martes, 10 de mayo de 2016

Niké

Victoria alada de Samotracia


Ella perdió la cabeza
No tiene ojos para buscarla   
Tampoco sabría dónde encontrarla 
Perdió su larga cabellera al viento
La fe, su identidad, cada secreto
Todo vestigio de memoria
Ni siquiera sabe que la llaman Victoria
Como la puedo imaginar
Las alas mojadas, encendida de furor
Avanzando contra un vendaval


Ella perdió la cabeza
No tiene adónde ir
A nadie sabe temer
Ni qué será sufrir
No tiene ayer ni porvenir
Porque no sabe saber
Ni lo que es ser ni lo que es vivir
Si acaso después no vendrá antes 
Como ocurre en el arte 
Donde antes puede venir después  


Ella perdió la cabeza
No tiene voz ni dios ni certezas
No le quedan besos ni odios ni sueños
Ni belleza ni mentiras ni vergüenzas 
No sabe que su alma nunca tuvo dueño
Que una mañana no volvió a despertar
Y que ya no pudo volar
Sobre la batalla, hasta las estrellas
Y no sabe cuánto nos vemos en ella
Durando en el mismo lugar




12 comentarios:

MAR dijo...

Siempre he pensado que las esculturas reflejan la realidad de algùn momento o lugar, de algo que existió y en éste caso hubiese sido un dolor enorme que esa mujer sufrió.
Te mando un gran abrazo en éste día de Otoño helado pero precioso...alfombrado de oro.
Besos
mar

carlos perrotti dijo...

Muchas gracias, Mar. ¡Abrazo de oro!

El copyright es tuyo de aquí en más. Lo voy a usar para las despedidas. Estuviste genial.

Juan Nadie dijo...

Niké, La Victoriosa, la Independiente, que
"Ni siquiera sabe que la llaman Victoria
Como la puedo imaginar
Las alas mojadas, encendida de furor
Avanzando contra un vendaval"

Genial.

carlos perrotti dijo...

Gracias, Juan. Así me salió para mi poesía escultórica preferida.

La poesía también puede ser delineada y eternizada en mármol, no?

Juan Nadie dijo...

Desde luego.

carlos perrotti dijo...

Mi poema escultórico preferido, debí decir.

Adriana Alba dijo...

El silencio de las catedrales, de las estatuas, de las fuentes de agua de las plazas,cuanto nos dicen, y que bien lo expresa tu poema Carlos.

Abrazos y besos.

carlos perrotti dijo...

Gracias, Adriana. Los escultores poetas, sí, muchos de ellos, iluminados. Igualmente para vos; el doble, mejor.

Kasioles dijo...

Ya no sé que fue primero, si la escultura estimuló el buen hacer del poeta, o sólo esa imagen es el complemento ideal para enmarcar el poema.
Sea de una u otra forma, me ha encantado.
Si hay algo que siempre me ha asustado, es perder algún día la cabeza, no saber ni quién soy, ni de donde vengo ¿Qué sería de mí sin mis recuerdos?
Cariños y buen fin de semana.
kasioles

carlos perrotti dijo...

"¿Qué sería de mí sin mis recuerdos?..." Qué más puedo agregar que muchas gracias, Kasioles, generosa y sustanciosa, como tus recetas. Un gran abrazo.

Carmen Troncoso dijo...

Perder la cabeza es impactante esa imagen, pero no, tu poema nos adentra en algo mas importante, un abrazo feliz Carlos!

carlos perrotti dijo...

Muchas gracias, Carmen, un gran estímulo tus palabras. Un abrazo aún más feliz para vos...