martes, 23 de junio de 2015

Son como mantras



Es posible lo imposible
Existe lo que no puede ser

Es posible lo imposible
Suele ocurrir que algo lo es

Es posible lo imposible
Ocurre también lo que no es


Es posible lo imposible
Como imposible que lo siga siendo






Es posible lo imposible
De eso debe tratarse la vida también 

miércoles, 17 de junio de 2015



El cambio es, por naturaleza, inmutable 
Todo cambia, excepto el cambio 
Que no hace sino lo mismo, siempre 
Cambiar, invariablemente 
Por eso es que coherente con lo que percibo
Nada me impide ser el mismo siempre
Siempre nuevo, a cada instante
Es decir otro
Como soy, a menudo 
Consciente de que anida en mí el cambio inherente 
Que es eterno y, aún imperceptible, constante
Y se manifiesta invariablemente inmutable 

martes, 9 de junio de 2015

Haikus para Satie “con un guiño de Rimbaud”


Satie por Suzanne Valadon



Es casi real
La resonancia visual
De su música

Se ve lineal
Sonando en silencio
Con cada nota

 Dice en haiku
La lengua de su alma
Lo indecible

Suena callado
Poeta sin palabras
De voz circular
Satie por Ramón Casas
Ojo musical
Oído poético
Piano surreal

Tonos en blanco
Cifran lo inasible
Que oye mi piel

Formas sonoras
“Se mueren de lasitud”
Inmóvil compás

La muerte fugaz
Me suena a jazmines
En Erik Satie

Satie por Santiago Rusiñol

sábado, 6 de junio de 2015

Todavía no sucedo


Ni en sueños
Mucho menos en realidad
Logro imaginar
La estructura de tu aroma que no refleja ningún espejo
El picor de tu sabor tan cadencioso y envolvente  
Tan tuyo y transparente
Como el silencio tiene esa forma que hoy no se ve
De página escrita que nadie puede leer
De sonido en blanco, inaudible, inerte
Lo invisible es el retrato de lo que no sabés ver
A imagen y semejanza de lo que todavía no es
Me hundo en la realidad
Asomo en sueños
O al revés
Todavía no sucedo
Por más que lo intento
Todavía no sucedo 

martes, 2 de junio de 2015

Tanka para Blake


Lunas de oro
Entre los matorrales
Sombras de fuego
Encendiendo la noche
Son tus tigres en llamas



Bolsa de Gatos 51/60



60. Julia, la madre de John Lennon, tenía un gato al que llamaba Elvis. Pero fue la tía Mimí quien le enseñó a amar a los gatos, tanto que le dejaba llevar a la casa a todos los que encontraba por la calle. Cuentan que cuando John fue a vivir con Cynhtia y con Julian a la casa Weybridge, sintiendo como que algo le faltaba, en un momento escapó por la puerta del fondo para volver un rato después con una gatita atigrada a la que llamó Mimí. 




59. En una nota aparecida el 28 de abril de 2005 en el diario madrileño ABC, el Cardenal Tarcisio Bertone divulgó aspectos de la vida cotidiana de Benedicto XVI, a quien no dudó en calificar como un hombre de extrema espiritualidad. En diálogo con el periodista Juan Manuel de Prada declaró: "Su Santidad ama a los gatos. Lo he visto con mis propios ojos y muchas veces. En su paseo desde el Borgo Pío al Vaticano solía detenerse a conversar con los gatos que encontraba por allí. Y no me pregunte en qué idioma, el Papa es políglota, pero los gatos se quedaban mirándolo encantados, y hasta le contestaban. Se lo juro.”




58. Hieronymus Bosch pintó imágenes inquietantes, seres misteriosos y fantásticos, animales mitológicos y reales. Artista con una imaginación poco común, se interesó por la alquimia, la botánica, la zoología. En sus cuadros es frecuente ver a uno de los animales que más atrajeron su interés y fascinación, el gato, como vemos en este sector de ‘El Paraíso Terrenal’, en el panel izquierdo de su tríptico ‘El Jardín de Las Delicias’ de 1504. 




57. “Es bueno vivir rodeado de gatos. Si uno se siente mal, apenas los mira y ya se siente mejor. Porque ellos saben que las cosas son como son, y que no hay por qué entusiasmarse nunca. Ellos lo saben.” Charles Bukowski amaba a los gatos. Como simple prueba recomiendo la lectura de su poema, uno de los tantos que escribió para sus gatos: "La historia de un sufrido hijo de puta." 




56. En tiempos en que a las mujeres casi todo le estaba prohibido, cuánto más enseñar con la palabra o por escrito, la ermitaña Juliana de Norwich (1342-1416) vivió años enclaustrada en compañía de su gato en la iglesia donde escribió sus 'Revelaciones del Amor Divino', primer libro escrito por una mujer en lengua inglesa, hoy considerado una de las obras cumbres de la mística y la teología occidentales. El ícono de Juliana que ilustra la entrada fue pintado por Robert Lentz, fraile franciscano estadounidense amante de los gatos y autor de la conocida serie de íconos que fuera rechazada por la Iglesia Católica Romana por su osadía de pintar figuras de santos y de vírgenes con gatos y a Dios como mujer. 




55. “Estoy como un pez fuera del agua, esperando la misericordia de los gatos…” (Canta David Crosby en su tema 'Brújula' del álbum 'Sueño Americano' de CSN&Y)




54. Jacques Prévert, poeta alguna vez surrealista, autor de cotizados collages, guionista de cine y letrista de canciones, logró su merecido reconocimiento con el libro “Palabras”. Hombre sencillo que apenas cursó estudios hasta los 14 años, aborrecía la religión y a los militares, pero amaba incondicionalmente a los gatos, y era común verlo por las calles dándoles de comer o hablando con ellos durante horas, siempre con un cigarrillo pegado en los labios.





53. Colette insistió para que le dieran a Audrey Hepburn el papel protagónico de su novela Gigí en Broadway. Sólo cuando la conoció personalmente supo por qué presentía que ese papel era para ella: la joven actriz amaba a los gatos tanto como Colette. Y ése fue el tema que tratarían de desentrañar juntas durante el tiempo que se frecuentaron, ¿quién de las dos los amaba más?, aunque jamás se pondrían de acuerdo. 




52. En ‘Bailando con el diablo’ Gustavo Vásquez Lozano cuenta: “Un gato callejero apareció por el estudio de grabación en Barbados y Keith Richards lo adoptó y lo llamó Voodoo, le armó un cajoncito con arena para que tuviera donde hacer sus necesidades, mientras hacía esperar a la banda en pleno ensayo, por supuesto, y bautizó luego al lugar como Voodoo Lounge (El Salón de Voodoo) y vaya uno a saber, pero el disco finalmente se llamó así, aunque no contiene ningún track con ese nombre.” 




51. “Hasta el más pequeño de los gatos es una obra maestra”. (Leonardo da Vinci, Estudio sobre los gatos, 1513)