sábado, 29 de octubre de 2011


No me queda otra
Que quemar las naves
Cada sol, cada mar, cada noche
Todas y cada una de las flores
Y hasta las últimas aves

No me queda otra
Que comerte cruda
Saborearte despacio, por las dudas
Por amarte no puedo explicarte
Ni entender cómo sos

No me queda otra
Que creer ciegamente en Dios
Pero nunca tanto como creo en vos
Para siempre y sin ningún temor
Sin creencia ni superstición

No me queda otra
Que pedirte sincero perdón
Por esta pobre canción
Que con su voz de silencio
Le canta a la sinrazón

No me queda otra
Que matarlos a todos
Por más que no sea verdad
Incluyo también a la esperanza
Y hasta la más mínima infelicidad

No me queda otra
Que callarme
Pero por ahora, nada más
No conviene creer demasiado
En todo lo que pensás

1 comentario:

Lucía Camila Leiva dijo...

Hola, soy Lucía, una compañera del Cbc de Lautaro. Me dijo que usted escribía y me pasó este link. Acá estoy.
Cuando empecé a leerlo parecía ser un romance, pero luego conté la métrica y no! El poema tiene melodía por el sólo hecho de serlo, o quizás es una nueva estructura que aún no conozco. De ahora en más lo sigo...
Linda foto la elegida.