miércoles, 26 de junio de 2013


El-Soo era una india Whitefish 
Tribu que creció a orillas del río Whitefish
Allí donde todos alguna vez habían nacido
Y donde todos algún día querían morir
Allí donde todos, efectivamente
Un día murieron
Todos

El-Soo vivió los buenos tiempos
Cuando las aguas desbordaban de peces
Y el bosque hervía de sangre y de vida
Cuando los perros de la tribu eran los lobos
Y los atardeceres refulgían dorados
Sobre las montañas y las tolderías
Cuando los niños jugaban con los ancianos
Y las lágrimas eran sólo de alegría
El-Soo vivió los buenos tiempos
Hasta que un día llegaron los malos

El-Soo tenía la mirada de una impala
Sus ojos, delineados por un brillo de nieve, eran dos lunas mojadas
Su sonrisa hacía que de pronto, en medio de la noche, amaneciera
Su piel, cetrina como el viento que viene a llevarse el verano
Rimaba con las alas de alondra y los pétalos de alcea
Sus piernas eran raudas, inasibles como el aire
Como la libertad, andaban sueltas, como su cabellera
El-Soo parecía que siempre se estaba yendo
Igual que las horas o la primavera

El-Soo dormía donde fuere que brotara la calma
Un manto de estrellas que la resguarde era todo lo que necesitaba
Veía en las sombras, encontraba cualquier sendero en la noche
No había lince o alimaña que para ella fuera amenaza
Ni los buscadores de oro del río Whitefish la alcanzaban
Fue entonces cuando los buenos tiempos se hicieron malos
El-Soo no había nacido para ser esclava
Tal vez el hombre blanco sí pudiera
Pero ella no tenía precio
Era una india Whitefish

El-Soo sabía en su corazón que nada era más preciado que su dignidad
De qué le servían las piernas si no podía correr en libertad
Más aún, de qué le servía su dignidad
Sin libertad
El-Soo vivió los buenos tiempos
Los últimos de la estirpe Whitefish
Tiempos en los que el hombre blanco no volvió a encontrar el rumbo
Cuenta Jack London
Mientras que El-Soo no lo perdió jamás 


miércoles, 12 de junio de 2013


La escarcha, tan efímera 
Pero probablemente eterna
Como metáfora de la impermanencia

La escarcha, en esencia
Se hace nítida su ausencia
Como alegoría de la pasión de Genji


Cada día Genji enviaba un poema a su amada
Envuelto en el aroma de unas hojas de bambú arrancadas al alba
Y adornado con hebras de luz e incrustaciones de escarcha

Al viento del amanecer cabalgaba el enviado de Genji
La escarcha, en la alforja, perduraba entre las delicadas hojas
Como el aroma en el papel, como el poema en cada kanji


Las ramas en invierno
No albergan las flores que lucen en primavera

La lluvia, aún la más cruenta de las tormentas
Alguna vez se termina

El sol es una rueda en llamas que gira y gira
En este espacio de tiempo impreciso que es la vida

La nieve en los tigres
Una grulla surcando el cielo

El silencio astillando la calma del agua del estanque
Tal es la frágil realidad de la impermanencia


lunes, 10 de junio de 2013

El Silencio En Silencio

Mark Rothko (1969)

Hablo con el silencio, lo escucho, le creo
No somos amigos, no pensamos ni parecido
Ni siquiera compartimos las mismas historias
Ya sean ellas burdas mentiras o verdaderas
Pero podemos pasarnos las horas juntos
Dándole vueltas a casi cualquier asunto
Hasta lograr una cierta coincidencia
Aunque últimamente, con frecuencia
Me he visto obligado a callar lo que dice

¿Qué tiene que ver el silencio con la muerte? Nada.
La muerte debe ser uno de los lugares más ruidosos

Allí dentro aturde
El rumor de las almas camino al Cielo
Las ventanas están abiertas de par en par
A los alaridos del Infierno
A la tensa calma en el interior de cada karma
A las medrosas voces de los que se arrastran mendigando
Una salvación negociada en el Purgatorio 
Allí retumban las culpas, las arengas, los mingitorios
Las selvas, las cascadas, los tigres de java, los glaciares
Los tranvías, las relojerías, los unicornios, los dragones
Los abordajes piratas, las metástasis, las confesiones
Las sinfonías pastorales, los estertores, las alegrías
Los discos de pasta y todo lo que ha muerto
Hasta los parques de diversiones  


jueves, 6 de junio de 2013


El silencio es un lenguaje del que nadie habla 
Un territorio al borde del abismo inmerso en la palabra
Un remolino que se engulle a sí mismo
Un espejo en el que tu reflejo no se deja empañar

El silencio es un lienzo de luz cuando al cerrar los ojos
Se delinean las siluetas, las aristas, los contornos
Incluidas las formas de lo informe, todos los fenómenos
Las formas que no la tienen, las formas de lo que no hay

El silencio es la voz de la ausencia, el negativo de la eternidad
La negrura de un iceberg emergiendo en medio de la claridad
Algo tan estruendoso como dos o tres Big Bang
El silencio es eso que nunca nadie podrá hacer callar

lunes, 3 de junio de 2013


Silencio, soy el silencio 
Nadie me haga callar
Sólo quien afine el oído
Podrá oír lo que digo

En esencia soy inasible
Pero no por eso invisible
No me puedo contener
Nadie puede cercarme

Soy una forma de vacío
Algo parecido al olvido
De dónde todo viene
Y adonde todo va

Un océano de ausencia
Un aullido impreciso
Silencio, soy el silencio 
La quietud del tiempo