lunes, 13 de julio de 2009

TOREROS
Me dan gracia los toreros, su garbo presuntuoso, su atuendo marica, y aborrezco, me repugna, es más nítido así expresado, esa parodia que llaman faena. Me dirán renegado, no lo niego, pero hay que ver lo que le hacen al toro los días previos, cómo logran desequilibrarlo, cómo lo agobian y debilitan los banderilleros al comienzo de la larga carnicería que llaman corrida. Todo para que al final el torero pueda desplegar sobre la arena su roja capa y su supuesto coraje azul ante un animal exhausto.

Soy de los que están a favor del toro, siempre, en las corridas y en los encierros de San Fermín en Pamplona también, y ardo, deliro de emoción cuando veo flamear al torero, ya sin testículos, ya sin vida, ensartado en los cuernos del bravo miura que lo único que quiere es que todo se termine cuanto antes para volver a su terruño a seguir enamorando a la luna.

Si tenés ganas de leer...

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