martes, 26 de abril de 2011


Termino de ver "The Killing Of John Lennon", una película sobre el asesino de John, pero sin música de John, lo que deja en claro que Yoko no avaló su realización, lo que a su vez reconforta mi opinión que para algunos podrá sonar anacrónica.

No puedo ser objetivo con la película de Andrew Piddington - que no es gran cosa - porque trata sobre el asesinato de un amigo. Porque John fue para mí un amigo, y lo sigue siendo, un gran amigo que en tiempos muy difíciles supo aconsejarme en ausencia de un hermano mayor o de un padre. Me explico.

Soy hijo único, no tuve padre, no quiero ser injusto con mi madre, pero muchas veces necesité los consejos de un padre o un hermano mayor, de manera que en las letras de las canciones de John, o en sus entrevistas, yo buscaba esos consejos, esa guía tan necesaria, los valores que me inculcó. Por eso digo que John fue un amigo que llenó la ausencia de un padre o de un hermano mayor.

La película no es gran cosa y, para peor, absolutamente innecesaria. Por qué hacen películas sobre asesinatos, por su atractivo comercial. Eso está claro. Pero para qué dedicarle una película a un asesino así, quiero decir, un asesino innecesario. Alguien tiene que aclarar eso. Porque hay asesinatos que tienen una motivación, aunque no se justifiquen (parafraseando a Borges y civilizado por esa superstición en la que se transformó la ética diría que no se justifican) pero en este caso qué motivación habrá tenido este asesino. Tal vez encontrarle un sentido a su vida, ser reconocido o recordado por algo. Dicen que esa fue la motivación que encontró el que ordenó el incendio de la Biblioteca de Alejandría.

Viendo los anaqueles atiborrados con pergaminos de conocimiento humano, astronomía, mitologías, artes y ciencias, seguramente el incendiario habrá sentido envidia porque jamás ninguna obra suya integraría la Biblioteca (al menos un poema o elegía que imaginara un mundo sin religiones y sin fronteras, o que la guerra se termina cuando vos quieras) por lo que decidió inmortalizar la gran obra de destrucción por la que sería recordado "si no por el bien que no era capaz de hacer, entonces por el mal que era capaz de cometer".

Y así como el incendiario nos despojó de innumerables obras que todavía no han sido recuperadas - Carl Sagan refiere en su serie Cosmos que en el incendio hasta se perdió "Autómata", el primer cuento sobre robots escrito por Herón - Mark David Chapman nos dejó sin John Lennon.

No tengo ninguna duda de que el mundo sería mejor si contáramos con las obras perdidas en el incendio de la Biblioteca de Alejandría. Como el mundo sería mejor con John y mucho mejor sin Chapman. Entonces para qué dedicarle una película.

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