viernes, 23 de agosto de 2013


Quemar las naves, quemar las velas 
Quemar los muelles, los puentes
También las estrellas

Quemar la niebla, quemar los mares
Quemar la espuma, los truenos
Y las tempestades

Quemar las nubes, quemar los vientos
Quemar la brújula y hasta el último salvavidas
Ser la chispa que provoque el incendio
Quemar incluso las cenizas

Quemar, prenderle fuego a todo
Prenderle fuego al fuego, si es preciso
Tener que vérselas con el destino
Por más tsunamis y naufragios
Cara a cara, en territorio desconocido
Donde navegar vuelva a ser preciso 

2 comentarios:

Juan Nadie dijo...

Empezar de cero y quemar las naves, como Cortés.
Magnífico y sugerente poema.

carlos perrotti dijo...

Se agradece. Salió así.