viernes, 24 de abril de 2015

Poema de haikus para mí








Ante el viento
Los sauces se inclinan
En el estanque



Tímidamente
Suaves greñas de ramas
Cubren sus ojos



El viento pasa
Qué saben de otoños
Ellos son sauces



Tábanos zumban
Entre los nenúfares
Del agua mansa



Mientras la tarde
Se está yendo con el sol
Lloran los sauces







(Obras de Claude Monet)

viernes, 17 de abril de 2015

Poema-cuento para Herón de Alejandría*



Abrió los ojos y pensó todavía un rato entre sueños
Se concentró en cada miembro y en cada órgano del cuerpo humano
Uno por uno y una vez tras otra los separó minuciosa y mentalmente
Según pudo o le vino en ganas jugó incluso a articularlos libremente
Como si un brazo acaso pudiera encastrar donde va la pierna
Y la pierna insertarse perfectamente en el hombro donde calza el brazo 
Como si el corazón pudiera ocupar el exacto lugar del cerebro
Y el cerebro pudiera caber cómodamente dentro del ano
Pensando así siguió el camino que termina siempre en un abismo
Pero no era momento de pensar en lo que anima al cuerpo


Algo le llamó la atención en el suelo polvoriento en medio del llano
Era el frágil armazón de una langosta muerta y lo partió con los dedos
Lo escuchó sonar igual como si quebrara una ramita en seco
Separó sus extremidades, auscultó cómo se acoplan las coyunturas
Un rato después hizo lo mismo con un pajarito ya enjuto por el viento
El cual nunca dejó de evocarle ese vasto desierto que es el tiempo
Tropezó más tarde con la osamenta de un caballo muerto
Para poder estudiarlo tuvo que espantar a piedrazos a unos perros
Que a tarascones comían de las sobras adheridas al esqueleto
Pero no era momento de pensar en lo que anima al cuerpo


Con el pasar de los días aprendió sobre las efigies y las estatuas de los dioses
Supo que podía moldearlas, forjarlas o esculpirlas con ciertos materiales
Indagó así sobre la arcilla, la roca, el mármol, el oro, el hierro y el bronce
Todos elementos con los que sería posible darle volumen a la carne  
Y acudió a los entrenamientos de los lanceros y los guerreros
Los admiró luciendo sus escudos, espadas, armaduras y yelmos
Vio en detalle sus cuerpos torneados, fibrosos, viriles, cada movimiento
Y en la noche de luna llena vio su sombra proyectada en el desierto
Detenidamente reprodujo durante horas infinidad de posturas y destrezas
Pero no era momento de pensar en lo que anima al cuerpo


Una mañana anduvo husmeando a orillas de un acantilado
Entre las rocas, hechos pedazos, vio a los que allí eran arrojados
Los más sanguinarios delincuentes, los deformes, los adefesios
El rojo sangre y el agua verde esmeralda tiñendo la costa de negro
Mientras el aire dulzón por momentos se volvía nauseabundo
Entremezclándose con las frescas bocanadas del mar salado
Y fue entonces que tuvo que vérselas con las aves carroñeras
Que con sus patas y picos pretendían seguir desguazando
Los suculentos restos que enardecen la naturaleza de las fieras
Pero no era momento de pensar en lo que anima al cuerpo


Esa misma noche se soñó persiguiendo a su sombra
Fragmentándose entre el follaje del bosque, sobre las escalinatas
El color de su sudor le pincelaba la piel, volviéndola de plata
Como un engendro animal, fantástico como una quimera
Que al verse acorralada reveló su apariencia verdadera  
Los ojos encendidos, garras como tenazas y porte de gigante
Cara a cara mirándose en su propio reflejo en un eterno instante
Y como quien vuelve de una pesadilla despertó sobresaltado
Era horripilante y para volverse loco lo que había soñado
Pero no era momento de pensar en lo que anima al cuerpo


Y al amanecer recurrió al arte del dibujo que tenía olvidado
Logrando que su memoria y precisión le guiaran la mano
Hasta humanizar a la criatura que en sueños había creado
Al tiempo que la luz de un rayo se abrió como una grieta
Entre los nubarrones de tormenta que inflamaban el cielo
Cuando se oyó el bramido de furia del Dios del Trueno
Y como un ciego hacia la luz o un embrión al alumbramiento
Supo que la energía que desintegra es la que anima al cuerpo
“De eso debe tratarse la vida”, se iluminó Herón de Alejandría
Y sobre un robot al que llamó Autómata escribió el primer cuento




(*) Carl Sagan me lo reveló en su serie `Cosmos’ y de inmediato lo hice uno de mis ídolos. 

