domingo, 25 de noviembre de 2012

Agua 
Piel de río
Pátina de mar 
Muere de sed 
Nace sin cesar 
Como la muerte 
En el último instante 
De vida 
Se disuelve 
Sutil 
En lo visible 
En esa arquitectura vacía 
De textura invisible 
Que es el aire 
Como el fuego 
De la poesía 
Es inseparable 
Como el cielo 
A orillas del día 
Lo es 
De la tarde 
Cuando la noche 
Se abre 
Y su cauce de seda 
De oscuridad 
Se desborda 
En un mandala de sombras 
En una melodía de agua 

(Junto a la tumba de Kerouac, Ginsberg desasna a Dylan, nos desasna, sobre lo que reza en la lápida de John Keats: “Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua”.) 



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