Cada día salimos a encontrar
La muerte que se nos perdió al nacer
Sin animarnos a pensar que este mismo puede ser
El último instante
Es que la vida es riesgo
Y la muerte inevitablemente eventual
Oxímoron aparte
La muerte que se nos perdió al nacer
Sin animarnos a pensar que este mismo puede ser
El último instante
Es que la vida es riesgo
Y la muerte inevitablemente eventual
Oxímoron aparte
Me ha pasado morirme
Como también nacer
Demasiadas veces antes
¡No lo podrías creer!
Aunque de ninguna hoy logre acordarme
No es gran cosa la muerte
Sólo sé que de la vida es su revés inherente
Hay entre las dos una unicidad connivente
La una de la otra
No son manifestaciones inseparables
Sino a la vez
Una misma emanación o ente
El que dependiendo de las impermanentes circunstancias
Por las que atraviese
Como instancia de nuestra existencia
Ya llamada vida, ya llamada muerte
Son a la par y lo han sido y lo serán siempre
¡Y el fatal engaño es éste justamente!
Mientras una es la villana que hace el trabajo sucio
A la otra le toca ser la heroína de la película...
De ahí que a la muerte se la vea
Vivita y coleando últimamente
En tanto que medio moribunda se la ve a la vida
Date cuenta, hacerte creer que ambas existen
Por separado y equidistantes
Es la gran mentira

Qué verdad más grande es la muerte; así no la vida, porque esta la podemos alterar con las decisiones buenas o malas, pero la muerte, esa no nos deja escapar.
ResponderEliminarUn abrazo, Carlos, feliz semana.
Tu poema Carlos, es como una lúcida rebelión contra la ilusión de separar la vida de la muerte, como si fueran contrarios, cuando quizá son dos nombres para un mismo misterio.
ResponderEliminarMe impacta especialmente esa idea de la “gran mentira”, pues vivimos creyendo en fronteras que acaso nunca han existido. Quizás por eso siento que el poema no habla realmente de la muerte, sino de la inmensa profundidad a la que llamamos Vida.
Gracias Carlos por regalarme la posibilidad de detenerme, aunque sea por un instante, frente a esta hondura.
Hola Carlos ha gustado mucho esa idea de la vida y la muerte no como contrarios, sino como dos caras de una misma realidad. Y ese «fatal engaño» final resume muy bien todo el poema: quizá lo que llamamos vida y muerte sean solo nombres que ponemos a distintas etapas de un mismo movimiento. Un placer leerte
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