jueves, 6 de julio de 2017

Dejo constancia (8)


(Imagen de Robert y Shana ParkeHarrison)




Un poema existe en el momento en que tus ojos
Lo traducen
En infinidad de atisbos y revelaciones
Que luego invaden
Cada instancia sensorial que tu cuerpo contiene
Las que, además, a cada lectura difieren
Todo lo cual es prueba de que no importa tanto
Lo que los versos dicen
Sino aquello que en vos despierten
Porque no hay dos personas que lean el mismo poema
Y porque de ser así, una de las dos refrenda
Lo que la otra experimenta, o directamente miente 



4 comentarios:

RECOMENZAR dijo...

Muy lindo tu texto!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Te he dejado una respuesta en mi blog
espero que me la contestes
besos

carlos perrotti dijo...

Muchas gracias, Mucha. Con gusto te la contestaré, pero no la encuentro en tus blogs...

Besos y abrazos.

AMBAR dijo...

Con poemas y con toda palabra escrita sucede eso.
Cada uno entiende y siente lo que lee de diferente manera aunque sea muy parecida, y muchas veces no se capta lo que al escribir esas letras siente quien las escribe.
Un abrazo.
Ambar

carlos perrotti dijo...

Exacto, Ambar, y así sucesivamente, a cada lectura, ya sea que releamos o de otra persona, cada lectura siempre es nueva. Muchas gracias por demostrármelo.

Un abrazo y otro abrazo. Son siempre diferentes también los abrazos.