Dylan otra vez a la Argentina, viene (como diría Christopher Ricks) el Shakespeare de este tiempo, viene el que descontracturó a Los Beatles haciéndoles fumar marihuana (dicho por Lennon, el que le dijo al oído que todo estaba muy lindo "pero que sus letras tenían que decir algo"), viene el que inventó todo esto que te gusta, (me refiero a todo lo que va de la balada tradicional irlandesa al blues, al country y al folk), viene el que le enseñó el desparpajo de cantar al rock, o a eso que con toda precisión hoy llamamos rock, más como una ideología imprecisa que como una forma musical precisa (escuchen si no las miríadas de modulaciones, dicciones, impostaciones, amaneramientos, articulaciones, falsetes y berridos que manda en sus versiones), viene la voz cubista de caudal surreal-expresionista (la mejor, con excepción de Enrico Caruso, Beniamino Gigli y Tito Schipa), viene el que encendió sombras en la cultura humana de las últimas cinco décadas y cuya influencia está lejos de apagarse, viene el que percibió que no hay nada más estable que el cambio, que incluso su genio se extinguiría si permaneciera demasiado en su pedestal, por lo que aprendió a ser otro a cada instante (¿el otro de Rimbaud?), de ahí que vive reinventándose como artista y revisitándose constantemente como una autopista que lleva directo a la poesía futura y a la canción por venir.

Viejo es el viento
Y sigue soplando... en Bob Dylan.