sábado, 29 de octubre de 2011


No me queda otra
Que quemar las naves
Cada sol, cada mar, cada noche
Todas y cada una de las flores
Y hasta las últimas aves

No me queda otra
Que comerte cruda
Saborearte despacio, por las dudas
Por amarte no puedo explicarte
Ni entender cómo sos

No me queda otra
Que creer ciegamente en Dios
Pero nunca tanto como creo en vos
Para siempre y sin ningún temor
Sin creencia ni superstición

No me queda otra
Que pedirte sincero perdón
Por esta pobre canción
Que con su voz de silencio
Le canta a la sinrazón

No me queda otra
Que matarlos a todos
Por más que no sea verdad
Incluyo también a la esperanza
Y hasta la más mínima infelicidad

No me queda otra
Que callarme
Pero por ahora, nada más
No conviene creer demasiado
En todo lo que pensás

miércoles, 19 de octubre de 2011


BALADA DEL SAUCE LLORÓN Y EL RÍO VIEJO

Río viejo
Es el tiempo
Que al alba se mira
En el espejo
Del agua que fluye
De su alma

Sauce vigía
Que cada día
Custodia el cauce
Del río del tiempo
Atestiguando
Su transcurrir

Río espejo
Alma del agua
Mandala de reflejos
Tapiz al natural
En movimiento
Su efímero caudal
Se arruga y eterniza
Se vuelve más joven
Según va fluyendo

Sauce testigo
Junto a la orilla
Por fin se arrodilla
Inclina su cabellera
Frondosa de hojas
De ramas y flores
En la corriente
Eternamente
Instantánea

miércoles, 12 de octubre de 2011

Una mujer
Desnuda
En la calle
Bajo la lluvia
Resbaladiza
Sin prisa
Sin pausa
Ni causa
En la mañana
Azulada
Nublada
Inasible
Entre la marea
Inmóvil
Izada
Como bandera
Su negra cabellera
Que rebela
Deja una estela
De luces
Rojas
Amarillas
Verdes
De rabia
De veredas
Flanqueadas
Por florestas
De paragüas
Abiertos
De vientos
Inciertos
De sentimientos
Desiertos
Anegados
Atestados
Un embotellamiento
De techos
De coches
De colores
De brillos
Fracturados
Fragmentados
Como un Mondrian
Lineal
Geométrico
Mental
Asimétrico
Como un Sutra
Fractal
Anárquico
Astral
Herético

Una mujer
En la calle
Salvaje
Como un lirio
Del valle
Quebradiza
Como la brisa
Pasajera
Irreverente
Mojándose
Reluciente
Vistiéndose
La piel
De lluvia
De frío
Se eriza
Rubor de duraznos
De jugosa
Cadencia cobriza
De desnudez
De guitarra mestiza
Salpicada
De nácar
De fluidos
De mercurio
De chispas
De neón
Como la vida
Sinuosa
Perdida
Como si tal cosa
Mal parida
De amores
De heridas
De deseos
Bajos y ajenos
De miles
De cientos
De cuerpos
De lenguas
De miradas
De bocas
De gotas voraces
Con las que saciar
La lluvia y la sed
Desnuda la piel
Su proverbial
Inanidad
Efímera
Eternidad
Definitiva
Instantaneidad

viernes, 7 de octubre de 2011


A Patti Smith
(pensando en su Obra. después de leer su libro Éramos unos Niños)

De Peter Pan a Simón Bolívar
Pasando por el bombardeo a Guernica
No querías crecer. No querías acallar el mar
Con tu canción de silencio de incierta melodía

Marinas tormentosas en el ocaso del día
Retrato impermanente del instante en que la luz se ha fugado
Recién caída la tarde. Ya entrada la noche
Crepúsculos que solo Albert Ryder había pintado

Barcos encallan en tu costa hambrienta
Los espejos están vivos, inagotables de mareas
Reflejos cortantes, imágenes deshabitadas, ya muertas
Tienen la mirada rota, huelen a amarillo, a piel sedienta

Había una vez, de una vez por todas
Una reina guerrera con su corona de sombras y lirios
Juana de Arco, embravecida armadura de llamas y delirios
En el silencio plagado de ecos como la noche de grillos

Dar a luz un alarido de la poesía por venir
El sol derritiendo cada hebra azul de la neblina
Querías creer. Ser. ¿Qué voy a ser? Decías en soledad
En el frío vacío de tu respiración entrecortada de caricias

Palabras temblorosas y escuálidas como cabras
Enclenques palabras con las que el destino te labras
Tu sensualidad subterránea. Toda esa mierda simultánea
Entre el bien y el mal. Ser. No ser. Entre la espada y la pared 

El bien y el mal sobre tus hombros. A cada lado.
En el derecho Oscar Wilde. En el izquierdo Baudelaire
Nadie debe vivir arrodillado. Morir antes que temer
Dos ángeles caníbales paseando por Washington Square

Encontraste consuelo en Rimbaud, en sus ojos color cielo
Fue en el verano en que Saint John Coltrane murió
Cuando el silencio se extendió sobre vos como un desierto
Como un manto de sombras sobre tus alas levantando vuelo

Entre santa y artista, te saliste con la tuya
Tuviste fe de que nada marchita la primavera
Querías soñar. Fuiste tu destino sin dejar de ser la primera
Tu aroma a rojo neón, tu solitaria calle interior, tu voz verdadera