jueves, 11 de noviembre de 2010


BASTA DE MESSI, AGAIN (Escrito que quedó traspapelado tras la derrota de octubre de 2010 en Saitama, Japón)

El argentino es el único animal que choca indefinidamente contra la misma realidad que es la única verdad, como diría El General.

Para el argentino, la persistencia en el error es tan inevitable como patológica. En su ya insondable obsesión y obcecación, es casi una tragedia de la que nunca se ha desayunado, como diría Discepolín.

De ahí que con Messi la historieta tienda a repetirse, como volvió a quedar confirmado tras el oprobioso 0-1 del mes de octubre pasado contra Japón, aunque el negocio del fútbol lo venda como que es El Mejor del Mundo. A no dudarlo, al menos por ahora, o que me refute en 2014 en Brasil, Messi es para los argentinos lo que Robbie Keane para los irlandeses o lo que El Diablo Marco Antonio Etcheverry para los bolivianos: El Mejor del Montón.

La Argentina demostró en Saitama que no tiene equipo, que supedita todo a lo que le dejen hacer al bueno de Lionel y que no tiene ningún plan de juego: ni A ni B ni Z. De locos. Si hasta se contagió Romerito y dio rebote en el único gol ponja. Tan demencial fue la situación que hasta el buen comentarista Fernando Pasini farfulló ni bien terminado el cotejo que el árbitro debió haber otorgado 5 o 6 minutos. Y gracias que Maeda en el final definió como saben los japoneses, es decir muy mal, y Romerito pudo reivindicarse.

Lo reitero, como debieran decir los futbolistas que declaran unánimes “te vuelvo a repetir”, Messi es un poco más que El Piojo López, pero con mejor marketing. Así que basta de Messi, again, plis.

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