1390. “No obedecen al amo los gatos / pero saben
que los dioses son ángeles caídos / No babean por huesos los gatos / pero
suelen abrigarle el silencio a las viudas / y estirarse en la alfombra y
bostezar / como si hubieran heredado el sol / y dormir y dormir arzobispales /
y cazar una mosca haciendo ochos / Adoran los cojines los gatos / se ovillan en
rincones inauditos / alacenas, rendijas, claroscuros ignotos / donde cabe un
alfiler / recelosos y altivos sin carné / baberos de bebés sin cochecito /
cunitas para huérfanos, de todo / Secretos micifuces, imprevistos / qué goce
contemplaros a la hora de la siesta / suspendiendo las mates y aprendiendo / la
impúdica lección de la vida privada de los gatos.” (“Gatos”, poema de noviembre
de 2010 por Joaquín Sabina)
1389. Reseña de “El gato que no quería ser
vegano”, de Sanne Vogel. Se trata de una lectura corta, agradable que combina
la comedia ligera con una mirada profunda sobre los vínculos entre los seres
humanos y los animales. A través de Míster, un gato con mucha personalidad que
convive con una humana vegana en Ámsterdam, la autora construye un retrato
lleno de humor, ironía y ternura sobre la vida en nuestra sociedad. En su
recorrido por el vecindario Míster va conectando con personajes que arrastran
soledades y heridas: un niño que lidia con la muerte de su padre, una anciana
que proyecta en Míster la memoria de su marido, un antiguo acróbata atrapado
por la televisión. La presencia del gato actúa como un hilo invisible que
enhebra las historias. Sanne Vogel es además actriz y directora neerlandesa.
Esta es su primera novela y ha sido todo un éxito en los Países Bajos.
1388.
Rodney Marvin "Rod" McKuen (29 de abril de 1933 - 29 de enero
de 2015) fue un cantautor, músico y letrista estadounidense, uno de los más
reconocidos a fines de los 60's. Sentía un gran amor por los gatos y ellos
aparecieron con frecuencia en sus obras. Una de sus canciones más populares es "Un
gato llamado Sloopy" del álbum "Listen to the Warm" de 1968. “Es
una historia de amor, dolor y duelo. La letra es un consuelo. La historia fue
así. Yo vivía en Nueva York, estaba en la ruina, me compadecía a mí mismo. Pero
apareció Sloopy para consolar mi vida y estimularme para salir adelante. Era un
gato persa con un ojo azul y otro amarillo. Él hizo de mí gran parte de lo que
soy”.
1387. El artista neerlandés Maurits Cornelis
Escher no es especialmente conocido por dibujar gatos, sino por sus grabados
xilográficos o a media tinta de construcciones imposibles, objetos y mundos
imaginarios, y teselados basados en cálculos matemáticos. Pero hubo un periodo
muy corto de su vida en que dibujó a un gato blanco. Parece ser que se lo
regaló la dueña de la casa donde vivía mientras estudiaba en Harlem en la
Escuela de Arquitectura y Artes Decorativas donde no tardó en formarse bajo la
tutela del artista de las artes gráficas Samuel Jessurun de Mesquita, con el
que mantuvo una gran amistad hasta la muerte de éste en el campo de
concentración de Auschwitz en 1944. Los cuatro dibujos para grabados con un gato
blanco, más el de un gato negro, están todos fechados en 1919. Aunque no
sepamos nada del gato blanco (ni del negro) está claro que ese año un gato se
cruzó en la vida del artista. En un grabado realizado en 1926, «Sexto día de la
Creación», volvió a incluir a un gato blanco frotándose contra las piernas de
Eva, y cinco años después, en 1931, a varios gatos negros escuchando a otro
gato además de un grupo de perros, un búho, unos ratones y una rana, todos
ellos en armonía, si no fuera por la presencia amenazadora de unas serpientes
en el grabado llamado «Escolástica - Noche de luna llena». Después de 1926, que
sepamos, jamás volvió a dibujar a un gato, pero sí los incorporó en sus famosos
teselados regulares inspirados en los mosaicos de la Alhambra y basados en la
simetría geométrica. (Extractado de “El gato blanco de Maurits Cornelis
Escher”, publicado en el siempre recomendable sitio https://gatosyrespeto.org/)
1386. Es ‘psicóloga’ de gatos. "Tengo la capacidad de pensar como un
felino". Nai Osepyan es Conductista Felina Certificada según consta en su
Instagram @comportamientofelino y cuenta que su abuelo amaba a los animales,
menos a los gatos, hasta que un día, a los 6 años, hace ya 30 de esto, ella se
cruzó un felino abandonado en la calle. Iban con el auto con papá y mamá. Lo
vio en la vereda, lastimado, bebé y lo levantó. Como no había lugar en su casa
se lo llevó de regalo a su abuelo que tenía chanchitos, terneros y conejos.
