viernes, 25 de diciembre de 2009

La verdad es incertidumbre. La oscuridad de los siglos la cobija. La luz de un instante la desnuda. El Precepto del Diamante revela que ella brilla de infinitos significados.

La verdad es inasible, insondable. Una metáfora revela que dentro de uno suele asomar el hocico para rápidamente volver a ocultarse. La verdad está atiborrada de enigmas, simulacros y contradicciones inherentes a su naturaleza esencial. Porque es uno quien le confiere trascendencia o indiferencia cuando la descubre.

La verdad es algo vivo y cambiante. Nada más invariable. La verdad nunca es una sola ni tiene dos lados, uno positivo y otro negativo, o un punto intermedio, central o neutral. La verdad tiene sus infinitos puntos de vista, según fluyen los tiempos. El concepto de unicidad la dilucida no como fenómenos o emanaciones que se aúnan sino como infinitas manifestaciones de una misma realidad.

El universo no tiene centro, sin embargo, fluye desde todas partes. Vos, yo, él, éste, aquél. Cada uno puede arrogarse ser el centro del universo, y es verdad, la más pura verdad. De manera que volvemos al Precepto del Diamante. Sus facetas, cada una de ellas, son las que reciben el impacto del haz de luz que causa el brillo, su razón de ser, su sentido o significado. Cada uno de nosotros es entonces cada uno de sus brillos.

La incertidumbre es la que hace que todo fluya hacia una concreción, la que hace que se genere, regenere e incluso degenere todo, ya que provoca que se active la extinción inherente a todo lo que está vivo, lo que se aplica también a todo lo muerto y que tiene potencialmente la vida en estado de aparente inactividad como todo lo que está vivo tiene potencialmente la muerte en estado de evidente actividad. La verdad nace, cambia y muere. Uno nace para morir. Uno muere para vivir. Uno es entonces la verdad, por arrogante que suene o parezca, uno es entonces un diamante, el centro del universo, la razón de ser de la vida y de la muerte.

Ése fue la desviación inducida por siglos de errónea concepción y de aviesa malsana intención de la gran religión adormidera dominante. No hay lados, no hay opuestos, no hay otro. Es mucho más complejo. La verdad es caleidoscópica, centrífuga, lo que equivale a decir que es interior, hacia adentro, preñada de manifestaciones infinitas, y a la vez centrípeta, un diamante por fuera, su exterior está salpicado de infinitos significados o brillos... que vienen a ser como la piel de la luz.
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(Inconcluso. Encontrado en algún lugar de mi veterana adolescencia)

domingo, 20 de diciembre de 2009

La vergüenza es la revulsión ante lo irremediable.
El pudor es la revulsión por lo que te avergüenza...

jueves, 17 de diciembre de 2009

SINONIMIA
...Así como el Monte Sumeru es el más alto de todo el
Universo, más aún que el Pico del Águila de Rajagriha,
El Sutra del Loto es el más elevado de todos los sutras.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Si tenés ganas de leer...
guionesdecineytele.blogspot.com/
En un cuarto en la terraza de su casa en Cadaqués
un niño enfermo de genialidad
pasa las siestas de verano metido en el agua tibia de un piletón desde donde ve siempre la misma vista del mar de Cadaqués a través de una ventana. Con los años
ése niño eterno de genialidad
pintará infinidad de veces con infinita variedad de motivos y motivaciones de artista la misma vista del mar de Cadaqués.

Las decorativas cabelleras de nubes de hongos atómicos
Los vientres del hambre engendrando humanas deidades
La banalidad del tiempo... derritiéndose incansablemente
Descorriendo el velo, la piel de este instante de eternidad
Las partículas infinitas suspendidas trazando significados
Flotando como migas de pan duro en el aire desarticulado
Hasta reencontrar el camino de regreso a su inmortalidad
Son su razón de ser, su legado, su advertencia: su verdad

¿Quién salvará a Salvador?
Gran Mantis Hiperrealista
Que fascina al espectador
Para finalmente devorarlo
Devocionando a Leonardo
Inspirándose en Velásquez
Envidioso de la vida misma
Aterrado frente a la muerte
Haciendo Gala de su Arte
Paul Éluard burlado aparte

Caminaba por ese desierto tantas veces por él pintado
Sólo se veía una stupa en eones de kalpas a la redonda
Un vacío atestado en medio de la agrietada desolación
Profetizando el hipercubo, ícono de su devoción profunda
Simbolizando el tríptico supremo: Arte, Ciencia, Religión

La ferocidad de la traición y el deseo
Cuerpos alados, inmóvilmente vivos
Impúdicas visiones, demasiado vivas

Gala de tan infiel tan azul tan pálida tan insípida
Frígida musa mosquita muerta que inspiraba su vida
Paul Eluard herido de muerte en el honor de su poesía
Mientras revelaba que en este mundo otros mundos había
Jamás imaginó que en la tímida Gala una Gala infiel existía

Inmortalizar sin eternizar
Fue la finalidad de la denodada obsesión de Dalí