lunes, 13 de abril de 2015

Días



Tengo días que pienso de más
Días que pienso menos de lo que pienso
Días que te olvido, días que te pienso
Días que son claros, días que son densos
Días que mi hartazgo es tan intenso
Tengo días que son de lo más variopinto
Días que están perdidos, días como laberintos
Días que son máscaras, días irreconocibles
Días que son invisibles, días que son mi espejo
Días que no duermo y otros que estoy despierto
Tengo días que son bastante pero bastante ciertos
Días que son eternos como un instante
Días que son años y días que están muertos
Días que son trampas, días como oportunidades
Días que son en vano, días que me gano
Tengo días que sólo tengo las carencias que tengo
Días que no son días, días que no siento
Días que creo, días que ni lo intento
Días que me los tomo son soda, días que reviento
Días que voy a la moda, días que lo lamento
Tengo días que ya ni me asombro
Días que me vuelvo loco, días que te nombro
Días que me ausento, días que sobro
Días que me encuentro, días que abandono
Días que no estoy, días que estorbo
Tengo días que soy, días que no vengo a cuento
Días que no se mueven ni por un momento
Días que son lentos, días veloces como el viento
Días que son atroces y días impensados
Días trasnochados a plena luz del día
Tengo días para todos los días
Días miércoles, viernes, domingos y martes
Días que pierdo el tren a ninguna parte
Días de carnaval, días de la patria y también feriados
Días que estoy inspirado, días que vivo resistiendo
Tengo días que garabateo cosas como la que estás leyendo

PD: Tengo días con cielo parcialmente nublado
Días en celo, con probabilidad de chaparrones aislados
Días intermitentes, provenientes del sector norte
Con dirección variable, días moderados, días al pedo  
Con una temperatura máxima de 22 grados
Días en que la radio dice que murió Eduardo Galeano 



martes, 7 de abril de 2015

Los primeros cien años de Billie Holiday




Tu voz tiene el dulce sabor violáceo que declama el atardecer
El mismo que suena en Turner y que refulge en Coltrane
Ya sea por una callecita de Buenos Aires o de Central Park West
Afina en el spleen de bandoneón que emana de Baudelaire



Tu sangre es de ese color ocre dorado que luce la hojarasca
Por momentos púrpura, con tintes marrones y relieves naranja
Como la savia con la que borronea sus versos de otoño Verlaine
Como la blanca gardenia marchitándose en tu pelo, Billie Holiday






 Me sueño en la barra de algún oscuro bar
Clavándome un trago de vino de plata a tu salud
Y vos acodada al piano de Satie, viéndolo todo blue
Rasgando tu Strange Fruit una vez más
En medio de un escenario para siempre fugaz



Tus ojos son dos lunas negras
Meciéndose en un mar de botellas al mar
¿Te diste cuenta que las sombras no tienen colores?
Cien años te llevó permanecer inalterable, Lady Day
Cien años le llevó a tu voz volverse tan joven





domingo, 5 de abril de 2015

Poema de haikus para Marian



Desde la noche
La luna se inclina
Hasta el agua

Y se recuesta
Brilla extendiéndose
En la laguna

Su piel de plata
Flota resplandeciente
Hiende la calma

Rasga la bruma
Como una espada
Y me despierta

Tiemblo de frío
Yo también resplandezco
En el silencio



Tara



La muerte no es definitiva
El tiempo lo es
Como todo lo que está hecho de él

Vos, por ejemplo
Si podés creerlo o no
Serás feliz o no




El tiempo es inconcebible
Como el silencio intraducible en palabras
Cuya forma múltiple e informe
Evoca recuerdos vacíos
De memoria desmemoriada

Un vacío lleno de conocimiento ignorado
Fuego derritiéndose en la nieve
Lluvia que se lava las lágrimas
Poesía que no se dice
Poesía que no tiene palabras
Tiempo circular




El tiempo es
Acontece
Sólo sucede

No se sucede, no se acrecienta
No se agranda, no se alarga
Redunda invariablemente
No acumula ni resta

El tiempo cava en sí mismo y a la vez se engulle


Escher


(*) Se llama tara al peso del recipiente o continente de una mercancía, peso que debe restarse del total; también al defecto físico, psíquico o moral que le resta valor a algo…

miércoles, 1 de abril de 2015

Soneto



…Y así me propuse escribir un soneto
Que fuera sincero pero también discreto
Aunque lo primero era saber qué es eso
Y no creer que podía hacerlo de prepo

Recurrí a Wikipedia y al diccionario
A ver qué son y de qué están compuestos
Y tuve que vérmelas con sus catorce versos
Endecasílabos, en lo posible, más o menos

Cuatro estrofas, dos cuartetos y dos tercetos
Y una vez que en internet vi varios ejemplos
Recién entonces acometí lo que diría

Lo principal era desechar los palabreríos
Que fuera simple y directo lo haría bello
Y así el soneto que me propuse sería