Pero nunca jamás gatos. “Era 28 de octubre. El día de San Simón. En esa casa
los animales llevaban los nombres de los santos y al poco tiempo mi abuelo ya
adoraba a Simón más que a nada en el mundo y para siempre", sonríe Nai, y
cuando dice "para siempre" es literal. Simón y Eduardo Julio
Montenegro, su abuelo, convivieron 18 años y murieron el mismo día. Su abuelo
en un hospital, por un infarto, y Simón por un problema en los pulmones, ya
viejito. Al volver a la casa de Ramos Mejía del velatorio del abuelo
descubrieron que ya Simón también se había ido. A la mañana siguiente la
familia Osepyan Montenegro llegaría a un acuerdo con el responsable de la casa
de sepelios. Abuelo y gato se irían juntos en la misma caja de madera. Juntos
para siempre." (Extractado de un artículo de infobae.com)
1385. La artista española nacionalizada mexicana
Remedios Varo en su estudio con su gato Pituso, fotografiados por la artista
visual húngara nacionalizada mexicana Kati Horna.
1384. Los gatos fueron una figura recurrente en
las pinturas de Remedios Varo. La artista española, naturalizada mexicana fue y
aún es una de las pintoras surrealistas más reconocidas por su característica
forma de retratar el mundo con una original combinación de esoterismo,
misterio, mundos fantásticos e incluso ciencias ocultas en sus obras. Remedios
amaba la libertad. De ahí que no conectaba con ninguna vanguardia, puesto que
eso hubiera sido la antítesis de lo que era ella como creadora, y es por eso
mismo que en su obra está tan presente la figura del gato, como símbolo de todo
lo que ese ser intuitivo, sensible, inteligente y de espíritu libre
representa.” (Extractado de un folleto de una exposición sobre Remedios Varo en
el MALBA. En imagen su cuadro de 1956, “Cosmic Energy”)
1383. En 1975 el físico estadounidense Jack H.
Hetherington se enfrentó a un gran dilema al concluir la elaboración de un
artículo científico. Resulta que, modesto el hombre y como era su costumbre,
había escrito en plural el texto que probaba su teoría, utilizando el pronombre
personal "nosotros", aunque él era su único autor. Pero el asunto fue
que la prestigiosa revista de física a la que le dirigió su artículo no aceptó
el plural para un solo autor y le exigió que lo reescribiera completo a máquina
como condición para enviarlo a la imprenta, un esfuerzo titánico y frustrante que,
en aquellos tiempos, Jack no estaba dispuesto realizar, por lo que tuvo la
brillante e ingeniosa idea de agregar a su gato Chester como coautor oficial
del trabajo. Para que pareciera más formal, inventó el elegante seudónimo
"F.D.C. Willard" que tras la edición, aclararía en todos los medios,
significaba “F de Felis, D de Domesticus y C de Chester en tanto que Willard
había sido el nombre del gato padre de Chester que así se convertiría en el
primer y único gato en ser coautor de un trabajo de física de renombre mundial.
1382. “Sigo intentando que las dos inquilinas con
las que comparto vivienda se hagan cargo de parte de los gastos derivados de su
fastuoso modo de vida. Mi última intentona ha sido convencer a la negrita para
dar clases de yoga porque, ¿quién mejor que un felino para acercarnos a los
misterios de una actividad física que acaba devenida filosofía? Los gatos no
tienen prisa ni agenda, han convertido su forma de estar en el mundo en un
arte. Su indiferencia no es descuido, es desapego. No buscan validación ni les
importa si el alumno progresa o se queda donde está, es el alumno quién debe
luchar por ser digno de su maestro. Creo que podríamos asimilar mucho de ellos.
Con sólo compartir en silencio la misma habitación aprenderíamos a ser
flexibles, pero no sólo con el cuerpo. Un felino duerme donde puede, come
cuando encuentra comida, cambia de postura sin drama ni explicaciones.
Adaptación sin sufrimiento. Cambio sin queja. Tampoco fingen. Si algo les
duele, dejan de hacerlo. Si tienen sueño, duermen. Si el cuerpo pide estirarse,
se estira. No hay distancia entre lo que siente y lo que hace. Todo lo que
cuesta años aprender encima de una esterilla, los gatos lo traen escrito en los
genes… Para aquellos que tengan interés, os dejo la primera tanda de
ejercicios, los podéis ir practicando en casa, siempre bajo vuestra
responsabilidad. “El Gran Bollo” - Padmasana peluda - la postura esférica
perfecta, manos invisibles, gravedad dominada. “La Esfinge Dubitativa -
Mantenla-o-no-sana - pecho en alto, patas delanteras estiradas, mirada que
juzga. “El Acordeón Invertido” - Estiramiento de las Siete Vértebras - lomo
arqueado al máximo, bostezos opcionales. “La Yogui Introspectiva” - Eka pada
shirsha felina - una pata levantada verticalmente, limpieza en curso. ”La
Postura del Indiferente Cósmico” - panza arriba, patas en cruz, ojos
entornados: la iluminación. “El Mollete Meditativo” - cuello girado 180°, nariz
enterrada en el lomo.” (“Escuela felina de yoga”, excelente artículo, no se lo
pierdan, visiten https://www.elartistadelalambre.net/escuela-felina-de-yoga/ y
verán.)
1381. Infinidad de anécdotas muestran a Stanley
Kubrick como un apasionado por los gatos. En el libro 'Stanley Kubrick' Emilio
D'Alesandro y Filippo Ulivieri destacan: “Muy pocos saben del amor extremo y
visceral que el maestro Kubrick sentía por los gatos, a los que consideraba sus
hijos. Su cuidado y bienestar eran una preocupación constante”. Su hija
Katharina recuerda que cuando toda la familia se trasladó a Irlanda para el
rodaje de 'Barry Lyndon' su padre redactó quince páginas de instrucciones. Por
dar un ejemplo, el punto 37 contenía las siguientes recomendaciones: “Si
Freddie y Leo se peleasen (dos gatos machos, padre e hijo), la única forma de
separarlos es rociándoles agua suavemente o gritar para distraer a Leo y así
poder agarrar a Freddie para guarecerlo en otro lugar.” Philip Kaplan, uno de
sus abogados y gran amigo de Kubrick, contó una vez que el realizador canceló a
último momento una cita con otro abogado que había venido especialmente de
Estados Unidos para firmar un contrato millonario porque se había pasado la
noche en vela con uno de sus gatos que agonizaba y no se sentía bien ni creía
que podría concentrarse para mantener dicha reunión. Una vez el propio Kubrick
dijo: “Tengo una esposa, tres hijas y muchos gatos. No soy un solitario que
sufre como Franz Kafka”.










Entre tantos pesos pesados no perdamos de vista al más grande de todos, qué fenomenal lo que dice acerca de sus inquilinas y el yoga.
ResponderEliminarCon participantes de esta talla, la Bolsa está cada vez más competitiva.
¡Y no sabés lo que es mi algoritmo ahora! Desde que te reenvié un par me aparecen gatos (animales felinos no humanos, aclaro) por todos lados!
Abrazazo amigatazo!!!